- 21 NOV 2011
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- Nuestros hermanos en China
Esos sí que dan testimonio de Cristo
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Un queridísimo amigo me envía una muestra de como viven nuestros hermanos chinos la fe. Va aquí en testimonio de admiración a aquellos hermanos que sufren persecución por el nombre de Cristo:
La semana pasada hablaba de los cristianos perseguidos en Pakistán , hoy me paro en otro de los lugares donde vivir la fe , es un delito. Esta vez con el testimonio de un seminarista.
¿Cómo viven los seminaristas en China? Es difícil de contestar, ya que, dependiendo a la situación de cada diócesis, cambia el modo de vivir en el seminario. Lo que voy a decir sobre mi seminario es un pequeño reflejo de los seminarios clandestinos.
Cuando entré en el seminario, éramos casi 30 chicos, procedentes de tres lugares diferentes del país. Nosotros, el curso más joven –casi todos teníamos 17 años – vivíamos en una cueva, construida por los seminaristas mayores en una montaña tan alta que nos parecía vivir en el cielo. Aquella era nuestra capilla, nuestra aula de clase, y también el comedor.
Debajo de nosotros había una aldea, de unos 100 habitantes, todos católicos. Eran los que nos protegían, y los que nos subían el arroz, la harina y las verduras. Durante la semana, no teníamos mucho tiempo libre, porque había que aprovechar las horas al máximo, pues allí nadie sabe cuánto puede durar un curso. De lunes a viernes, teníamos ocho clases diarias, con asignaturas muy variadas. Los sábados hacíamos la limpieza, y los domingos podíamos salir a hacer una pequeña excursión por la montaña. El tiempo de formación antes eran cinco años; ahora son diez, como mínimo.
El primer año vivimos muy felices en aquella cueva, nadie se quejó de la humedad ni de la comida, pues el amor fraterno lo suple todo. La oración y el estudio son nuestra tarea principal, porque sabemos que Cristo necesita soldados bien armados de ciencia y de santidad para extender su reino en China. Cuando alguno está enfermo, o le duele el estómago, o la pierna –porque hay mucha humedad–, el formador suele decirle bromeando que son síntomas de vocación, porque casi todos los curas tienen tales enfermedades. ¡Pues, ya ves cómo Dios confirma la llamada! Nosotros sabemos que el dolor de estómago del formador es debido a la mala alimentación que tuvo cuando estuvo en la cárcel, pues le daban muy poca comida, y mala.
Cuando le preguntamos qué pensaba en la cárcel, nos dijo: «En la comida; después del desayuno, uno ya comienza a esperar el almuerzo, porque siempre teníamos hambre». El trabajo en la cárcel no era muy duro, pero cansaba mucho: tenía que escoger pelos de cerdos durante horas y horas, para la fabricación de cepillos de zapatos. Mi formador tenía un sentimiento especial con aquellos cepillos. Cuando Dios bendice, bendice con la cruz. Así, estábamos casi acostumbrados a que Dios, de vez en cuando, nos mandaba una pequeña cruz.
En aquel tiempo, cuando rezábamos, podíamos cantar; también podíamos reírnos a carcajadas, hablar en voz alta, salir a dar paseos…Gozamos de bastante libertad durante casi un curso entero. Luego tuvimos que irnos a otro sitio. Es que los policías se enteraron de la existencia de un grupo de los nuestros, que vivían en otra montaña. Les capturaron a todos cuando estaban almorzando. En el camino a la comisaría, una feligresa vio a un seminarista en el jeep de policía haciéndole señales, así que subió corriendo adonde nosotros estábamos para avisarnos. Cuando llegó, estábamos preparando la cena. El formador, sin pensar ni un segundo, en seguida nos mandó huir. Bajamos de la montaña cruzando un bosque, de dos en dos. Todavía no éramos conscientes del miedo, nos parecía casi divertido aquello de huir corriendo de la policía. Hacíamos competiciones para ver quién corría más rápido…
Una vez salimos de la casa, los fieles de la aldea metieron piensos para los animales domésticos en la cueva, y echaron polvo en el cristal de la ventana, que siempre había estado muy limpia. Esa misma noche, subieron los policías, llevando perros, para capturarnos también a nosotros. Dios pensó que todavía no era el tiempo. Ya no había nadie allí. Tres meses después, nos reunimos en otra provincia. Nos dijo el Rector que los seminaristas detenidos recibieron una condena de tres años de cárcel, y que tenían que cavar piedras, ya que el sitio era montañoso y hacía falta construir caminos. En esta nueva casa, el formador nos dijo que fuéramos más prudentes y cautelosos, no sólo por nuestra seguridad, sino también por la de la familia que nos había acogido. Así que no podíamos hablar en voz alta, ni reírnos demasiado, y mucho menos salir de la habitación, para que no se enterasen los vecinos. Pero, no sé cómo, siempre acaban enterándose.
