- 03 DIC 2009
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- Una campaña absurda y miserable contra el obispo de Alcalá.
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Monseñor Reig, obispo de Alcalá de Henares, acudió a celebrar una misa al Coliseo de España. Al lugar más martirial de nuestra patria. Que está en su diócesis. En Paracuellos de Jarama.
Allí están enterrados más mártires que en ningún otro sitio de la nación española. En dos mil años de historia católica no hay nada semejante. Y apenas en ningún otro lugar del mundo. En este momento no recuerdo cuantos beatos, declarados oficialmente por la Iglesia, volaron desde allí al cielo. Asesinados por odio a Dios. Mártires de Cristo. Y tal vez ya algún santo. Es pues un lugar sagrado. Santa memoria histórica de la Iglesia.
El obispo de Alcalá acudió a celebrar una misa conmemorativa de aquellos mártires en un elemental acto de su ministerio. Que no merece felicitaciones. Pues a nadie se le felicita por hacer lo que tiene que hacer. Que su antecesor llevara creo que cinco años sin aparecer en el suelo eclesialmente más glorioso de España se podrá criticar en aquel obispo pero ello no resta ni añade nada a la comparecencia allí de Don Juan Antonio Reig. Estuvo donde tenía que estar. Y habló como tenía que hablar. Y muy bien. Como él suele hacerlo.
Hasta aquí ninguna noticia especial. Como no la hay en que el día de Santiago presida la misa compostelana Don Julián Barrio o el de la Almudena la de Madrid el cardenal Rouco.
Pero en Paracuellos había una bandera y una persona. Y parece que eso ha escandalizado a los permanentemente empeñados en criticar a la Iglesia. Haya o no motivo. Generalmente sin haber ninguno.
¿Llevó el obispo esa bandera o a esa persona? No. Tiene la bandera el menor significado anticatólico como lo pudiera tener una comunista o una nazi? No. Y la persona en cuestión se ha significado de algún modo por su enemiga a la Iglesia. No. Más bien por todo lo contrario.
No sé quien es el propietario de la pequeña capilla que hay en el cementerio ni a quien pertenecen los terronos en los que están las fosas comunes en las que yacen miles de personas. No todas mártires, aunque no pocas sí, católicas en su inmensa mayoría y todas vilmente asesinadas. Hay una Hermandad que cuida de ese lugar y mantiene el culto en el mismo. Y que debe tener afecto a una bandera que muchos años fue la oficial en España. Que además es absurdo llamarla anticonstitucional. Aunque hoy no sea la oficial.
Bandera que fue la que juró en su día el actual rey de España y hasta pudiera ser que el mismo presidente del Gobierno si es que hizo el servicio militar. Y bandera de España cuando se promulgó la Constitución. Bandera que no excluye para nada el amor a la que hoy es la oficial en nuestra patria. Estoy seguro de que ninguno de los que tienen simpatía a esa bandera se quedaría sentado si ante ellos desfilara la que hoy representa a España. Y que la ven ondear, donde quiera que esté, con emoción y respeto.
Una misa se puede celebrar con la presencia de una bandera o sin ella. En la mayoría de las que se celebran no tiene sentido la presencia de una bandera pero en otras sí. En la catedral castrense hay una bandera de España, la oficial actualmente, en el presbiterio. En una misa que celebran los carlistas en el Cerro de los Ángeles está presente la bandera blanca con la Cruz de San Andrés. Y si el Real Madrid decidiera celebrar con una misa el centenario del Club, cuando se cumpla, a nadie podría extrañar que en ella estuviera la bandera del mismo. Aunque no sean "constitucionales".
Pues eso es todo respecto a la bandera. Llegó el obispo, se dio o no se dio cuenta de que bandera estaba en el altar, y respetó los afectos de los presentes que en nada eran contrarios a la religión. Lo que hubiera sido totalmente improcedente es que a su llegada dijera: o retiran esa bandera o no digo misa.
Por último está lo del saludo de Blas Piñar al obispo. He leído que se abrazaron efusivamente. Sin embargo en las fotografías que he visto sólo se ve que le besa respetuosamente la mano. Y en el caso de que tuvieran una amistad que justificara el abrazo, ¿hay algo reprobable en ello? Conozco a Blas Piñar desde hace muchos años, soy amigo personal de él y de su familia y me parece un católico ejemplar. Otra cosa es que se compartan sus ideas políticas. Pero hacer de un saludo de Piñar al obispo arma arrojadiza contra Don Juan Antonio Reig me parece absurdo. Y además miserable.
Pues esa es mi opinión sobre lo ocurrido en Paracuellos.
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