- 06 MAR 2010
- 29comentarios
- ¿Y a mí que me da que a Masiá algo le huele a pólvora?
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Primero hubo aquella prohibición de su provincial de la que el jesuita murciano hizo mofa, befa y escarnio. Masiá, incontinente, caló el chapeo, o se anudó la bufanda, requirió la espada, miró al soslayo, fuese y no hubo nada. Pero algo debió haber.
Ahora iba a presentarse su libro con dos intervinientes de campanillas: Bono y Lamet. Pues este último, jesuita como Masiá, recibió a ultimísima hora una llamada de su provincial mandándole, "cordialmente" eso sí, que no se presentara en la presentación. A lo que Lamet obedeció. Aunque haciendo público el motivo de su ausencia.
Intuye el jesuita ausente que detrás de la orden "gravita la llamada de algún importante mitrado". Yo intuyo otra cosa. Que la Compañía de Jesús marca distancias de tan comprometedor miembro de la misma. E intuyo más. Que algo le huele a pólvora a Masiá.
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