Y creo que, además, perderán también muchas simpatías de católicos. Si se quieren al margen de la Iglesia eso tendremos que tener en cuenta. Esperemos que a última hora el Espíritu Santo les ilumine y acepten el abrazo de la Iglesia.
Aunque siga habiendo necios que quieran ocultarlo. Los religiosos, en muy alta proporción, se han secularizado. Y la consecuencia normal es que desaparezcan. Como está ocurriendo. En Francia, en los últimos diez años, han pasado de 36.000 a 6.000.
Los últimos días, o meses, de Bertone como secretario de Estado van a ser agónicos. Al artículo de Tornielli que os ellazábamos ayer se une hoy el de Sandro Magister verdaderamente demoledor: