- 22 NOV 2011
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- Economía
- China y España después de las Elecciones
China mira hacia España con la seguridad del que tiene mucho dinero ahorrado para prestar. Y, los españoles, miramos hacia Pekín con la tibieza del que necesita financiación para salir adelante.
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(viene de bolsasasiaticas.com)
[...] El FROB tiene que desinvertir antes de 5 años sus participaciones en bancos y cajas, unos 8000 millones de euros. Bien ¿Recordáis que en primavera se habló de una inversión china en el sector financiero español, del CIC concretamente, cuya cuantía podía ascender a unos 9000 millones de euros? Sí. Moncloa filtró aquella información de forma irresponsable y los chinos la desmintieron inmediatamente después. Todo el mundo sabe, menos quien soltó aquella noticia, que la confidencialidad en estas latitudes es sagrada.
¿Significa esto que China no va a poner dinero? ¿O que no pondrá tanto como filtró la comitiva de Zapatero desde Singapur? Bueno, la cifra comentada fue de 9000 millones. Y el FROB tiene invertidos unos 8000. Echad cuentas, pues, y apostad cuánto dinero pondrá Pekín en el sector financiero de España. Yo me mojo y digo que andará por esos 9000 millones de euros.
Se estima también que los chinos tienen ya un 12% de nuestra deuda pública total y subiendo. En tan solo 10 años, Asia ha pasado de ser nuestro sexto principal inversor a pelearse por el primer puesto con Francia. Actualmente, 1 de cada 5 títulos del Reino de España adquiridos por el sector de los no residentes (quienes a su vez poseen el 60% de nuestro pasivo público) están en manos asiáticas.
Hechos todos estos apuntes, a China le preocupan dos cosas:
Primero, el gobierno español tiene que abonar unos 110000 millones de euros a sus acreedores en 2012, un 10% del PIB. Esto es un 175% más de lo que venimos pagando con enorme sacrificio durante 2011. Todavía no hemos elaborado los PGE, pero por lo pronto sabemos que necesitamos 110000 millones para evitar una suspensión de pagos inmediata. Parece complicado que con crecimiento cero y cinco millones de parados seamos capaces de generar todos esos recursos ¿Verdad? Entonces está claro que tendremos que seguir pidiendo más dinero prestado. Pero ¿Nos van a seguir concediendo préstamos? ¿A qué interés? ¿Lo confiamos todo al BCE? Aquí es preciso distinguir dos escenarios. El BCE podría actuar como prestamista nuestro en última instancia. España podría invertir ese dinero en crear una estructura económica sostenible, competitiva y devolver dicho "préstamo" al BCE. Sin embargo, Alemania no confía en España. Angela Merkel piensa que si el BCE nos inyecta capital, lo podemos dilapidar como hemos hecho estos últimos años y toda Europa terminaría padeciendo Estanflación. Mi impresión personal, sin embargo, es que los chinos sí confían en Alemania. Desde Pekín es posible que piensen lo siguiente: Alemania permitirá inyectar dinero en los países periféricos pero exigiéndoles antes una serie de reformas estructurales que permitan la devolución del dinero y un crecimiento económico sostenido. Políticamente, esto significa que desde Pekín ven a España como una provincia más de Alemania. Si el Euro sigue adelante, los tristemente célebres países PIIGS estaremos obligados a ceder tanta soberanía como nos exijan desde Berlín. Y si el Euro termina desapareciendo, los efectos serían devastadores. Especialmente adversa sería la situación en países como España, que debería orientar su estructura productiva al exterior casi desde cero, subir tipos para captar capitales, devaluar, bajar los salarios y perder mucho poder adquisitivo. Ceder soberanía a Alemania será doloroso, porque nos impondrá reformas muy duras. Pero España no puede permitirse salir del € porque eso sería como retrotraernos a los años 50.En segundo lugar, China tiene entre sus principales preocupaciones la caída del € porque Europa es su principal cliente. Hay empresas, como Hainan Group, que están empezando a recortar empleos por la crisis europea. Y el enorme sector exportador chino teme otra crisis de demanda con despidos masivos aquí. De ahí que a China no le interese el colapso europeo. Pekín seguirá invirtiendo su dinero en la Europa periférica, aunque conocedor de que ya no puede depender tanto del modelo exportación-ahorro-inversión actual. Europa saldará sus cuentas con China en especie; vendiendo cada vez más empresas, activos y bienes de consumo.
Elena Salgado vino a China hace dos semanas para pedir confianza. La confianza, sin embargo, pasa básicamente por crecer, crear empleo y equilibrar los déficit. El ajuste antes comentado será ineludible. Y solamente nos queda saber si seremos lo suficientemente productivos como para acometerlo sin perder demasiado bienestar.
Unos dicen que tanta austeridad es negativa porque se trata de crecer y generar empleo. Otros responden que no se puede crecer más con cargo a deuda porque eso sería seguir dilapidando el dinero. Y ambos, en mi opinión, tienen razón. España necesita financiación y no se nos puede dejar caer. Pero ha llegado el momento de utilizar eficazmente cada uno de los euros que recibamos desde este preciso instante. Hay que ilegalizar el despilfarro. Todo el gasto corriente e improductivo, desde infraestructuras absurdas hasta las propias administraciones locales, debe ser paralizado. Ese dinero debe destinarse a formar parados. Hay que invertir en conocimiento y trasladar sus frutos al mundo empresarial. Debemos poner a trabajar cuando antes al inmenso ejército de desempleados que tenemos. Hay que racionalizar el gasto educativo y sanitario, garantizándolo pero exigiendo igualmente una mínima corresponsabilidad social. Quien tenga capital, debe recibir incentivos fiscales si quiere acometer algún tipo de inversión productiva. Los salarios no pueden seguir evolucionando con la inflación, deberán ser revisados anualmente por trabajadores y empresarios de cada compañía. No es posible seguir manteniendo duplicidades del gasto en España solo porque hayamos decidido ser una nación de naciones. Y no tenía ningún sentido tampoco que las cajas de ahorro estuvieran controladas por políticos cuando su tamaño dentro del sector financiero era tan importante.
Nuestro problema principal es el elevado desempleo, por lo que urge una reforma profunda del mercado laboral. Mientras teníamos un dinero que no producíamos, conseguimos vivir muy bien gracias al ladrillo. Ahora no tenemos ese dinero, tampoco podemos seguir construyendo urbanizaciones y España necesita una nueva reconversión sectorial. Los trabajadores solo somos competitivos de dos maneras: cobrando poco dinero o haciendo muy bien nuestro trabajo. Bien no lo hemos estado haciendo cuando todos los indicadores educativos nos relegan a la cola de Europa. Si apenas recibimos inversión extranjera directa en comparación con los países del Este es porque no somos competitivos. Somos muy caros, lo hacemos peor que ellos; o las dos cosas a la vez. De ahí que los sueldos estén cayendo ya en países como Grecia, Portugal y España.
La "Ley de Say" dice que la oferta genera su propia demanda. Y España debe garantizar una oferta sostenible mientras estimula su demanda. Será un suicidio seguir gastando lo mismo sin saber antes a qué pueden dedicarse cinco millones de personas excluidas actualmente del sistema. Éste ha sido el problema principal de Zapatero. Y también del ex-presidente Aznar, quien se preocupó más bien poco por la sostenibilidad futura de nuestro crecimiento económico. Mariano Rajoy solo puede, y debe, mejorar la nefasta herencia de ambos.
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TEMAS: EconomíaChinacrisis soberanaEconomÃa chinaEspañaeuroUnión Europea
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