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    Paracuellos'36 por Santiago Mata

  • 16 FEB 2012
  • 20comentarios
  • Historia
    La Revolución de 1936-37 en Santander

    Un juez de la Causa General me ayuda a comprender la diferencia entre la represión de los dos bandos en la Guerra Civil Española

    Foto

    El blog ha cumplido un año y en el aniversario de las elecciones de 1936 presento este informe sobre la Revolución de 1936-37 en Santander.

    Del informe destaco esta reflexión que hace el fiscal (supuestamente Antonio de Orbe y Gómez Bustamante) en el folio 27 (ver aquí todo el expediente 1 del legajo 1582) sobre el tipo de personas asesinadas: sacerdotes, militares, pero no de alta graduación y, sobre todo, ausencia de los burgueses ricos. Es un poco largo, pero vale la pena prestarle atención (en particular a la frase que pongo en negrita):

    "Se ve que los marxistas buscaban, para suprimirlos en primer término, a aquellas personas dotadas de capacidad de acción contra su tiranía; una vez vencedores no se habrían detenido allí; cuando hubieran asegurado el triunfo definitivo del marxismo se desharían de sus odiadas clases patronal y burguesa, a no ser mayor recreo a su sadismo seguir contemplándolos humillados en los más bajos menesteres; pero entretanto se conformaba con la habitual conducta solapada de los cabecillas socialistas el conservarlos vivos: no se agravaba con más crímenes la alarma entre la conciencia pública universal, los individuos del Frente Popular iban lucrándose con las fuertes exacciones en que pagaba aquella protección sus vecinos acaudalados y, si perdían la guerra, como era probable, podrian obtener de estos unos informes favorables en el momento de rendir cuentas ante la Justicia (no fallaron en este cálculo). Frente a estas ventajas, ningún peligro significaba contra la revolución marxista, el que siguieran existiendo estas personas prudentes y cautas que siempre habían dado pruebas de saber plegarse al látigo. Es de notar que tampoco ha sido asesinado un cacique, caciquillo o muñidor de la política; solo asesinaron en el barco-prisión a los exalcalde y teniente de alcalde de la CEDA Srs. Villegas y Bustamante, pero nada tuvieron de caciques aquellos correctísimos señores."

    Contrapunto con Azaña

    En contraste con esta reflexión de un fiscal aparentemente poco importante -pero no poco honrado ni poco preciso: es el primero en decir que en el Faro de Santander no se mató a nadie-, están las que hace Manuel Azaña en su libro La Velada en Benicarló, escrito "dos semanas antes de la insurrección de mayo de mayo de 1937", es decir, del sometimiento de los anarquistas catalanes a la voz del amo comunista; si bien no lo publicó hasta mayo de 1939 (y pudo hacer cambios).

    En la p. 48 de la edición de octubre de 2011 de Reino de Cordelia, justo antes de que empiece a poner los nombres del personaje que habla, supuestamente Lluch hace a Rivera una reflexión -acaban de pasar un control anarquista en el que el autor da a entender que han corrido peligro- que puede entenderse aplicada a la represión en el bando republicano, la cual, significativamente, no tiene explicación para Azaña:

    "Hace meses se encontraba uno en las cunetas de este camino a los muertos rebozados en su propia sangre. De sobremesa o en mitad del sueño les habían pegado cuatro tiros. ¿Quién? ¿Por qué? Cuando nos toque a nosotros, seremos dos números en la estadística. Sin ninguna razón explicativa de nuestro destino. O admite usted la mía: que a los hombres como nosotros se les acaba el mundo. Sobramos en todas partes. El proceso eliminatorio se cumplirá, poco importa el modo. ¿Ley de la historia? Bueno. La historia es una acción estúpida. Ajena, cuando no contraria a la inteligencia humana."

    Mientras Azaña no encuentra más explicación que la estupidez -la libertad, habría que decirle cuando menos, si aceptamos que en la historia actúan los hombres y no los juzgamos con su pesimismo-, en cambio la represión en Logroño (zona nacional) es distinta, tal como la ve Rivera: en primer lugar, "Si el pueblo hubiese tenido armas habría vencido", curiosamente ese pueblo del que desconfía en el bando republicano, cuando lo ve oprimido al otro lado es heroico. Pero sigamos con lo que le contaron obreros de Haro: "En los pueblos más señalados fusilaron los censos enteros. (En Navarra:) Pues han fusilado a unas quince mil personas. Si la proporción es igual en toda España, hagan ustedes la cuenta".

    ¿Por qué habría que hacer la cuenta, si a fin de cuentas "el proceso eliminatorio se cumplirá"? Pues porque desde los tiempos de Azaña se viene repitiendo que mientras en el bando republicano la represión era un proceso "histórico" -penoso, según Azaña, pero contra el que no cabía hacer nada-, la represión en zona nacional debía ser un proceso aniquilatorio muy superior en número. El argumento es endeble, como dice Azaña, si a fin de cuentas todos iban a ser eliminados... Lo importante es que esta suposición se ha venido repitiendo, hasta imponerse: la represión republicana era espontánea y hasta banal, la de los nacionales era sistemática y genocida. Baste recordar lo dicho por Paul Preston al respecto. ¿Y la realidad?

    El exterminio como premisa revolucionaria

    El primer punto que me ha llamado la atención es el interés de los franquistas en la Causa General por conocer cómo fue la represión revolucionaria: ellos lo investigaron y, como se ve en el caso del fiscal, intentaron sacar conclusiones de su estudio. En el otro bando, lo dicho por Azaña se ha tomado como dogma. 

    En un principio, lo que dice el fiscal parece una reflexión aventurada. Pero al leerlo recordé lo que me dijo Leocadio Moreno, superviviente del Tren de la Muerte: que a las víctimas se las olvidó, y la matanza no se investigó, porque las personas ricas habían pagado un rescate para no ser encarceladas (y en la posguerra no interesaba que se supiera). En resumen: porque la colaboración -activa o pasiva, o a regañadientes o por fuerza- con la revolución fue mucho más amplia de lo que se supone, pues no en vano duró (en Jaén) tres años y había que sobrevivir.

    Esto mismo es lo que capta el fiscal en Santander: la revolución es una toma del poder, y quienes usan el terror para tomarlo saben que tienen que matar a quienes se van a resistir, pero no a los que aceptan el cambio con tal de que no les maten. Así de sencillo.

    En el otro bando, en cambio, quienes dirigen el cotarro son los militares, y estos no tienen de momento claro más que una cosa: ganar la guerra. Los que quieren imponer el terror, que no faltarían, los que quieren vengarse de sus vecinos, o medrar, no tienen la última palabra. Por tanto, la extorsión de los que no quieren morir o la matanza de los enemigos no son prioritarios, porque los militares saben hacer la guerra. Para los revolucionarios, en cambio, matar al enemigo es la única respuesta que conocen.

    El matiz parece pequeño y hay que pensarlo, pero a mí el fiscal me ha hecho caer en la cuenta. Aunque los revolucionarios tenían la posibilidad de atraer a media España con sus ideas, como en la práctica sólo sabían aplicarlas matando (o amedrentando a los que no mataban), perdieron la confianza y la guerra. En cambio los militares, aunque no eran unos benditos -en los bandos de guerra se decía claramente que quien se opusiera a ellos sería pasado por las armas-, sí supieron aprovechar el fervor de media España que se puso a sus órdenes, algunos por miedo a los propios militares, otros por miedo a lo que pasaría si triunfaba la revolución, y muchos con un entusiasmo que, a la postre resultó más duradero que el del bando republicano: sin duda, obviamente, porque en ese bando sí sabían hacer la guerra y la iban ganando. Lo cual no hace más que resaltar la ineptitud de los revolucionarios al desperdigar su fabulosa ventaja inicial.

