- 31 ENE 2012
- 13comentarios
- Ante los robos en iglesias
Declaraciones del obispo de Ávila
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Don Jesús García Burillo, excelente obispo de Ávila y presidente de la Comisión Episcopal de Patrimonio ha hecho unas sensatísimas declaraciones ante la ola de robos que se está produciendo en nuestras iglesias.
Piensa el obispo, con toda razón, que las obras de arte de valor notable y susceptibles de ser robadas donde más seguras están es en los museos. Entiende perfectamente el obispo la resistencia de los pueblos a perder esos objetos que durante siglos acompañaron el vivir y el morir de sus gentes y que ya bastante abandono sufren muchos de ellos para que se les vayan también las imágenes, las joyas, las vestiduras en las que han depositado sus amores tantas generaciones.
Cabría, sin embargo, una solución que satisficiera a todos y que tuviera esas obras de arte fuera del alcance de los ladrones. Y que ya se está experimentando en algunos lugares. Los objetos se custodian todo el año en la seguridad de los museos y el día de la solemnidad del patrón o la patrona o en cualquier otra festividad de campanillas de la localidad viajan del museo al pueblo que disfrutará esos días de lo que es suyo. Aunque habitualmente esté custodiado en otro lugar.
La señora que tiene valiosísimas joyas no las exhibe todos los días ni las tiene a la vista de todos permanentemente. Normalmente están en una caja fuerte sin que nadie las vea y sólo en ocasiones excepcionales salen de la misma para adorno de su dueña. Pues, más o menos.
Claro que sería necesaria una catequesis para que los pueblos no se alborotaran creyendo que se les priva de su posesión secular y de lo que es apenas el último orgullo que les queda en muchos casos. Sería bueno que la petición saliera del mismo pueblo, aunque hábilmente dirigida, pues no sería pastoral que se tuviera a la Iglesia, que lo único que pretende es la conservación de esos bienes, por la ladrona de los mismos. Y siempre con constancia documental de que siguen siendo de la iglesia que desde hace siglos los custodia. El desgraciado ejemplo de Lérida no puede repetirse.
El obispo de Ávila ha mantenido ya conversaciones sobre la protección de esos bienes con la Junta de Castilla-León. Don Jesús es un experto en esas materias y no me cabe la menor duda de que llegará a la mejor solución. El tema no podía estar en mejores manos.
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13 Comentarios
Bailaor Pascual: puede que existan casos extremos de pueblos de veinte habitantes en los que esté justificado el traslado de piezas a los museos, pero me parece una solución poco deseable. De hecho, cuando viajo, no presto excesiva atención a los museos, a pesar de que me encanta la Historia del Arte. Los museos son fríos y en ellos las piezas artísticas están como hospitalizadas. Es como tener a una persona en un asilo; está bien cuidada, pero triste y separada de su familia.
Y, sobre todo, me da mucha pena que se sustraigan tesoros del culto divino o de la devoción de los fieles para convertirlos en meros objetos observados por los turistas.
PLAN INTEGRAL DE SEGURIDAD CIUDADANA. POLITICA, MORAL Y JUSTICIA. cultura humana organizativa. SIC egos y soberbia.
Hondadero, Hermenegildo:
Afortunadamente, el patrimonio religioso es rico y abundante. Lo es tanto, que resultaría insostenible mantenerlo todo in situ con las máximas garantías de seguridad. Es imposible que un pueblo de 20 vecinos, o 200, o incluso 2.000, pueda permitirse el coste de mantener los sistemas de vigilancia activa y pasiva que serían necesarios: vitrinas acondicionadas con cristales de seguridad, detectores de movimiento, sistemas anti-incendios, circuitos cerrados de televisión, salas de pantallas, contratas de empresas de seguridad... ¿Quién pagaría todo esto en varios miles de edificios religiosos? Los buenos museos, sin embargo, sí tienen estas garantías.
En esto tiene mucho que ver la profesionalidad de quien gestiona aquel patrimonio. Y no nos engañemos: aunque fuéramos capaces de garantizar la seguridad de todas las piezas en todas los centros religiosos, seguirían estando expuestas a la discrecionalidad de sus gestores, casi nunca suficientemente preparados. Así el caso de Santiago, donde existiendo todas las medidas de seguridad deseables, dejan de ser útiles si quien debe velar por su funcionamiento carece de preparación para hacerlo.
Claro que es deseable que podamos ver las piezas en el lugar para el que fueron hechas. Pero quizá no deba ser ese el criterio único en lugares donde no es posible garantizar su seguridad. Piensen, por lo demás, que los muchos cientos de miles de visitantes del Museo del Prado, por ejemplo, no van a ver ninguna obra en el lugar para el que fue realizada. Personalmente, prefiero que las cosas se puedan visitar, aunque estén fuera de lugar, a que dejen de existir.
Por otro lado, Hondadero, los sistemas de cesión de una pieza a un museo son múltiples. Cada uno sirve para una cosa. No es lo mismo una donación que un depósito, ni éste tiene por qué ser necesariamente indefinido o gratuito. Si el movimiento de las piezas artísticas tiene el debido respaldo documental, con todo el rigor que es posible, no tiene por qué existir ningún problema acerca de la titularidad de las piezas. Lo que debemos evitar son las irregularidades administrativas, como en Lérida, que son la verdadera causa de los problemas.
