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    La cigüeña de la torre por De la Cigoña

  • 06 ABR 2011
  • 5comentarios
  • ¿Pederastia o simple homosexualidad?

    Sobre una abierta campaña contra la Iglesia

    Publicado hoy en LA GACETA

    El cardenal chileno Jorge Medina acaba de poner de relieve algo que me parece de pura evidencia respecto a las acusaciones que la Iglesia recibe de pederastia. Que es el abuso sexual de los niños cualquiera que sea su sexo. Delito repugnante y pecado gravísimo. Más les valdría…
    Parece ser que entre las abominaciones humanas se da con alguna frecuencia ésta, que a la gran mayoría les parecerá hasta impensable. Pero también hay masoquistas, coprófagos… Y abortistas, cosa que no comprenderían ni los animales. Afortunadamente muy minoritaria la pederastia, su incidencia en el clero es mínima, sobre todo en comparación con otros conjuntos. Desgraciadamente el máximo de casos se dan en el que debería ser el santuario familiar o su entorno. Padres, compañeros sentimentales de las madres, parientes próximos, amigos íntimos de la familia… Luego están los depravados que, en contacto con la infancia, abusan miserablemente de ella. Y aquí entran los casos que se dan en el clero. Que también son absolutamente minoritarios respecto al inmenso número de sacerdotes que tienen relación con la infancia, casi podría decirse que infinitesimales, y también comparado con otros grupos relacionados con los niños. Profesores no religiosos, miembros de otras religiones, entrenadores deportivos, sectas…
    Creo, sin duda alguna, que el comportamiento pederasta del sacerdote es más grave y más abyecto, que el de los demás abusadores. Porque ellos no sólo son responsables de la asquerosa acción sino también de un gravísimo pecado en el que deberían creer. Y, además, unos hipócritas redomados que predican una cosa y practican la contraria. Siempre he sido partidario de la tolerancia cero con estos individuos que, ministros de Dios, son una irrisión de lo que Dios manda. Y de los que los encubren y consienten. A la puta calle, con perdón de las putas, mucho más honestas que estos desgraciados, cuando se sepa en algún sacerdote conductas de este tipo. A la calle y a la cárcel.
    Pero ahora viene la instrumentalización. De la que hay que hablar. Si un rabino judío, un pastor protestante, un profesor ateo de un colegio, un entrenador deportivo, un registrador de la propiedad o un bombero son detenidos por actos de pederastia, no se entera nadie. Pero como sea un cura aparece en todos los medios. Y basta una simple denuncia que muchísimas veces se ha demostrado que era calumniosa. Más la imprescriptibilidad del delito. Que debe ser el peor del mundo. Paracuellos es pasado. Y lo entiendo perfectamente. Su responsable no puede ser llevado a los tribunales setenta y cinco años después. Eso es ayer e historia. Ciertamente su historia, nada recomendable, pero nada más. Ahora, un sacerdote, que en los años sesenta abusó de un niño, con certeza del hecho o no, y que después ha llevado una vida intachable, es peor que Carrillo o que cualquiera otro de historial análogo cuyos actos hayan prescrito. Pues tampoco se entiende. Por repugnante que fuera entonces su conducta.
    En base a unos hechos asquerosos, ciertos o no, se ha montado una campaña contra la Iglesia en la que todo vale. Y por supuesto la calumnia. Aunque en no pocos casos, desgraciadamente, hubiera una base real. Acabo de leer una novela apasionante, La última revelación, que pone de relieve la manipulación interesada de estos abismos de indignidad clerical, reales o incluso montados.
    Y a lo del cardenal Medina que encabezaba este artículo. Desde el más absoluto rechazo, que me revuelve las tripas, del abuso sexual de niños, y más si lo comete quien debería ser alter Christus, Aquel que quería que los niños se acercaran a Él, lo que hace si cabe más abominable la conducta de estos clérigos miserables, tengo que concordar con él cardenal chileno en que no pocos casos de los que interesadamente se presentan como pederastas no hay más que pura homosexualidad.
    Nunca he creído en la honestidad de esos medios pero me parece ya de aurora boreal el presentar como maravilloso acto de libertad la relación de una persona del sexo masculino con un joven que ese día ha cumplido dieciocho años y como crimen abominable si el hecho se realizó un día antes. En un sacerdote es igual de vituperable pero la pederastia es otra cosa. En no pocos casos no estamos ante abusos de niños, reprobables siempre, sino ante simples relaciones homosexuales, tan exaltadas en el orgullo gay. Y que a veces se articulan para sacar una indemnización a la Iglesia incluso por hechos que no existieron. Y en lo que la Iglesia cayó como un pardillo intentando estúpidamente ocultar un escándalo que le ha salido carísimo. Económicamente y en prestigio.
    Afortunadamente los católicos han asumido con tristeza y en paz los errores de su madre. Y en los Estados Unidos, donde más se instrumentalizaron estos hechos, hoy el catolicismo está más fuerte que antes de que estallara el escándalo. Aunque con la necesaria expulsión de los miembros podridos. Porque en la Iglesia también hay quien se pudre. Y es necesaria la poda de esas ramas.