Por eso teníamos que cambiar de casa cada muy poco tiempo –como mucho, cada medio año–. Hasta el día de hoy, los seminaristas de mi diócesis siguen llevando este estilo de vida, huyendo de un sitio para otro. Cuando en alguna fiesta, como la Pascua, quieren cantar los chicos, el formador elige a uno o dos para que canten, y en voz baja…
La Iglesia en China lleva siglos de persecución. La sangre de los mártires, semilla de los nuevos cristianos, está brotando. Una primavera del cristianismo está llegando a China. Cada año, a pesar de la falta de libertad religiosa, miles y miles chinos se bautizan. Ahora más que nunca hacen falta misioneros intelectualmente bien preparados; tenemos que dar razones de nuestra esperanza a la gente. Para llevar a cabo esta misión, la Iglesia en Europa nos ha ofrecido su ayuda: muchos movimientos de la Iglesia quieren encargarse de la educación de los seminaristas chinos. Así, muchas diócesis han enviado a sus seminaristas a Europa para recibir una mejor formación y para que luego puedan servir mejor a la Iglesia. Lo que quiero es que la gente conozca un poco más cómo viven los seminaristas en China ahora, porque se habla mucho de la apertura de China, el desarrollo de China, incluso de la mejoría de las relaciones diplomáticas entre la Santa Sede y China, como si en China hubiera libertad religiosa ya. Yo quería escribir un poco cómo estudian los seminaristas en China, porque estudian mucho.
Ciertamente tenemos pocos recursos para ello, pero estudian mucho, porque saben que la Iglesia lo necesita –me dolió mucho escuchar a un cardenal que dijo que el clero de la Iglesia clandestina es inculto–. El año pasado fui a China; la vida de los seminaristas sigue siendo como antes, no pueden hablar ni cantar en voz alta. El día de la Asunción de la Virgen, no se imaginan cuántas ganas tenían los chicos de cantar una misa a la Virgen, pero no podían; cerramos todas las ventanas y puertas en pleno agosto, para que pudieran cantar algo.
Se habla mucho de la Iglesia oficial o patriótica, y la Iglesia clandestina o fiel a Roma, pero la cuestión de fondo no está en esto, sino en el sistema político: para el comunismo no existe la persona, por consiguiente, ni sus derechos, y mucho menos la libertad religiosa. Queremos todos ver una Iglesia unida en China, pero es el Gobierno el que no lo quiere.
Al amable lector, le ruego que en su momento de oración se acuerde de los obispos y los sacerdotes que están todavía en la cárcel, y rece por los seminaristas, para que seamos aptos para el reino de Dios.
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9 Comentarios
Según todas las informaciones la persecución a los católicos continúa siendo muy dura, pero se ha ido suavizando algo en los últimos años. Hay que rogar por que los países occidentales y particularmente EEUU, no intervengan en defensa de los derechos humanos, pues cada vez que lo hacen como en Irak, Egipto, Pakistán, Indonesia, etc., la persecución a los católicos pasa de dura a brutal.
A VER SI CON ESTAS SE LE QUITA LA ILUSADA APOSTOLICA INOCENTE A MAS DE UNO, QUE PIENSA QUE AQUELLO ES REIR Y CANTAR y llevar la buena nueva parroquiana y de comunidades, con decenas de miles de sacerdotes pijo-occidentales aleteando felizmente hacia ese infierno..., Y QUE ALLI EN UNAS DECADAS pocas, si no es la parusía antes, claro(SIC), AQUELLO SERÁ COMO LA CRISTIANADA SOCIOLOGICA DE LOS 60 EN ESPAÑA, por ejemplo... Escatología y psicologia en el signo de los tiempos humanos y sus culturas politicas no es el fuerte de casi ningun iluminado mediático eclesial, y menos de los tecno-burocratas formativos.
Yo siempre rezo por los hermanos perseguidos, pero son tantos que no los recuerdo a todos, pero el Señor sí los conoce bien.
