Declararle la guerra a Inglaterra antes del veranito allegaría una continuación de la operación bikini por otros medios, que resulta igual de vinculante para los tíos desde que las tías se han puesto así de exigentes
Los anti se quedan sin saber que no hay mejor escuela de tolerancia que un tendido taurino, donde las opiniones se cruzan afiladas como en un taller de oratoria
Una vez ahí, era cuestión de tiempo que acabara empadronándome, no tanto para ganar la posibilidad de votar a Ana Botella sino como requisito previo a la fundación del nacionalismo madrileño, tarea para la que me siento señalado por la historia
Siendo Cirino gobernador de Siria se promulgó un edicto de Augusto ordenando que todo el personal residente dentro de los confines del Imperio se empadronase a la mayor brevedad posible. Así pudo cumplirse la profecía de que Cristo nacería en Belén, que ya se sabe que los caminos del Señor son inescrutables pero todos al final conducen a Roma.
Un día quizá Botella reciba su propia medalla de la ciudad, pero para entonces seguramente se haya transformado todo tanto que Gallardón sea canciller de un nuevo land mediterráneo asociado a Berlín
Acudir a la entrega de las Medallas de Madrid es una forma como otra cualquiera de pasar la resaca. No puede tratarse de una de esas resacas culpables la que se cosecha en vísperas del Patrón de la capital, quien seguramente se sonreirá ante los excesos festivos que se cometan en su nombre.
La épica no es más que un hombre solo cantando la cólera de un semidiós, o de un semidiós con otros diez semidioses, cada uno de ellos con su nombre y su epíteto. Nada conspira más contra la gloria del fútbol, la eficiencia de la política o el mérito del arte que la masa
La ideología y la indumentaria alcanzan en cierto estamento del País Vasco tal grado de comunión simbiótica que uno se pregunta qué fue antes, si la chiruca o el abertzalismo
Si desde Vázquez Montalbán los culés se arrogan una condición superior a la de mero club de fútbol, lo del Athletic ya es de performance de Boadella. Los autobuses no rotulan con el destino sino con las palabras “Aúpa Athletic”