- 04 DIC 2009
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- Lección a la Fere o de lo peligroso que resulta acariciar a un tigre.
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Se vendieron al Gobierno con la Educación para la Cidadanía. Se creían más listos que nadie. Y ciertamente mucho más que los obispos. Pues ahora les pagan aquella vergonzosa bajada de pantalones.
La retirada de crucifijos la quieren no sólo para los colegios públicos. También para los concertados. Como les pagan son públicos de algún modo. ¿También van a ceder en eso? ¿Y encantados?
Manuel de Castro, el salesiano secretario que maneja ese vergonzoso cotarro se ha quedado con el antifonario al aire. Si se creyó que él, tan inteligente, podía manejar al monstruo ahora ve lo que muchos dábamos por seguro: que lo único que pretende el monstruo es devorarle.
Y los crucifijos son sólo el segundo paso. El primero fue la EpC. Vendrán más si no les plantan cara de una vez. Esta gente no quiere a los religiosos. Ni en la enseñanza ni en ningún sitio. Aunque sean tan descafeinados como el salesiano Manuel de Castro.
De momento sólo han amagado. Pero las intenciones están clarísimas. Con la crisis que tienen encima por algún tiempo tal vez no insistan. Pero antes o después volverán. Esperemos que entonces hayan mandado a Manuel de Castro a escardar cebollinos. Porque si sigue al frente de la FERE todo está perdido. Es imposible defender una plaza si el enemigo está ya dentro. Y, con Manuel de Castro, al mando.
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