- 22 DIC 2009
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- Pío, pío, que yo no he sido
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Los madrileños cuando llueve en vez de sacar el paraguas sacamos el coche, me dijo un día de lluvia un simpático taxista de Madrid, que los hay, hablando del colapso que sufre sistemáticamente la capital en cuanto caen dos gotas. Si nieva, de echar merienda. Siempre se lía parda en la ciudad, sin remisión, como si en vez de llover o nevar, no necesariamente mucho, incluso poco, como el lunes, se abriera el suelo bajo las ruedas de los coches. No vuelan los aviones, no circulan los AVEs, a los conductores atrapados en las autopistas les sale moho en los zapatos… Digo Madrid, pero a modo de corolario: toda España es un caos
Nos metemos con la falta de previsión y de coordinación de las múltiples autoridades que tienen repartidas las competencias sobre las carreras, unas las calles, otras las carreteras, otras las autovías… Y nos metemos con razón. Con gestores como estos Suecia, o Islandia, o Laponia, habrían desparecido del mapa tragadas por la nieve. Que si quédese usted en casa, que si no saque hoy el coche, que, bueno, vale, como le de la gana, pero luego no se queje si se queda tirado…
Estamos en invierno, señor mío. Lo normal es que en invierno llueva, y que nieve; y encima los hombres y mujeres del tiempo ahora saben casi al milímetro donde va a caer con tiempo de sobre para que la autoridad competente tome medidas, si tiene medios propios ponerlos en orden de combate contra los elementos, que las quitanieves monten guardia donde corresponda, las de las autonomías cada una en la suya y las de Fomento en el kilómetro que toque de la cota indicada por el meteorólogo y las de Barajas en Barajas, que los sacos de sal esperen su turno en las dependencias municipales antes de que empiece a nevar - no después- , y si es lluvia, los bomberos, ¿no? ¿Para qué están si no?
Eso sería prevenir, prever lo que va a venir, pero aun: lo que se sabe que va a venir seguro porque es invierno, toca, y lo ha dicho el hombre del tiempo. Prevenir primero y coordinarse después. Si yo estoy en la ‘alerta’ y tú no y a mí me falta una máquina, o un perro buscapersonas, o un saco de sal, te lo pido y nos coordinamos. Hoy por ti y mañana por mí, como toda la vida. Como hacemos en nuestra vida cotidiana con familiares, amigos y vecinos, echarse una mano, caramba, sin que ello suponga que nadie es más que nadie ni se mete en casa de nadie, ¿no? Bueno, pues no. En vez de por coordinarse por lo que deben pensar que cobran es por pelearse, que eso si que lo hacen bien
Los políticos de nuestra España de las Autonomías lo han complicado todo tanto que lo anormal es que se pidan ayuda cuando se necesitan. Lo normal, que arda hasta el último pino o se inunde hasta el desierto antes de que la ‘autonoyo’ pueda parecer menos autónoma que la ‘autonotu’ por pedirle ayuda. Ni te cuento si a quien hay que pedírsela es al gobierno central, se te va el día rellenando protocolos
Bastan, eso, dos gotas para que España se pare. O dos copos. Como si en lugar de un país desarrollado fuéramos un país tercermundista. Así una vez tras otra, todas las que haga falta, desde ya ni me acuerdo hasta ni idea cuándo. Con grave daño, siempre, para el quehacer, el negocio y el ocio de miles de ciudadanos varados una y otra vez. Pero aquí no dimite nadie, ni a nadie destituye nadie por in-com-pe-ten-te (Culpa suya, amigo, por salir casa y no hacer caso, mía, vuestra, nuestra)
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