06:57 | 12 de marzo, 2010 | Actualizado 06:24


Sarkozy patina en Haití

Llegan noticias de que Francia está intentado quitarle importancia a sus críticas a Estados Unidos por el envío masivo de ‘marines’ a Haití. Hacen bien porque entretenerse en ataques de celos con el tragedión de Haití en plena ebullición es siendo suaves una hiriente frivolidad, además de una de las más claras ocasiones perdidas de callarse de alguien, Francia, que yo recuerdo

El consenso de que esta vez las tropas de Estados Unidos están exactamente como y donde deben es general, salvo los cuatro sátrapas de siempre, Chávez entre ellos. Son salidas de tono con las que hay que contar siempre porque están en el guión del momento que nos ha tocado vivir. Lo sorprendente ha sido que se suba a semejante ‘moto’, aunque sea ‘de paquete’, nuestro buen amigo el presidente francés Nicolás Sarkozy

La primera respuesta a la queja francesa fue la definitiva. ¿Tiene Francia diez mil soldados para ponerlos en Haití en una semana? Las dos cosas, que los tenga y que quiera mandarlos allí. Yo lo primero no lo sé porque desconozco los números del Ejército francés, pero sobre lo segundo hay que hacer pocas especulaciones y dejar hablar a los hechos. Quien los ha puesto en el ojo de la catástrofe es Obama, Estados Unidos una vez más, no Sarkozy, ni la Unión Europea, ni la ONU… una vez más

Lo razón es simple: esos soldados que ahora vemos imponer cierto orden en el caos haitiano son del único país que tiene las dos cosas que hay que tener para enviar allí a sus tropas, en primer lugar tropas bastantes, en segundo y principal, capacidad para tomar una decisión tan seria como esa en unas pocas horas y la voluntad política de adoptarla en el más breve plazo posible para llegar lo menos tarde posible al problema que se trataba de paliar. Al problemón, en realidad

Corría prisa. Como estamos pudiendo seguir desde el principio esta tragedia con periodistas españoles independientes situados sobre el terreno, sabemos que la situación en Haití se hacía insoportable por minutos, y crecientemente ingobernable. No basta con decir que hay que ayudar a Haití o a quien sea, ni con proclamar que no les vamos a fallar. Para que la ayuda alimentaria empezase a llegar a la población y los antibióticos a los hospitales, hacía falta una llegada previa masiva de soldados. Y los que han llegado son… pues los que hay, para lo bueno y para lo malo, cuando aciertan sus jefes y cuando se equivocan: los marines, el Séptimo de Caballería de nuestros días

Ver como la gente se moría de hambre ante las cámaras y en los hospitales los médicos solo podía evitar la gangrena amputando brazos y piernas… porque la ayuda humanitaria no podía salir del aeropuerto sin ser asaltada por los desesperados y los saqueadores; eso es lo que no podía ser; que les pregunten a los amputados si se sienten “invadidos” o habrían deseado que les “invadieran” antes

Ahora, aunque las dificultades siguen siendo grandes, la ayuda va llegando. Y de eso se trataba. Lo importante en Haití era empezar a paliar el problema, y ante un horror así los ataques de ego ofenden. Nadie en su sano juicio puede ver una invasión ‘militar’ en esto. La recogida de velas francesa debe ser saluda como de justicia, y a los marines USA y al presidente Obama yo creo que somos mayoría los que pensamos que esta vez lo único que queda es darles muy alto y muy claro las gracias.