Tiempos duros son estos, pero viendo a nuestros pastores parece que son tiempos de alegría. No sé en otras iglesias, pero en las que frecuento no se pide por ellos. ¿Tendremos que pedir con más fuerza por nuestros pastores?
Al final Dios siempre triunfa. Nosotros con la fuerza del espíritu alimentado por la oración, formamos parte del ejercito espiritual del Señor. Desde esta posición, bien unidos a Él, combatimos al mal. Ya pueden ir derribando muros que las huestes del mal, los marxistas, masones, etc, caerán primero; la muestra: el batacazo del psoe. Así seguiremos porque además no estamos solos, el coro celestial, la Comunión de los Santos luchan junto a nosotros. Bendito sea el Señor. Gracias San Miguel Arcángel.
Curioso (o no tanto): justo en este tiempo se multiplican las noticias de persecuciones con saña contra nuestros hermanos. Los moros están en uno de los períodos más intransigentes (y criminales) contra los cristianos de allí donde convivían: Egipto, Tierra Santa, Irak, Pakistán, Argelia, Sudán, Timor (en Filipinas, como son minoría, tienen guerrillas). Los hindúes, lo mismo: quemando iglesias y asesinando fieles cristianos. Los comunistas-reconvertidos-en-parte, fieles al terrorismo leninista-maoísta: Iglesia clandestina y perseguida a muerte si no se somete al dragón. Y en nuestro cristiano Occidente, la masonería campando por sus respetos, escandalosamente infiltrada en todos los órganos de poder, y tratando de desmontar "pieza a pieza" el Edificio de la Iglesia (había una visión a ese respecto relatada por la B. Ana Catalina Emmerich).
Y semejante monstruo, que por cierto tiene al dragón como símbolo nacional (¡también tiene narices!) se está convirtiendo en primera potencia mundial, a pasos agigantados. No tiene mala pinta el escenario: EE.UU. en más que aparente decadencia social, económica, militar... Europa pidiendo rescates financieros para casi todo el territorio. Los moros, podridos de dinero (cada vez más ricos con cada depósito de combustible con que llenamos nuestros coches, camiones, barcos, aviones, vehículos militares...) con el que al parecer financian a esos millones de colonos con chilaba con que nos han inundado, y levantando suntuosas mezquitas en nuestras ciudades (no saben hacer otra cosa con toda esa cantidad de dinero: lujos y extender su islam) Y los chinos estudiando,
formándose, preparándose, ya desarrollando tecnología, no sólo fabricándola de empresas occidentales (al parecer cuentan en sus universidades con facultades no ya de Informática sino de especialidades en Seguridad inf. y Ciberguerra), comprando medio mundo (especialmente haciendo acopio de materias primas) y deuda pública del otro medio, y gobernados mientras tanto por una extraña combinación de capitalistas-ingenieros-comunistas que ahora hace y deshace a su antojo sin que nadie se atreva ya a rechistarles: ejecuciones, aborto obligatorio en cuanto tengas más de un hijo, prohibida la Iglesia (no la falsa)... Con un presupuesto de defensa que por lo visto aumentan espectacularmente año tras año (creo que este año estrenaron portaaviones), mientras nosotros, al revés: ni ejército, ni juventud (no nacen niños, y los jóvenes se dedican a emborracharse). Lo que no consiguió el por fin extinto ZP, veremos a ver éstos otros. Desde luego el escenario se las trae.
... y dicen que se cabó la tiranía comunista...
¿Podemos imaginarnos lo que esa Iglesia militante hace por nuestra salvación?
Estos relatos que parecen fantasías, nos dejan helado el corazón, de remordimientos. Tienen la virtud de aumentar nuestra cómoda fe enclenque.
"Las puertas del infierno no prevalecerán contra Ella"(Mat. 16,18). Cuánta necesidad tenemos de que se nos refresque la memoria.
Gracias, oraciones y sacrificios.
Cada día,durante el Santo Rosario,y en el momento de la Misa en el que se hace especial hincapié en pedir la Paz-"pacem relinquo vobis,pacem meam do vobis"-tengo una especial presencia de estos nuestros heroicos hermanos de extremo oriente...Que el Príncipe de la Paz les bendiga copiosamente,como sólo Él sabe-¡y puede!-hacerlo.
Esto demuestra lo normal que es, que alguien necesite pensar en que hay vida después de la muerte.
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