¿El mercado muestra sus cartas?

El viernes se mencionó en la Bloomberg que las cinco principales instituciones financieras de EE.UU. están pagando 150.000 millones de dólares en bonos este año. Y como mencioné a principios de la semana anterior, Goldman Sachs ha repartido 16.000 millones de dólares y es más que probable que esa cantidad aumente hasta los 23.000 millones. Todas estas entidades son empresas que recibieron dinero del TARP y algunas de ellas todavía no han pagado sus deudas. Pero también tiene a otras entidades como “too big to fall” como AIG, Freddie Mac y Fannie Mae que tienen que volver todo su dinero al contribuyente pero aún tienen que pedir más dinero. En particular, usted tiene a una empresa como AIG, bajo la atenta mirada de Tim Geithner, que pagó cien centavos por dólar cuando se estaba negociando el pago de su deuda junto con otras empresas como Goldman Sachs. Sin embargo, el Sr. Geithner, insistió en que los tenedores de bonos y deuda preferente de GM recibieran casi nada, cuando llegó el momento de negociarlas. Este es un ejemplo clásico de diferencias entre Wall Street frente a Main Street y no hace falta que mire el marcador para saber quién está ganando.

Pero la mayoría de la gente no lo mira. Simplemente se limitan a mirar como el gobierno bombardea billones de dólares y se sientan en su casa esperando ansiosamente que un poco de dinero se filtran hacia abajo hasta ellos. Ellos quieren que suene el teléfono y que alguien les diga que su casa no será ejecutada. Sin embargo están recibiendo cartas de despido y avisos de ejecución hipotecaria en su buzón. Según la Asociación de Banqueros Hipotecarios, la tasa de impago de préstamos para la vivienda alcanzó un récord del 9,4% el mes pasado y el número de ejecuciones excedió de 330.000 por octavo mes consecutivo. Es más, el número de personas que deben más de lo que vale su casa representa cerca del 18% de todos los préstamos vivos. Estas son las personas que necesitan ayuda, pero Geithner no tiene ni la solución ni la intención para ayudar a Main Street.

Para aquellos de ustedes que no lo hayan descubierto todavía, la crisis del crédito y las consiguientes inyecciones de capital no tenía nada que ver con la preocupación y ayuda al público en general. Los dos ex-hombres de Goldman Sachs, el Secretario del Tesoro, Henry Paulson, y el entonces presidente de la Reserva Federal de Nueva York del Banco Timmy Geithner, se reunieron y descubrieron una manera de consolidar el poder de Goldman y librarle de la competencia, al mismo tiempo. Esperaron hasta principios de marzo de este año, cuando las cosas parecían muy obscuras y con unas simples llamadas de teléfonos entre Geithner y Goldman (veintiuna llamadas en un día), se decidió que Lehman Brothers y Merrill Lynch desaparecerían, y que Goldman se haría cargo de las partes lucrativas de su negocio. Bear Stearns ya se había ido, por lo que Goldman sería la poderosa y Morgan recibiría un par de huesos de los desechos. La caída de Lehman fue la clave, para obligar al Congreso a comprometerse y poner dinero que realmente iba a llenar las arcas de Goldman. Lehman sacó el palo más corto a pesar de que todos tenían más o menos la misma longitud. Tanto la FED como el Tesoro arreglaban en camino para que Goldman pudiera obtener beneficios en 89 de los 92 días del tercer trimestre, un logro fenomenal por decirlo de alguna forma. El contribuyente estadounidense, por supuesto, que lo está pagando todo y tiene muy poco o ningún conocimiento de ello, y no recibirá ninguna ayuda. Sus impuestos se incrementarán, puede perder su trabajo, la moneda que tienen valdrá menos cada día, y le podrán venir y ejecutar la hipoteca de su casa cuando deje de pagarla si no lo ha hecho ya.

Como dije anteriormente, la FED inundó con dinero a algunos bancos y brokers, y eso hizo que parte de ese dinero se derramase sobre el mercado de valores. Tanto es así que el Dow Jones ha recuperado desde los mínimos de marzo en los 6.469,95 puntos hasta el máximo por cierres del pasado martes en los 10.437,42 puntos; y si los movimientos de precios de la semana pasada son un indicador, el Dow Jones debería superarlos esta semana, ya que lo que ocurrió la semana pasada fue una importante señal de fortaleza al cerrar por encima de la importante resistencia de los 10.334 puntos por un amplio margen. Ese mismo día el Transportes confirmó el cierre del Dow Jones al cerrar también en un nuevo máximo por cierres. ¿Por qué digo que esos 10.334 puntos son "lo más importante"? Es el retroceso del 50% desde los máximos históricos de 14.198,10 puntos hasta los mínimos de marzo en los 6.469,95 puntos y un cierre por encima de esos 10.334 puntos ya indican que podríamos ver muy bien una continuación en la carrera alcista. Se que les va a sonar a repetitivo lo que les voy a decir pero desgraciadamente es lo que nos dice el mercado. Por un lado tenemos todo lo que he dicho anteriormente y por otro lado tenemos un par de camiones cargados de divergencias con una muy importante delante de todas: el volumen. Es por ello que ahora lo que debemos de estar atentos es al comportamiento de esta semana. Ver y esperar y si quiero comprar pues compro oro y materias primas...

Yo no voy a comprar en el mercado de valores, a mi me gusta comprar cuando veo valor y cuando el mercado marcó techo en 2.007 el Dow tenía un PER de 30 veces, cuando se marcó suelo temporal seguía ofreciendo un PER de 16 veces y por lo tanto no estaba absolutamente barato. En este momento el Dow Jones vuelve a tener 30 veces las ganancias, y el DJ Transports está con 55 veces los beneficios. Realmente me fascina que Warren Buffett, un "jugador de valor", comprase una empresa de ferrocarriles con el Transportes ofreciendo un PER 55. Yo creo que el piensa que vivimos en un nuevo mundo y valiente.

¿Significa esto que la Teoría de Dow ha fallado? No sé si ha fallado o no, pero sospecho que ha sido distorsionada por la mayor inyección de liquidez nunca vista hasta ahora. Durante veinte años la Reserva Federal está empeñada en que los buenos tiempos se mantengan a cualquier costo, y ha pasado tanto tiempo que todo el mundo está convencido de que no puede terminar. Yo, en cambio, creo que acabará, es sólo una cuestión de cuándo y cómo de mal.


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