    En definitiva, si los historiadores buscaran explicarse la realidad, si se hicieran las preguntas sinceramente, y no se aferraran a la letra del papel (de los bandos de los militares, claros y sinceros en sus amenazas, para concluir que eran fieron asesinos; de las proclamas pseudo-democráticas -el pueblo en armas de Azaña-, para ocultarlo), otro gallo nos cantaría. Porque también las mentiras hay que entenderlas, como hace el fiscal al explicarse por qué los burgueses encubrirían a los revolucionarios.


  • TEMAS: Historiaguerra civil españolaManuel Azañarevolución de 1936Revolución EspañolaSantanderspanish revolution


20 Comentarios

  • joselinjoselin20:44 | 24 de febrero, 2012

    Por favor que siga la paz y no se vaya nadie. Morka, si te sirve de algo te diré que no creo que molesten personalmente tus opiniones o tus conclusiones sobre hechos pasados. Lo que creo que puede molestar es la atribución de sentimientos, que eso además de ser simpre subjetivo es susceptible de ser erróneo y puede herir a la persona. Por ejemplo, en tu último comentario atribuyes a Ramosov intenciones y concluyes que él se frustra porque no logra su objetivo (más bien el objetivo subjetivo que tu le atribuyes). Es evidente que tus opiniones, Morkanar, y las de Ramosov son distintas pero no creo que eso moleste a nadie, nos ilustra y si no nos ilustra las olvidamos. Lo que a mi modo de ver puede molestar es meternos dentro de la intimidad subjetiva de una persona. Un saludo a todos.

  • MorkanarMorkanar16:54 | 24 de febrero, 2012

    ramosov
    he de decir en mi defensa que yo no quiero que se marche nadie, ni tampoco es mi intención sabotear este blog, en este blog procuro mantener las formas, formas que en otras secciones de esta pagina web no se pueden guardar por razones obvias, si a Ramosov esto le molesta lo siento pero no considero haberle faltado, no mas que las insinuaciones (a veces acusaciones directas) de las que soy blanco, a saber, un ultraizquierda, un politizado mediocre y demás lindezas que me ahorro enumerar, si el objetivo de Ramosov era desanimarme no lo consigue y creo que es precisamente eso lo que le frustra tanto (al margen de mis opiniones sobre los contenidos del blog)
    Un saludo

  • kubokubo10:46 | 24 de febrero, 2012

    No puedo obligar a nadie a aparecer por el blog, pero desde luego su presencia y comentarios me resultan muy interesantes, ramosov, y le rogaría que los siga haciendo, porque también yo aprendo.
    Tampoco puedo prohibir a nadie que haga comentarios menos inteligentes, cuando aparecen trato de puntualizarlos con la esperanza de que se pueda aprender también de las personas que no entienden o parecen no querer entender cosas que supuestamente son sencillas. Pero es que el saber mismo es algo sujeto a la libertad, hay quien no quiere aprender, o sólo quiere aprender lo que supuestamente le interesa o no le incomoda, y qué le vamos a hacer, la historia siempre nos presenta situaciones incómodas, si bien ignorarlas provoca a la postre mayores disgustos. En definitiva, a Morka, una vez más, le pido respeto hacia esas personas, si no ha llegado a apreciar sus opiniones, al menos por carambola, en la medida en que respeta la mía, sepa que para mí el que esas personas puedan opinar sin ser molestadas es importante.

  • ramosovramosov06:56 | 24 de febrero, 2012

    Para mi el fanático eres tú. Ya podías haber aprendido algo en todo el tiempo que llevas de 'semitroll con infulas de intelectual'en intereconomía, y sin embargo sigues rozando el nivel del perroflautismo antisistema.Yo cada vez que intervengo en un blog lo hago para aportar algo modestamente, y sobre todo para aprender de otros comentaristas. Me gusta más leer que intervenir.
    Por eso voy a dejar ya de aparecer por este blog, porque el que más interviene que eres tú, realmente no me enriquece, no me aporta nada.

  • MorkanarMorkanar11:33 | 22 de febrero, 2012

    ramosov
    es que muchos lo son, todo lo tildado por mi y mas que me guardo por pereza y tu, perdona mi franqueza, en ocasiones también entras en ese grupo fanáticos y dado que aprecias tanto mis intervenciones en otros foros no dejare de hacerlas...
    Un saludo (por decir algo)

  • ramosovramosov06:52 | 22 de febrero, 2012

    Sï, pereza, la misma pereza que les da a los grandes historiadores debatir con Moa desde que éste le diera el revolcón a Moradiellos en la revista de humanidades Catoblepas. Para ir por ahí tildando a los intervinientes de ultras, fanáticos y provocando en general no hay pereza.

  • MorkanarMorkanar10:22 | 21 de febrero, 2012

    ramosov
    ¿de verdad quieres enzarzarte en otra discusión sobre lo mismo? es que a mi sinceramente me da mas pereza que otra cosa, como decía Nietzsche, "puedo rebatir argumentos pero no ideologías".
    Buenos días Ramosov

  • ramosovramosov06:54 | 21 de febrero, 2012

    Dice bien Morkanar cuando habla de "que lancé mi afirmación", porque en realidad es lo que hace siempre: tratar las afirmaciones como si fueran armas arrojadizas con las cuales provocar y hacer daño. No se trata de otra cosa.
    En realidad no se da cuenta de que es él el que viene ladinamente a justificar -del mismo modo que hace el historiador de postín Preston- las matanzas de curas, militares, "y golpistas en general", -expresión esta última que viene como a englobar a todos los asesinados, atenuando hábilmente la responsabilidad de tales matanzas, de idéntico modo al que acostumbra en gran Preston-.
    Si dejáramos de lado el resentimiento que nos ciega, nos daríamos cuenta que aparte ideologías, los Moa, Vidal o de la Cierva no justifican asesinatos de nadie, sino que tratando de contrarrestar el tsunami propagandístico que precisamente es el de la izquierda lo que vienen a decir es que los que primero empezaron a asesinar y a perseguir a todo el que no formara parte del estamento social propio de los revolucionarios fueron las izquierdas, siendo el terror de las derechas, cuando estalló, un terror de respuesta. Mientras que el terror de los revolucionarios no era de respuesta ni siquiera cuando los militares se sublevaron, sino de puro odio de clase.

  • MorkanarMorkanar20:33 | 20 de febrero, 2012

    kubo
    solo un inciso, no lo decia por ti, pensaba en Moa, Vidal, De la Cierva cuando lance mi afirmacion

  • kubokubo18:37 | 20 de febrero, 2012

    Gracias por la cita, Morka, espero entonces que Preston lea las fuentes que cita Arcadi Espada, pues a fin de cuentas están en inglés y le costará menos esfuerzo; en cuanto a mí, procuro sacar a la luz la documentación que falta, para ayudar en lo posible a acercarnos a la realidad, el motivo con el que cada cual se acerque no lo juzgo, el mío es comprender las huellas de la violencia en nuestra sociedad, y contribuir en lo posible a que escarmentemos y no se repitan los crímenes del pasado, si por eso me llama alguien historiador de derechas, allá cada cual. Saludos SM

  • MorkanarMorkanar18:37 | 20 de febrero, 2012

    razonar considero que es algo que se hacer, con mas o menos acierto dependiendo de la situacion y el tema
    Un saludo

  • MorkanarMorkanar18:26 | 20 de febrero, 2012

    kubo
    Mi fuente sobre la entrevista es "EL Gran Manipulador" de Preston, en ese libro el autor recoge impresiones del periodista, al parecer este que sorprendido por la respuesta y reitero su pregunta al general Franco y la respuesta fue la misma, tajante y sin ningún signo de arrepentimiento, cierto es que no puedo mas que fiarme del señor Preston pues no tengo documentación de primera mano sobre lo sucedido.
    Salvando las distancias entre el dictador y las milicias de la CNT, PCE, etc el proceder en las actividades de represión lo encuentro muy similar, incluso alguien podría pensar que debido a la violencia contra los sacerdotes, militares y golpistas en general la represión franquista podría estar de alguna manera justificada, de hecho estoy convencido que la labor de muchos historiadores de derechas es precisamente esa.
    PD: la capacidad de Raciocinio no la da Salamanca cierto es, mis aspiraciones son de otro tipo un posgrado que me brinde nuevas oportunidades laborales o academicas.

  • kubokubo16:06 | 20 de febrero, 2012

    Gracias, y un último comentario respecto a las "declaraciones" de Franco, como se ve por la precisión aportada por Arcadi Espada (a quien supongo, por sus declaraciones relativas al Valle de los Caídos, nadie aceptará calificar como franquista), no se trata de declaraciones, sino de una respuesta a una pregunta capciosa: quien habla de exterminar a media España es el periodista, y Franco responde negativamente; si una declaración negativa se puede convertir, por arte de biribirloque, en afirmativa, y en prueba de una intención y hasta de un hecho de genocidio, desde luego parece que la presentación de datos es como un brindis al sol, pero quizá aún no soy tan viejo como para desconfiar definitivamente de la capacidad de raciocinio del homo hispanicus...

  • joselinjoselin14:03 | 20 de febrero, 2012

    Sin ninguna duda, Santiago, los argumentos del fiscal son de peso. Siempre se aprende algo nuevo. En cuanto a los ahogamientos y cremaciones siempre se había oído en Santander la utilización de ambos métodos y con localizaciones concretas. Por si puede aclarar algo el gráfico hay que tener en cuenta que las matanzas en el barco prisión Alfonso Pérez (160 ó 170, según distintas fuentes) acaecidas el 27 de diciembre del 36 son las que disparan el gráfico. Gracias, de nuevo y un saludo.

  • kubokubo12:30 | 20 de febrero, 2012

    En cuanto a las declaraciones de Franco, copio del capítulo "La revolución de 1936 sigue llamando la atención", de 'El Tren de la Muerte' (libro que le recomiendo):
    Las declaraciones a Jay Allen las toma Garzón de fuentes indirectas que deforman la versión publicada en Chicago, donde Franco “sacudía la cabeza” en señal de reprobación ante la perspectiva de matar a media España. Según mostró Arcadi Espada en una entrada en su blog de El Mundo publicada el 4 de noviembre de 2008, la versión de la entrevista publicada el 29 de julio de 1936 por el News Chronicle londinense, era aún más clara al especificar que “el general Franco negó con la cabeza, sonriendo incrédulamente”. Lo único que parece claro, en una fuente que manipulaba tan descaradamente como Jay Allen, es que Franco quería ganar “a cualquier precio”. Lo cual, dicho sea de paso, no es un gran descubrimiento a estas alturas.

  • kubokubo12:25 | 20 de febrero, 2012

    Hombre Morka un poco de seriedad, ¿dónde está el silogismo? Una cosa es que cada cual simpatice con uno de los bandos de la guerra, lo cual es inevitable, y otra que se descalifique cualquier acción del "otro", siquiera sea el recuento de víctimas; para descalificar un testimonio hacen falta pruebas, datos o al menos argumentos, los sentimientos no bastan, además lo que el derecho no puede juzgar, y la historia tampoco, son las intenciones, y lo que se manifiesta en una proclama amenazadora con supuestas intenciones genocidas puede ser una pista, pero poco más mientras no haya pruebas. Gracias por leer pero, si además consiguiera acercarse por su cuenta un poquito a la realidad, usted sería el primer beneficiado.
    Al margen de que le gusten o no, me parece que los militares tenían bastante claro que ganar una guerra consiste en determinadas acciones para rodear, copar, impedir moverse, incluso aniquilar al adversario, pero que ninguna guerra se gana por el mero hecho de aterrorizar a la población, robarla, represaliarse sobre ella por las cosas que no les gustaran (como que alguien se pase al otro bando) o aprovechar circunstancias supuestamente camuflantes de una inexistente ira popular, como el bombardeo, para perpetrar crímenes previamente preparados. Pero yo no puedo más que presentar datos, la capacidad de raciocinio ni la doy yo ni la da Salamanca.

  • MorkanarMorkanar12:15 | 20 de febrero, 2012

    todas estas acciones atribuidas a las milicias republicanas me recuerdan mucho a la entrevista que Franco dio a un corresponsal extranjero en donde afirma que esta dispuesto a aniquilar a media España para ganar la guerra
    Un saludo.

  • kubokubo11:58 | 20 de febrero, 2012

    Pues Joselín los argumentos del fiscal me parecen claros y "distintos", y como acostumbrado a meterse en la mente del criminal me parece que el hecho de que sólo en algunas pleamares llegue el agua y el que los cadáveres queden con múltiples fracturas a la vista de todos, lo hace desaconsejable para el tipo de crímenes que se buscaba, donde lo "ideal" era la desaparición o no posible identificación; en derecho además donde no hay cadáver no hay crimen, y aunque tuvieran bien cubiertas las espaldas... El hecho es que no apareció ni un sólo cadáver con ese tipo de fracturas y si muchos ahogados, menos espectacular pero no menos tremendo... Lo que no sé por no haber estudiado a fondo la revolución en otras provincias es si esto de la cremación fue una particularidad cántabra o se dio en algunos lugares más; en Madrid desde luego no recuerdo casos concretos (aunque me suena que alguno pudo haber, pero no tantos como para constituir un método estadísticamente relevante ¡y menos el segundo después de la "inmersión"!, y mira que son miles y miles los eliminados aquí. Saludos, SM

  • joselinjoselin12:33 | 19 de febrero, 2012

    Gracias, Santiago, por la información que adjuntas. Yo también es la primera vez que leo que en el faro no se mató a nadie. No sé qué decir. Soy de Santander y aquí eso era una "evidencia" con monumento incluido. La verdad es que los argumentos que se dan tienen su importancia, al menos en tiempos normales. Pero no estoy muy seguro de que la existencia de testigos reprimiera mucho a los matones de la época; tampoco creo que se tuviera una relación mayoritaria y reveladora de los cadáveres encontrados y de sus autopsias. Ahora bien, lo que sí está claro es que la consigna de exterminio del enemigo estuvo muy clara en los asesinatos de los primeros meses. Es lo terrible de una guerra civil. Los detalles sobre las posibles compras de supervivencia son también algo que apenas había leído pero que se entiende.

  • ramosovramosov17:43 | 17 de febrero, 2012

    Buena reflexión. Estoy de acuerdo. Me hace gracia que incluso en las 'investigaciones' del exjuez Baltasar Garzón sobre los temas de las memoria histórica -ya vistas para sentencia- saca la conclusión que quería referente al carácter genocida del franquismo, sus crímenes contra la humanidad, etc.. basándose en parte en que los bandos en los que se declaraba el estado de guerra eran duros en sus amenazas contra todo el que se opusiera, y que Mola en sus instrucciones hablaba previamente de que había que ser duro y firme. ¿Y qué podrían contener tales instrucciones y los bandos de guerra en tal situación, máxime cuando sabes que lo que tienes enfrente es un proceso revolucionario in crescendo que no va a tener piedad contigo si fracasas? Todo movimiento militar, revolucionario o contrarrevolucionario contiene proclamas de ese tipo. Así ocurrió por ej. en la insurrección de octubre del 34.

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Doctor en Historia y licenciado en Periodismo, soy redactor de sociedad y cultura en La Gaceta desde 2006.

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