• religion El Grupo Intereconomía no es responsable
    de las opiniones emitidas en este espacio

    La cigüeña de la torre por De la Cigoña

  • 18 NOV 2009
  • 80comentarios
  • La asignatura pendiente del obispo de Málaga.

    Monseñor Catalá llegó a Málaga en medio de grandes esperanzas. En Alcalá de Henares se había acreditado como un buen obispo dentro de unas limitaciones somáticas que le condicionan negativamente. Y que en realidad es una única aunque puedan parecer varias y distintas.

    Introvertido, tímido, hermético, distante, antipático, lento en tomar decisiones... Pues posiblemente la timidez le haga introvertido por lo que, al cerrarse en sí mismo, parezca distante y antipático. Reconozco que no son cualidades para hacerse querer y que le convierten mucho más en persona de despacho que en un padre mezclado gozosamente con sus hijos. Con alegría de los hijos y del padre.

    Málaga es posiblemente la diócesis más importante de España por el número de habitantes. Supera incluso a unas cuantas archidiócesis. El progresismo se había instalado en ella gracias a sus dos últimos obispos qjue propiciaron abiertamente esa línea. Uno de ellos, Buxarrais, desde una absoluta indigencia personal que le llevó a renunciar una mitra que nadie se explica como pudo posarse sobre su cabeza. Creo que fue el único acto inteligente de su vida. Reconocer que no servía para obispo.

    Antonio Dorado era otra cosa. Posiblemente con Fernando Sebastián, a quien también tocó Málaga como administrador apostólico entre Buxarrais y Dorado, la cabeza mejor amueblada de los obispos de una línea que nos dijeron que prometía mucho y destrozó todo. Sebastián, al cambiar los aires romanos, recompuso su pensamiento más que notablemente. Dorado lo aparcó. Aunque sus querencias eran las mismas. Pero las disimulaba.

    Bajo los tres, el marxismo-progresismo campó a sus anchas en la diócesis y ocupó los puestos clave de la misma. Y como Midas trocaba en oro cuanto tocaba, estos arruinan cuanto tocan. Con esto se encontró Catalá al llegar a la diócesis hace un año. Y esto sigue. Apenas se ha liberado de uno.

    Ese grupo, omnipresente y todavía omnipotente, recibió de uñas al nuevo obispo. Convencidos de que les llegaba su final. Pero ahí siguen todos. O todos menos uno. Aunque ahora muchos de ellos con un clergyman que nadie les conocía. El poder bien vale un alzacuellos.

    Casi todos los obispos suelen llegar a sus nuevas diócesis, sobre todo si están arrasadas, con síndrome de Estocolmo. Y algunos lo exageran. Si son tímidos, introvertidos y lentos todavía más. Pues a Málaga llegó el nuevo obispo y todo siguió igual. Y los que se veían defenestrados se han crecido. Aunque ahora con clergyman. Posiblemente haya más de uno que al verse en el espejo se haya dicho: si ahora así hasta parezco alguien.

    Todo seguía igual. Hasta que al obispo le explotó un asunto menor pero que tuvo muchísimo eco. Incluso donde el obispo menos quería que lo tuviera: en Roma. Y fue la petición de un pequeño grupo de fieles que solicitaba la misa tradicional o según el modo extraordinario que Benedicto XVI les reconocía por el Motu Proprio Summorum Pontificum.

    El obispo Catalá, como la totalidad de los obispos de España, no tiene la menor simpatía por esa misa. Jamás la celebró y sabe que no es reclamación importante en su diócesis. Cuando se encontró con el Motu del Papa seguramente hasta pensaría: qué cosas más raras pasan por el mundo. Pero también estoy seguro de que no tuvo la menor intención de ser él un obispo que saliera a manifestar que el Papa se había equivocado y que era un mentecato con esa concesión. Y que en su diócesis jamás la permitiría.

    A los fieles malagueños que solicitaron una misa según el modo extraordinario, una en toda su diócesis donde se se celebraban miles, respondió con una carta negativa y desabrida que dejaba por los suelos el Motu proprio del Papa. Estoy convencido de que el lobby feroz redactó la carta, se la puso a la firma, y el obispo, sin darse demasiada cuenta de lo que hacía, la firmó. Pues ya estaba la pasta de dientes fuera del tubo. Y ahora lo complicado era reintroducirla.

    Una nota poco convincente del obispado en la que donde dije diego tampoco era digo pero no diego y un revuelo más que notable que trascendió los límites diocesanos e incluso los nacionales. No voy a resucitar la polémica ahora. Pero estamos mirando al obispo. Los fieles de Málaga, muchos o pocos, yo creo que pocos, que desean el modo extraordinario tienen derecho al mismo. Y Catalá se equivocaría si quisiera presentarse como el opositor a lo que el Papa quiere. Metió, o más bien le hicieron meter la pata, en un cenagal. Bueno sería que la retirara cuanto antes.

    Porque el día en el que una misa, una única misa de todas las que se celebran en Málaga, fuera según el modo extraordinario, éste debe en el obispo dejaría de existir. Porque hoy subsistit in.


  • TEMAS:


Foto

Francisco José Fernández de la Cigoña es un laico de setenta y un años que está encantado con su ...

EN ESTE BLOG SE HABLA DE:

PUBLICIDAD

Categorías

Últimos comentarios del blog

  • 6 comentarios
  • 21 comentarios
  • ¿Cómo están los jesuitas hoy?

    En la universidad jesuita (ITESO) que publica esta revista es muy comun escuchar uno de los capellanes negar abiertament...

    - Por Tapatio -
  • 6 comentarios

Archivo: