- 10 ABR 2011
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- Historia
- El holocausto español, de Paul Preston
El historiador británico sigue sin reconocer la importancia de la Revolución de 1936.
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Mañana 11 de abril Paul Preston presenta su última obra: El holocausto español. Odio y exterminio en la Guerra Civil y después. Contiene bastantes aciertos y errores fundamentales.
El libro está publicado por Debate (Random House Mondadori, 859 páginas) a partir de un original inglés, The Spanish Holocaust: Inquisition and Extermination in Twentieth-Century Spain, al que sin embargo antecede en la publicación, pues en España está a la venta desde el viernes y en inglés no se publicará hasta el otoño (según esta página, donde de paso puede verse el prefacio). La primera versión, en todo caso, es la catalana, que ganó un premio.En sus últimas obras Preston ha apostado por títulos fuertes, como el que dedicó a Francisco Franco. Estos títulos obviamente le alejan del público de derechas, pero disputar sobre esas minucias sería perderse en cuestiones muy secundarias. Una de ellas es a qué viene eso de la Inquisición en la versión inglesa, cuando en la española no aparece ningúna mención a esa prestigiosa institución.
Otra cuestión que provocará piques entre los derechistas es que Preston llame a las matanzas holocausto; esto provocará algo de ruido, y quizá más ventas, que es de lo que se trata. Pero Preston está, por una parte, en su derecho para usar esa palabra, ya que la usa en minúscula, y por tanto no pisa la exclusiva del Holocausto de los judíos, y por otra parte la RAE admite como primera acepción holocausto para gran matanza de seres humanos, y nuestra guerra indudablemente lo fue.
Además, si la intención de Preston fuera provocar, en plan apoyo a Garzón, habría utilizado la expresión genocidio y no holocausto, ya que el genocidio está tipificado como delito internacionalmente, y el holocausto es un concepto cultural y no jurídico. Lo que Garzón pretende, sobreinterpretando la Ley de Memoria Histórica, es calificar a la represión franquista como genocidio, para poder declarar que no prescribe y que se puede continuar la caza de brujas indefinidamente.
Y aquí precisamente viene una de las mejores cosas de este libro, si no la mejor: que no cita PARA NADA la Milonga, perdón, Memoria Histórica. Preston tendrá sus condicionamientos ideológicos, pero al menos no son tan ciegos como para renunciar a los criterios del historiador y meterse a político y levantaodios. Esto le honra.
Los datos, el prejuicio y el error más grave
El libro es valioso en cuanto recopilación de datos sobre las matanzas de la guerra. De hecho abre con ellos el prólogo, estimando en "cerca de 200.000 hombres y mujeres" los asesinados "lejos del frente". Luego estima en 300.000 los muertos "en los frentes de batalla". Sorprendente, pues casi duplica a los 167.000 estimados por Salas Larrazábal en un estudio hasta ahora no mejorado respecto a los caídos en combate.
Una cosa es que en los más de 30 años transcurridos desde Salas se haya estudiado la represión y se pueda dar por válida la cifra de 200.000 (p. 17), que incluye a 20.000 republicanos fusilados en la posguerra (misma página) y 50.000 personas ejecutadas en la retaguardia republicana (49.272 según José Luis Ledesma Vera, p. 22; si bien Preston no descalifica la cifra de 85.940 estimada en la Causa General; p. 25). El resto hasta 200.000 serían asesinatos en la retaguardia nacional: "la cifra más fidedigna" es 130.199, aunque Preston cree "poco probable" que fueran menos de 150.000 (p. 24). Queda a la elección del lector si acepta para la represión republicana la cifra de Ledesma y suma 20.000 de posguerra a los 130.000 en la cuenta de los nacionales: 50.000 + 150.000 = 200.000 o si acepta la cifra de la Causa General y considera incluidos en los 130.000 a los 20.000 de posguerra: 86.000 víctimas de los republicanos + 130.000 de los nacionales = 216.000. No es que sean minucias, pero me parecen dos opciones posibles, con Preston optando más bien por la primera.
En los datos, insisto, la exageración, casi hasta poderla llamar disparate, de Preston, son los 300.000 muertos en combate. Pero como no es el tema del libro, lo dejo solo apuntado.
El error de fondo, me parece, es reducir la guerra a golpe de Estado contra la República, y por tanto concluir que hubo "violencia institucionalizada en la zona rebelde" (así titula la parte correspondiente) y "violencia espontánea" en la zona republicana. Como si la revolución careciera de responsables por no haber sido un golpe de Estado militar. Pues no, esa no era la disyuntiva. La revolución consistió en provocar a los militares para que se alzaran, y así justificar el reparto de armas y las matanzas a mansalva, que constituyen un movimiento tan "espontáneo" como el golpe militar. Si los militares eran tan malos malotes que ya habían dado un golpecito en agosto de 1932, los otros eran tan malos malotes que ya habían hecho una revolución en 1934 y los burgueses de izquierda ya habían decidido solventar el nuevo golpe repartiendo armas a las milicias revolucionarias. En el 36 todos los españoles optaron por resolver sus problemas a tiros, dejémonos de fábulas de buenos y malos.
Esta incapacidad de comprender la Revolución de 1936, en la que Preston coincide con la derecha, le lleva a su error fundamental, en mi opinión: no comprender que fue la causa del descrédito de la República. La violencia de los nacionales, tan institucionalizada según dice, estaba anunciada en los bandos de guerra, por tanto les podía o no gustar a los extranjeros, pero no había engaño en ella (matizable, claro): de hecho anunciaban estar dispuestos a cargarse a media España, y eso curiosamente lleva a Garzón a acusa antes del hecho, por esas declaraciones. La represión republicana, por oculta y negada, llevó a los extranjeros a desconfiar de la República, o de sus restos si lo preferimos, de la República del 19 de julio: dejó de ser un socio en quien poder confiar.
El prejuicio que lleva a aceptar la fábula de la república democrática atacada por los militarotes, no sólo lleva a no comprender (distinto del ocultar propiamente dicho) la Revolución, sino tampoco sus consecuencias. No es más que parte de un holocausto, pura represión. Es lógico, así, que el libro de Preston carezca de conclusiones. Al final se limita a decir que pocos republicanos se arrepintieron de sus crímenes. En cambio, hubo más gente en el lado nacional que renegó de la represión. En esto me parece que hay dos puntos de interés.
Uno: que no es cierto que no hubiera arrepentidos en el bando republicano. No me refiero sólo a escopeteros, sobre los cuales hay testimonios a raudales. Me refiero a los auténticos responsables de la Revolución. Ya sabemos que Carrillo no se ha arrepentido. Pero son multitud los políticos republicanos que supieron ver, antes y después, que la negación sistemática de legitimidad a todo lo que sonara a derecha no era el camino, ni se parecía en nada a la democracia. El mismo Prieto, el 1 de mayo de 1936, decía que esa revolución anarcoide no era ni siquiera forma de suprimir privilegios desde el poder que ya tenía el Frente Popular. Él fue uno de los que en la posguerra reconoció su parte de culpa. Pero lo importante no es tanto el arrepentirse de un asesinato, sino el percibir que negar la legitimidad politica a media España no lleva a nada... distinto a que esa media España acabe sublevándose. El "no es eso, no es eso" de Ortega y Gasset, es muy anterior a la revolución, pero es la esencia del asunto.
El segundo punto es que, quizá, quizá, sea cierto que entre los derechistas hubiera más remordimientos de conciencia. Un análisis simplista, desde la izquierda, podría ser: lógico, pues mataron a más (habrá quien añada: y sin derecho, mientras que los otros, bien muertos estaban, pues se trataba de salvar a la República). Desde la derecha, o desde donde se quiera, otra opción puede ser que había entre ellos más gente que consideraba como un valor sagrado el de que no se puede matar a inocentes. Esto es difícil de analizar, pero me parece que el historiador sí puede constatar, como dice este señor desde Colombia, que por algún motivo (hay quien piensa que sea cierto posillo de cristianismo) la derecha acepta mejor la idea de que hay que reconciliarse, perdonar... y pedir perdón. Lo cual está muy bien, pero se convierte en una trampa cuando tú perdonas y pides perdón, y el otro ni perdona ni pide perdón. Algo que, desgraciadamente, según Ómar Eduardo Bohórquez, que así se llama el colombiano, sucede.
Entre los pocos comentarios que por ahora he visto sobre el libro de Preston, uno muy despistado dice que no acusa a Carrillo de Paracuellos más que, si es caso, por omisión. Esto no sólo es falso, sino que Preston previamente ha dicho que tan culpables como Carrillo son Miaja y Rojo (y que lo son: no que también lo fueran por omisión). En este libro, entre otras cosas (p. 506) aporta el elogio que Carrillo hizo de su propia actuación en Paracuellos, en la reunión del Comité central del PCE en Valencia, 6-8 marzo 1937, cuando se levantó para agradecer los aplausos y a su vez elogiar "la gloria de que los combatientes de las JSU luchan con la garantía de una retaguardia cubierta, de una retaguardia limpia y libre de traidores. No es un crimen, no es una maniobra sino un deber exigir una tal depuración".
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9 Comentarios
Manuel Martínez.
Si te tragas el cuento del "pueblo" en armas pertrechado con palos y escopetas de caza contra todo tipo de armamento incluida la aviación nazi es porque quieres tragártelo. Si así hubiera sido hasta un tonto se daría cuenta de que la guerra no hubiera durado ni dos meses.
Creo que quien sufre y no afronta su pasado con responsabilidad es la izquierda, que era quien provocaba, asesinaba, invadía fincas, quemaba templos, etc.. con la vista gorda del gobierno. Y a todo esto pretendía llamarlo "democracia". Bonita democracia.
A Garzón no ha querido callarlo nadie, y nadie puede hacerlo en democracia. El solito se ha labrado lo que tiene saltándose las leyes y garantías que nos da el Estado de Derecho. Y bastante indulgente ha sido con él la Justicia para lo sectario que ha sido.
El pueblo puede seguir luchando por desenterrar sus muertos de las cunetas, pero también buena parte de ese pueblo puede empezar por desenterrar los cinco mil que hay enterrados en la 7 fosas de Paracuellos, que están básicamente igual a como estaban en el otoño del 36. Por cierto que esos miles seguro que se tardan más años en tardar de desenterrar que los varios centenares que quedan sueltos por ahí del otro lado.
Fantástico libro. No entiendo porque sigue sufriendo tanto la derecha y no afrontan su pasado con responsabilidad.
Las aberraciones de los rebeldes, armados con toda las armas, aviacion nazi incluida, masacran a un pueblo que se defiende con palos y escopetas de caza. Esta es la verdad y no hay otra, aunque la pretendan maquillar algunos seres despreciables.
Espero que aunque hayan querido callar a Garzón, el puebo, que es soberano, siga luchando por desenterrar a sus muertos de las cunetas.
Gracias por el consejo, procuraré centrarme; de todos modos sigo opinando que me juzga con cierta precipitación, si se toma la molestia podrá ver que quizá no estoy del todo infundado cuando muestro que se manipula -y por tanto se hace un flaco favor a las víctimas del lado que sean- la historia al reducir a un cuento de buenos y malos -milonga- lo que fue un drama surgido de la división de un país en dos, que es un tema que no se debería banalizar; yo procuro no banalizarlo, aunque a veces parezca que río por no llorar, pero el que se excluya sistemáticamente a unas víctimas deja en mal lugar a todos, y no repara ninguna ofensa.
Por supuesto que no ignoro lo que fue la Revolución Social del 36,pero como no es el tema sobre el que trata el libro, lo que no sé es a cuento de que lo pone usted ¿de justificar la reacción posterior de una guerra y de todas las atrocidades que se cometieron?...Sé perfectamente de lo que estoy hablando,mi padre era Maestro Nacional y conoció perfectamente la época posterior y lo que vivió su familia y conocidos en los años anteriores...Miedo por el odio fratricida...lo suyo es mucho desprestigiar a los demás ¿sabe?.
Desprestigiar es la opción que toma el ignorante o el dogmatizante ante la impotencia de dar argumentos firmes para convencer...está sugiriendo que Preston no utiliza fuentes fidedignas ni está diciendo la verdad en su libro,y como usted dice,"sólo interesan las ventas", pues a lo mejor a usted si que le interesaría tener un best-seller por eso cree que los demás son como usted.
Luego cita a Garzón diciendo "en plan apoyo a Garzón" sin venir a cuento con el artículo, que si Garzón sobreinterpreta la Ley de Memoria Histórica,etc... a mí esto si que me parece grave no, gravísimo...un consejo:deje de irse por los Cerros de Úbeda y centrese un poquito, que ya tiene edad y supongo, sensatez y madurez.
Estimado/a DHM, me parece que se precipita en algunas cosas, en el texto digo respecto al holocausto que nuestra guerra indudablemente lo fue, no por ello deja de ser una apuesta que allá el autor; y lo de inquisición no deja de ser en mi opinión lo que digo, por muchas interpretaciones que tenga la palabra hay que atenerse al común entender.
Más grave me parece que parezca no entender a qué me refiero echando de menos que se reconozca la importancia que tuvo la revolución de 1936, si usted no sabe lo que fue, tiene también artículo de wikipedia, titulado revolución social española de 1936. Ánimo y que el árbol no le oculte el bosque, pues usted mismo dice que las cifras no lo son todo... en el caso de Preston son reveladoras, un historiador debería saber y no bailarle las cifras hasta el extremo de doblar las que se dan por válidas respecto a muertos en combate, o dar por buenas las de la causa general pero luego no saber de qué cifra se trata... en todo caso todo eso es más comprensible que ignorar qué fue la revolución de 1936.
Yo me estoy leyendo el libro y con todos mis respetos, se lo voy a poner por puntos, y espero ser bastante concreto y conciso:
-Usted critica en primer término la traducción del título:
No se si conoce que una misma palabra en diferentes idiomas puede contener connotaciones y denotaciones distintas, como en este caso la palabra "Inquisición" (busque por "inquisition" que es la palabra original)...sino lease la Wikipedia y verá que la mayoría de historiadores están de acuerdo en que hubo 4 manifestaciones concretas de "Inquisición", por lo tanto no se está refiriendo a la Santa Inquisición como usted cree,sino a un "modus operandi" con similitudes. "Inquisition" en inglés se traduciría más correctamente al castellano como "purga", que supongo que usted sabrá lo que querrá decir.
¿Usted ha leído en alguna página alguna alusión a la participación concreta de la Iglesia en General en estos sucesos?...,como mucho aparecerá alguna reseña sobre grupúsculos minoritarios y colaboracionistas con uno u otro bando dentro de algunas instituciones.
-Después critica que el título pueda alejar al público de derechas: le voy a aclarar que aquellos que buscan el conocimiento y profundizar en lo que pasó en aquel periodo oscuro, huyen del esquema bipolar de derechas-izquierdas.
-Usted que es Doctor de Historia podía al menos tener la profesionalidad y dignidad de no mofarse de términos como la "memoria histórica" ya que falta al "principio de neutralidad ideológica" que respetan la mayoría de historiadores contemporáneos ,es un tema serio.
Si quiere hacer chistes fáciles ya hay programas o lugares para ello.
Y "milongas" son las que bailaban aquellos que se reían de ver a su propio pueblo desangrado, aquellos que sólo buscaban su propio beneficio.
-Centra un 20% de su artículo en especular sobre números, que está muy bien en cuanto a vislumbrar el alcance de los daños colaterales que originaron la guerra civil y más que otra cosas, las repercusiones del "odio fratricida" más allá de los años que duró la guerra...digase "represión de la post-guerra" y de un regimén autoritario que llegó al poder de manera antidemocrática y por imposición a través del terror y la violencia.
Pero he de decirle que los números condicionan la historia pero no la determinan,me explico con un ejemplo concreto:no porque hayan acontecido más asesinatos de un bando que de otro confirma que el bando que asesinó más fue el que hizo más daño causó, sin embargo los medios y fines mediante los que se inflingió daño y muerte si que están directamente relacionados con el nivel de crueldad de quien los provoca.
-¿A qué se refiere con Revolución de 1936? Es una expresión que no encuentro en ningún libro relativo a historia escrito por los grandes profesionales de la materia, por lo menos en los grandes doctores de historia contemporánea, que nombran términos más correctos y con mayor convencionalismo y consenso entre historiadores como "Alzamiento Nacional" al Levantamiento que precursó "el Generalísimo", y "Defensa Nacional" a la defensa de la nación por parte de la II República como régimen legitimado democráticamente por mayoría popular y sufragio universal.
Hable con propiedad y coherencia, cada acontecimiento tiene un nombre.
-Que en la derecha hubiera más remordimiento de conciencia, no me extrañaría nada...¿no fueron ellos quienes dieron cobijo a afamados nazis de Alemania que fueron considerados genocidas de millares, quizá millones de personas en campos de concentración y de trabajos forzados en la Alemania de Hitler por la Justicia Internacional y juzgados en el "Proceso de Nuremberg" , pertenecientes la gran mayoría de ellos a las Juventudes Hitlerianas, GESTAPO, SS y de la "Sturmabteilung" (SA) o «Tropas de asalto», estas últimas muy similares a lo que eran "Fuerza Nueva" o "Juventudes Falangistas", para que nos entendamos mejor "un ejército paramilitar" para generar terror y asegurar la lealtad al Movimiento Nacional, aquí en España, como en Alemania?
(Léase "Alemania Nazi" en Wikipedia, hay una gran cantidad de información y de fuentes contrastadas)
El que unos pidan más perdón que otros, si usted se considera cristiano, entenderá que no conlleva necesariamente a que esas personas sean más religiosas o no...¿no estará usted insinuando "de manera simplista" que en el ejército republicano no hubiera gente religiosa o cristiana, no? ¿o que en el ejército Nacional fueran todos unos "Santos de Dios"?. Generalizar es simplificar la realidad y ofender a la verdad de los hechos.
También se puede ser cristiano y de izquierdas, no es ninguna contrariedad.
Si también es cristiano, entenderá que pedir perdón no exime de cumplir los mandamientos y que en todo perdón hay que hacer "un acto de contricción" (reconocer las faltas cometidas contra Dios, contra los demás y contra uno mismo) y "propósito de enmienda" ( prometer a conciencia no volver a repetir los errores o pecados)
-Por último comentar, siempre desde mi respeto, que no estoy de acuerdo en que usted diferencie genocidio de holocausto, ¿cual es la diferencia para usted? Para mí la unica diferencia que hay es que un holocausto es un genocidio a gran escala.
¿exclusiva del Holocausto de los judíos? También murió gente en la Alemania Nazi que no era judía...ingleses, franceses, holandeses, polacos, italianos, españoles e incluso alemanes que desde dentro y fuera se enfrentaron y se opusieron al "Nationalsozialistische Deutsche Arbeiterpartei" (NSDAP), más concocido como el Partido Nazi.
Vuelve usted a simplificar la realidad porque actualmente se conoce por Holocausto no sólo a las matanzas en campos de concentración o al puro exterminio de ciudades enteras, sino a todas las personas afectadas por todos los daños colaterales y psicológicos padecidos "a posteriori".
Esta es la definición en sentido amplio y no estricto, que es la que usted cita.
Por cierto si conoce algo de historia, podría citar algún holocausto más que haya acontecido en la historia de la humanidad...yo le cito uno...La Persecución de Nerón a los cristianos y a todos aquellos afines a ellos.
Señor Malraux yo detesto al dictador Franco y su gobierno tanto como el que mas pero se debe de ser respetuoso con la verdad del pasado, el régimen de Franco concedió permiso de transito a muchos refugiados judíos, algunas fuentes señalan unos 60.000 pero es muy probable que la cifra real ronde los 35.000, la mayoría de ellos terminaron en Portugal, (de hecho la tradición del yogurt y los populares osos de peluche fueron traídos a la península por refugiados judíos), lo que los propagandistas de la bondad de Franco omiten es el motivo por el que Franco permitió cruzar la frontera a los judíos, la presión internacional aliada era muy fuerte por esos años, principalmente por la participación de soldados españoles en la Bermach (la famosa división azul) y la venta de wolframio para la fabricación de armas Alemanas ponían en peligro la neutralidad Española, el miedo a represalias Anglo-Americanas contra España termino por persuadir a Franco a la hora de permitir el tránsito (recordemos que los judíos no podían permanecer en España, solo pasar a Portugal o a otros países) de refugiados judíos por la península Ibérica… por otra parte Franco no estaba tras la destitución de los diplomáticos Españoles que colaboraron con los judíos, esta decisión se tomo para apaciguar a los jerarcas nazis que se quejaban de la ayuda prestada por la diplomacia española, también es cierto que no se dio ninguna orden desde Madrid para ayudar a los judíos en Europa, la concesión de visados de transito a los refugiados fue en todo momento iniciativa propia de los embajadores, nada tiene que ver este hecho con las escasas bondades (si es que existen) de un régimen represor y fascista que ayudo a las algunas víctimas del genocidio por miedo a ser atacado o ser sometido a un embargo por potencias extranjeras…
Anónimo(No registrado)20:16 | 10 de abril, 2011
y su responsabilidad en la muerte de ciento de miles de judios sefardies al negarse a facilitarles visados, gracias a diplomaticos como Eduardo Propper de Callejón, Angel sanz Briz que fueron cesados.
Anónimo(No registrado)20:08 | 10 de abril, 2011
Ahora que habla de la Shoa (holocausto Judio) he tenido el placer de ver documentos de la Fundación Simon Wiesenthal y del archivo sobre el holocausto en Israel, Jerusalem (ירושלים), sobre el papel y actuación del Genocida de Franco en relación con los judios sefarditas, sería muy interesante empezar a publicarlos porque se vería una complicidad en la Shoa.
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