- 18 OCT 2010
- 1comentarios
- Esta mina es una mina
Pedro J., a quien le gustan el teatro y la Revolución Francesa, ha invocado por chileno a Neruda en su videoblog para metaforizar el rescate telúrico de los mineros. Pedro J. es hombre que transita rápido de la épica virulenta a la lírica cordial
-
Pedro J., a quien le gustan el teatro y la Revolución Francesa, ha invocado por chileno a Neruda en su videoblog para metaforizar el rescate telúrico de los mineros. Pedro J. es hombre que transita rápido de la épica virulenta a la lírica cordial, pero uno encuentra más pertinentes los versos de César Vallejo: “Los mineros salieron de la mina / remontando sus ruinas venideras, / fajaron su salud con estampidos / y, elaborando su función mental / cerraron con sus voces / el socavón, en forma de síntoma profundo”. El vate a veces clava su vaticinio formulado entre las brumas del simbolismo, y así tenemos a unos héroes que han remontado la ruina fajándose por retener la salud de sus funciones mentales en medio de la madre de los estampidos mediáticos. ¿Y de qué es “síntoma profundo” todo esto? Los tertulianos amables dicen que del triunfo de una nación unida y tal, pero si ahondamos un poco más -y disculpen el chiste macabro- sólo constataremos la apoteosis del estímulo publicitario como único motor de la sociedad global.
Una foto con minero cotiza ahora como silla en rueda de prensa de Mou. Evo cambió el poncho por el casco y corrió a la boca de la mina. Clubes como el Madrid y el United han cursado invitación a los mineros para sacar más petróleo que cobre de un saque de honor. Steve Jobs en carne y dígito les ha mandado un iPod a cada uno, que picar piedra con auriculares siempre será más llevadero. A un minero que es fan de Elvis le ofrecen una visita guiada por Graceland. Las televisiones del mundo rugen con furor uterino por recibir la semilla de share que portan los protagonistas del mayor reality show de la historia. Y así. O sea, que hay que pasarse dos meses enterrado para medrar de verdad. Se nos ocurre -ya que el primer minero extraído se apellidaba Ávalos- que el sucesor de Corbacho podría sepultar un tiempecito a los parados en el Valle de los Caídos -cuyas esculturas se deben a otro Ávalos- a fin de que luego De la Vega los fuera sacando poco a poco en catas antifranquistas para llevarlos a La Noria. Y a vivir.
(Publicado en LA GACETA, 16-X-10)
-
Tweet
TEMAS: César VallejocorbachominerosnerudaPedro J.Valle de los CaÃdos