Donde las obras de arte, y, en particular, las de arte sacro, lucen y alcanzan su pleno significado, es en el marco para el que fueron creadas. Los hospitales son los asilos de las piezas artísticas.
Pienso que la mejor solución sería dejar los tesoros en su ubicación original y reforzar al máximo las medidas de seguridad en los templos rurales.
Estoy totalmente en desacuerdo con este obispo. Me supongo que algun abogadillo o director de museo le ha sugerido esta estupidez a este obispo y no hace mas que repetir como un loro lo que le cuentan. Los museos una vez que se depositan objetos a su custodia, actuan como si fueran de su propieadad y no los sueltan ni por orden judicial.Que pasa con el museo de lerida con las piezas de la franja?. Pues pasaria tres cuartos de lo mismo en todos los museos, con todas las piezas religiosas depositadas. La unica forma de proteger las obras de arte parroquiales es ponerlas en una caja fuerte empotrada en la pared del sotano de la iglesia a donde pertenezcan y con sistema de seguridad, y no hay mas tu tia. Luego esas joyas o imagenes se sacan cuantas veces hagan falta y estan a la mano y se hace responsable al cura diocesano de turno. Digo.
La de los museos es buena solución, aunque hace falta definir en cuáles de ellos y las condiciones del depósito. Los museos diocesanos deberían ser el destino prioritario, allá donde existan, porque en ellos se puede -y debe, aunque casi nunca se cumpla por falta de formación del personal encargado- desarrollar un proyecto museológico con sentido catequético, que en una institución civil no podrá existir más que de forma marginal. Según mi experiencia, en los pueblos rara vez se ponen pegas al uso de sus obras en exposiciones más o menos largas si se les da la dignidad debida a esas obras y el reconocimiento merecido a quienes las prestan. Si, en cambio, las piezas se destinan a un museo diocesano sin visitantes, que más parece una tienda de artículos religiosos, o incluso un almacén, es normal que se resistan, y tienen toda la razón en hacerlo.
y,ahora hablo de las joyas.hay imagenes marianas que tienen sinfin de joyas preciosas donadas por el pueblo.ella es reina y por tanto lo mejor para ella.pero tambien es madre (con mayuscula).una madre no se pasea cargada de joyas de todo tipos y colores mientras muchos de sus hijos,duermen en la calle,otros tienen que comer en los comedores sociales,donde les cambian tambien la ropa sucia por otras limpias."dadles vosotros de comer",dijo el señor.La "humilde sierva de javhet"no puede estar satisfecha con esto y ella con tantas joyas."mujer,ahi tienes a tu hijo,hijo ahi tienes a tu madre"
Es una pena tener que "encerrar" nuestras imagenes en los museos.Ellas fueron confeccionadas, algunas con muchos sacrificios, por parte del pueblo de dios.infinidad de personas acuden diariamente a muchas de estas imagenes a solicitarle ayudas y gracias.conozco a d.jesus hace muchos años,le conoci en madrid cuando aun no era obispo,pero habria que buscar otra solucion.no se cual pero esa no me gusta.
También podrían encargarse copias de esas antiquísimas tallas, para su exposición en los recintos de donde hayan sido retiradas, sin perjuicio de que el día de la patrona o patrón "visiten" su iglesia las originales. Conozco una iglesia en Barcelona (parroquia de Nuestra Señora del Coll) en que así lo hacen, con la única salvedad de que la talla original en madera, románica, de la virgen sedente con el niño no está en un museo, sino en una caja fuerte en las dependencias parroquiales.
Y, por otro lado, en caso de que hubiera una hecatombe estilo guerra civil, sería poner el mejor patrimonio de la Iglesia al alcance de los enemigos. Gran parte de lo que hoy conservamos es gracias a que particulares y clérigos lo escondieron en sus casas y en los lugares más insospechados.
Sin duda es lo más sensato. Pero no nos olvidemos que en los museos también hay robos (v.gr.: el códex).
Las soluciones más inteligentes son las más prácticas. En las Iglesias abiertas al público existen numerosísimas obras de arte sin posible defensa ni protección alguna. Obras muchas veces de incalculable valor, que sobre todo en tiempos de gran crisis son un verdadero imán para la delincuencia.
Don Jesús García Burillo, obispo de Ávila y Presidente de la Comisión Episcopal de Patrimonio tiene toda la razón. En los Museos existen vigilancia y medios modernos para poderlas protejer. Y en los momentos oportunos y bien protegidas, volver con todos los honores a su lugar de origen para su santo Culto.
Y en los Museos estos tesoros, resultan además rentables pues producen beneficios para el Estado.
Defender y cuidar el Patrimonio de la santa Iglesia es una preclara obligación de todos los creyentes.
Es lo más sensato.La preciosa talla románica de la Virgen de Iguacel(localidad cercana a Canfranc)está custodiada en el Museo Diocesano de Jaca y el día de la fiesta,en Julio,la llevan a la ermita(una maravilla)y don José Manuel,el párroco de Canfranc,celebra allí la Eucaristía. Creo que se debe proteger al máximo del expolio la cultura cristiana.
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