- 08 FEB 2010
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- Guadix repite la historia.
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Pasa siempre en todas las diócesis calamitosas y desgobernadas. Nombran a un nuevo obispo y los responsables del desgobierno pasado se echan a temblar. Se nos ha acabado el despotismo. Generalmente además no ilustrado.
El obispo llega a un lugar desconocido. Y a veces con síndrome de Estocolmo. Tras el desastre que hemos vivido, en no pocas ocasiones, para intentar levantar todo lo que se había derrumbado. Con participación activa o dejación de su antecesor.
Pero a ese primer sentimiento de que se nos ha acabado el chollo sigue un periodo de euforia renacida. No nos ha echado, cuenta con nosotros, somos imprescindibles...
Málaga, Sevilla, Coria-Cáceres, Guadix... Y desilusión generalizada de toda la buena gente que pensaba que por fin la esperanza había llegado. Y de los buenos curas.
Hay que entender al nuevo obispo. Cae en paracaídas y solo. ¿Cómo era aquello del ver, juzgar y actuar? Y eso lleva un tiempo. El problema está en que le hagan ver algo distinto de la realidad, ello le haga juzgar equivocadamente y termine no actuando o actuando mal. Por equivocación o comodidad. Y todo siga igual y con los mismos bastante tiempo después de la toma de posesión. O sea, muy mal.
En Guadix todo es prematuro pues Don Ginés García Beltrán ni ha tomado posesión de la diócesis. Todo el mundo reconoce sus inmejorables cualidades personalesy la diócesis está ilusionada en salir del marasmo actual. Pero el lobby, superado el desconcierto del nombramiento, lleva ya tiempo tejiendo su tela de araña alrededor del que todavía es obispo electo. Y quien al principio era "la Beltraneja" ya es Ginés y para alguno hasta Ginesito. Hasta se dicen amigos de toda la vida.
Que el obispo haya pedido al Consejo Episcopal, nombrado por el ya emérito, que le busque un secretario particular entre el clero diocesano les ha dado todavía más alas en la confianza de colocar a uno de los suyos, que les podrá informar de todas las interioridades de palacio, en la intimidad del obispo.
Guadix necesita urgentemente un cambio radical que comienza por la remoción del equipo de Santacruz. Es evidente que eso no se puede hacer en pocos días. Y menos todavía antes de que Don Ginés sea obispo de Guadix. Lejos de mi intención marcarle tiempos ni actuaciones pero con "eso" no puede ir ni a comprar una quiniela. Porque le robarán la cartera.
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