- 26 FEB 2012
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- Las víctimas, protagonistas
Las víctimas del terrorismo, las grandes sufridoras de todo lo acontecido, son, creo que por primera vez, las grandes protagonistas de la declaración episcopal.
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Los obispos vascos, titulares de las diócesis de Vitoria, Bilbao y San Sebastián, sin la presencia del arzobispo de Pamplona, el que quiera entender que entienda, han pronunciado hoy una hermosa homilía conjunta que es exponente del sentir eclesial sobre la dramática situación que ha vivido en los últimos años esa entrañable región de España. Quieren la paz, la reconciliación y el perdón. Como es natural en unos obispos. Pero no a cualquier precio. Ni sin condiciones.
Las víctimas del terrorismo, las grandes sufridoras de todo lo acontecido, son, creo que por primera vez, las grandes protagonistas de la declaración episcopal. Ellas fueron las crucificadas en aquella apoteosis de la barbarie. Y los obispos lo dicen. Sin las vergonzosas, repugnantes mejor, equiparaciones de antaño.
No quiero añadir nada a la clara palabra de los obispos vascos. Que seguramente la enturbiaría. Me limitaré a reproducirles los párrafos que me parecen más significativos al respecto. Aunque valga la pena leer toda la homilía. “En esas llagas de Jesús vemos, de modo particular, a quienes han sufrido brutalmente las heridas y la muerte causadas por el terrorismo y toda clase de violencia injusta.
Cristo es la Víctima pascual, y en Él, las víctimas son abrazadas por el amor de Jesús y asociadas para siempre a su propia entrega, haciendo que su sangre no sea inútil. Su memoria, así como el acompañamiento a sus familias, constituyen una exigencia de la justicia, así como un testimonio perenne de gratitud y reconocimiento y un elemento ineludible para la reconciliación social”.
“La muerte, en Jesús, se transforma en vida. Es la esperanza cierta que puede llenar de paz y serenidad a quienes han padecido en carne propia la herida profundamente injusta del terror y de la violencia. En Cristo encontramos nuestra paz y también el sufrimiento y la muerte encuentran un motivo para esperar y ser curados, restituyéndonos a la vida nueva de Dios”.
“Con Él podemos volver la mirada sobre el relato de nuestra historia, y unidos a Él podremos reconocer el daño causado, valorar críticamente nuestras acciones y omisiones, restablecer la justicia y abrirnos al perdón y la reconciliación”.
“En esta nueva etapa, la Iglesia quiere renovar su misión y compromiso de ser servidora de reconciliación. El anuncio por parte de ETA del final definitivo de toda actividad violenta ha sido acogido por nosotros y por la sociedad con satisfacción y esperanza, pero continuamos deseando y demandando su definitiva desaparición.
Tras el cese de todo lo que amenaza la integridad física o moral de las personas, los senderos de la verdad y de la justicia constituyen el itinerario para una reconstrucción moral y social, que garantice una convivencia en paz, digna y respetuosa. Particularmente el arrepentimiento y el perdón son necesarios allí donde las agresiones del terrorismo y de toda clase de violencia o injusticia han abierto heridas profundas. Pedimos a Dios que quienes han dañado y ofendido al prójimo sientan su llamada al arrepentimiento verdadero y a la petición sincera de perdón”.
“No hay equilibrios circenses e inicuos. No todos son buenos. Que pidan perdón por su atroz barbarie y que las víctimas les concedan el a la vez triste y gozoso don de perdonar. Ellas son de mucha mejor pasta. Que el Señor, rico en misericordia, a quien debemos intentar imitar, conceda a quienes tanto han sufrido la gracia del perdón. Para que Él perdone nuestras deudas. Como nosotros perdonamos a nuestros deudores. Amén”.
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TEMAS: ETAobispos país vasco
1 Comentario
Creo que es docomunto consolador para las víctimas, que siempre están dispuestas a perdonar, pero ante todo los asesinos deben pedir perdón por sus asesinatos.
El entorno de ETA no se presta aningún tipo de arrepentimiento pues mezcla el apoyo a los asesinos con una mezcla de pasteleo, hipocresía y falsedad intentanto equiparar los asesinos a las víctimas y hablando de "humillación de las víctimas", a los que les contesta la AVT que las víctimas "no han sido humilladas sino asesinadas", lo que es evidente entre otras cosas por que los asesinos carecen de capacidad para humillar a nadie pues son ellos los que se envilecen con sus actos y con su servilismo a los que los manejan.
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