• 28 JUL 2011
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  • Desmontando maledicencias y falsedades de la JMJ

    Poco importa que los contratos de la JMJ sean públicos y transparentes y que cada euro gastado esté justificado con documentos. Para los grupos y medios anticristianos, la cuestión es maldecir. Es un reportaje de José Antonio Fúster.

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    En el último año ha habido una ligera confusión en cierta prensa: “La visita del papa en agosto deja sin vacaciones a los funcionarios”. También maledicencia: “Un gasto para el erario público de 25 millones de euros”. Montañas de demagogia: “Alquiler a precio de ganga para la visita de Benedicto XVI”. Ciertos arreones histéricos: “Laicos y católicos se unen contra la visita del papa” y hasta indemostrables chismorreos: “Los burdeles se llenan con la llegada del papa”.

    Todos los entrecomillados que han leído han sido titulares de periódicos españoles en algún momento del último año, sobre todo en los meses anteriores a la experiencia indignada del 15-M, cuando no había en las redacciones de esos diarios anticlericales que lidiar con la contradicción de criticar un encuentro masivo de jóvenes católicos al tiempo que se jaleaba la toma de la calle por parte de grupos (no tan masivos) de indignados.

    Sin embargo, a pesar de rebajar la cantidad de las críticas, la prensa anticatólica no ha reparado en gastos cuando se refiere a la calidad de las mismas, como por ejemplo con la noticia de que “El Estado paga la mitad de los costes y el resto correrá por cuenta de grandes empresas colaboradoras”. Esa información, como todas las demás, es falsa.

    La organización de la JMJ no ha pedido subvención alguna al Estado y la principal fuente de financiación de la Jornada Mundial de la Juventud, hasta el 70 por ciento, es la contribución de los peregrinos

    Los peregrinos pagan entre 17 y 30 euros diarios por la inscripción, el alojamiento y la comida (muchos de ellos, ni eso, ya que vienen gratis gracias al fondo de solidaridad de 10 euros que dona voluntariamente cada peregrino).

    El 30 por ciento restante, incluidos los donativos, sí que incluye a empresas patrocinadoras de la JMJ; empresas españolas, muchas de las cuales han concursado por conseguir un contrato (transparente, abierto y público) con la organización de la JMJ.

    Ese interesante relajamiento ético

    El Estado sí afronta los gastos (Policía, servicios sanitarios, apertura de centros públicos, Protección Civil) derivados de acoger a una gran -millonaria- concentración de personas, peregrinos en su mayoría. Estos visitantes son una fuente de riqueza para España, y no sólo en cuanto a los impuestos que pueda recaudar la Administración, sino por su potencia para reactivar el comercio y los servicios. Un millón de turistas durante una semana que van a comprar en nuestras tiendas, van a comer en nuestros restaurantes y miles de ellos se van a alojar en nuestros hoteles (la media de ocupación en Madrid capital, según las asociaciones de hosteleros, se estima en un 150 por ciento superior a las mismas fechas del año pasado).

    Por todo lo anterior, y a pesar de que el mandato constitucional obliga a los poderes públicos a cooperar con la Iglesia, la designación de la JMJ por parte del Gobierno socialista de “Acontecimiento de Excepcional Interés Público” no se hace sólo sobre la base de la exigencia constitucional, sino sobre el beneficio que para el país supondrá la resonancia mundial que ofrece albergar una JMJ.

    El beneficio será incomparablemente mayor que la Celebración del Campeonato del Mundo de Balonmano en 2013, que también es un Acontecimiento de Excepcional Interés Público, como también lo son otros trece eventos de especial importancia como el Tricentenario de la Biblioteca Nacional o la Conmemoración del Milenio de la Fundación del Reino de Granada.

    Reducir la designación de excepcionalidad de la JMJ a una cuestión de deducciones y bonificaciones a empresas es no querer comprender la finalidad extrafiscal que persigue el Estado cuando incentiva la participación de empresas en la financiación de estos eventos.

    Cuando un medio informa sólo del gasto sin hablar de los ingresos directos previsibles e incluso a los indirectos estimables, demuestra un interesante relajamiento ético en el tratamiento de la información.

    El asunto de la apertura agosteña de los colegios públicos y polideportivos también ha sido aireado por los medios de comunicación como una cesión a coste cero de esas instalaciones y como una forma de destruir las vacaciones del funcionario al que corresponda abrir el centro. Hay otra forma de verlo, la justa, la que no sale en esos periódicos.

    Cualquier consumo y cualquier gasto extraordinario que conlleve la apertura de esos centros, incluso su adaptación como albergue de peregrinos, será costeado por la organización de la JMJ

    Pero nada como el titular del diario El País en el que informaba de que “45 asociaciones critican el respaldo del Estado a la visita del Papa” (la consigna es la de hablar de la visita de Benedicto XVI, no del encuentro de jóvenes). Cuarenta y cinco asociaciones de “Ateos, laicos y cristianos de base” es un número que merece un respeto. Lamentablemente, las informaciones sólo se refieren a “los firmantes”, sin especificar.

    Una búsqueda más detallada del manifiesto ofrece dos nombres relevantes: el Partido Comunista de España e Izquierda Unida. El resto: desde Albacete Laico hasta asociaciones de ateos y librepensadores (los mismos que en fechas recientes porfiaron por celebrar una procesión laica y uno de cuyos portavoces llamó a la quema de iglesias), pasando por algo llamado Club de Amigos de la Unesco y acabando en la Asociación de Transexuales de Andalucía. Eso es lo que para cierta prensa de calidad significa que “laicos y católicos” se unan “en contra de la visita del Papa”.


  • TEMAS: JMJ 2011

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1 Comentario

  • amparo tos boixamparo tos boix12:59 | 17 de agosto, 2011

    LO QUE PICA ES LA VERDAD

    Desde diversos ángulos y en diversas formas se ataca la visita del Papa a Madrid. Por una parte, insisten en el coste de la visita sabiendo que no es cierto, porque se ha demostrado lo contrario, que el coste es cero para las arcas públicas. ¿Dónde está la verdadera razón del incomodo de ciertos sectores de población, y de determinados medios?; pues en el mismo objeto de la visita, que es recordar a la juventud –y a todos- la inalterable verdad que predica la Iglesia, inalterable porque es la Verdad, con mayúscula, la Verdad que hace libres a los que la reciben, no “la libertad os hará verdaderos”, ese engendro filosófico del señor Zapatero. Los picores pueden ser el aflorar de una infección, y debemos alegrarnos de que pique, no por el malestar que produzca sino porque pueda llegar a ser el inicio de una recuperación. Yo ruego por ellos.
    Amparo Tos Boix, Valencia.

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