     


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5 Comentarios

  • Anónimo(No registrado)12:23 | 16 de mayo, 2011

    El título ya de por sí es ofensivo. Son cosas totalmente distintas. La homosexualidad es sentir atracción sexual hacia personas de tu mismo sexo, no hacia menores. Es que ya no saben que decir para desprestigiar a la homosexualidad, dan pena.

  • vanlopvanlop23:48 | 06 de abril, 2011

    Los datos que aporta Boliviano son contundentes. Pero ya se sabe que los progres practican aquello de "que la verdad no te arruine una buena noticia", de modo que lo mejor es mentir y si no hay casos denunciables se inventan, todo por la pasta y contra la Iglesia.

  • BolivianoBoliviano16:58 | 06 de abril, 2011

    CARROLL, Janell L.; WOLPE, Paul Root. Sexuality and gender in society. New York: HarperCollins College Publishers, 1996: “En efecto, tener un padrastro es uno de los más potentes pronósticos de abuso sexual” (p. 553). FINKELHOR, David. “Child Sexual Abuse”, in ROSENBERG, Mark L.; FENLEY, Mary Ann (editors). Violence in America. A Public Health Approach. Oxford, New York: Oxford University Press, 1991: “Diversos factores se han revelado consistentemente asociados a un mayor riesgo de abuso: (1) cuando un niño vive sin uno de los parientes biológicos, (2) cuando la madre no está siempre al alcance del niño, en virtud de empleo fuera de casa, o por causa de invalidez o enfermedad, (3) cuando un niño relata que el casamiento de sus padres es infeliz o marcado por conflictos, (4) cuando el niño informa que tiene un relacionamiento pobre con sus padres o es sometido a castigos o a abuso infantil, (5) cuando el niño dice tener un padrastro” (p. 85). Según varios estudios, las niñas que viven con padrastros componen el grupo de más alto riesgo. Por tal razón, Finkelhor, una renombrada autoridad en esta materia, piensa que las familias en las cuales hay padrastros deberían ser foco de políticas para prevenir abusos (FINKELHOR, David; and associates. A sourcebook on child sexual abuse. Newbury Park, CA: Sage Publications, 1986, p. 77-79). En el mismo sentido, la Radio Vaticano, en la edición de 5/4/2010 del Radiogiornale, expresando extrañeza por la paradójica campaña contra la Iglesia, recuerda que según los datos oficiales, los principales culpados del abuso sexual de niños no son sacerdotes.

  • rompecabezasrompecabezas16:10 | 06 de abril, 2011

    Coincido casi en todo con su post, sin embargo le recomiendo estudiar un poco sobre e asunto de abusos sexuales, pues aunque para nosotros pudiera parecer que un chico de 17 puede "librarse" de su depredador con un buen golpe.. el abuso sexual normalmente es la última etapa del sistema de abusos, primero se abusa psicológicamente, se va preparando a la víctima, se le manipula en la conciencia, y una vez dominada, entonces se provoca el abuso sexual.

    Le recomiendo leer testimonios de personas abusadas por clérigos, en especial -y solo como ejemplo- las víctimas de Maciel.

    Saludos.

  • chestertonchesterton13:44 | 06 de abril, 2011

    Buen post, D. Francisco; quizá demasiado largo.
    - Lo de la mayoría de edad es una fiesta. Se anima a adolescentes de 13 al sexo compulsivo, sin amor. Y, si falla el condón, se les permite abortar, con 16, sin consentimiento paterno. Ahora bien, para otras cosas... ¡Qué más da que la Ruby de Berlusconi tuviera 17 ó 18 años!: sus orgías son igual de miserables con fulanas de 17 ó 18 años.
    - Llamar pederastia a un hombre que se acuesta con un chico de 17 años... Francamente, un chaval de 17, si quiere, da un porrazo al mayorcete en cuestión que le deja tieso. En ese caso se trata de inmoralidad, más que de pederastia.
    - La relación entre homosexualidad y pederastia está probadísima. Tanto en el porcentaje de casos actuales como en la literatura: desde el "Banquete" de Platón hasta el "Corydon" de A. Gide.

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