- 02 FEB 2011
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- Historia
- Ya sé para qué sirve la Ley de Memoria Histórica
No es para desenterrar muertos, sino para resucitarlos. Y no a muchos, sino a uno solo: Franco. La pregunta es, ¿para qué necesita este Gobierno a Franco vivo?
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Ha costado, pero al final he comprendido para qué sirve la Ley de Memoria Histórica.
El reciente informe del senador Huguet parece mostrar que sólo el 25% de los fondos asignados en virtud de esta Ley se han dedicado a exhumar restos de fosas comunes de la guerra. Luego hay otros asuntos que son objeto preferente de dicha Ley (52/2007, de 26 de diciembre, que lleva el farragoso título de "Ley por la que se reconocen y amplían derechos y se establecen medidas en favor de quienes padecieron persecución o violencia durante la guerra civil y la dictadura").
Reconozco que no me había leído esta Ley hasta que me tocó pasar un fin de semana en el Valle de los Caídos para cubrir la primera misa del 20-N sin público.
Observé entonces que el preámbulo de la Ley explica que se prohíbe "toda exaltación de la sublevación militar, de la Guerra Civil y de la represión de la Dictadura". Esta prohibición se concreta en el art. 15, referido a símbolos y monumentos, estableciendo la retirada de objetos o "menciones conmemorativas de exaltación, personal o colectiva", etc. Por cierto, ¿en qué podría consistir una exaltación "personal" de la sublevación militar etc.? Imposible saberlo.
El art. 16 de la Ley, el que se refiere al Valle de los Caídos, es más interesante, por precisar la prohibición de "actos de naturaleza política ni exaltadores de la Guerra Civil, de sus protagonistas, o del franquismo". Curiosamente, dice que "se regirá estrictamente por las normas aplicables con carácter general a los lugares de culto y a los cementerios públicos", incurriendo así en un doble absurdo: porque por supuesto nadie impide actos políticos y banderas en cementerios, siempre que sean en homenaje a políticos de izquierda (Marcelino Camacho, Pablo Iglesias en sus aniversarios, etc.). Y segundo porque todo el Valle de los Caídos es un lugar de culto (todo el recinto, no sólo la Basílica), y además cementerio, así que ¿hacía falta una Ley que lo recordara?
Perdón por alargarme y salir un poco del tema, pero llego a la primera conclusión: Una de las misiones de la Ley era impedir que hubiera banderas y "actos" (aunque fuera un tipo que levante el brazo ante una tumba) políticos en el Valle de los Caídos, y en particular el 20-N. Victoria pírrica, pero por fin este año los promotores de la Ley consiguieron su objetivo, eso sí, con métodos de dudosa legalidad.
¿Y para qué más sirve la Ley? Para saberlo hay que acudir a lo que me atrevo a calificar de su "reglamento": el auto de Garzón (16 de octubre de 2008, diligencias previas procedimiento abreviado 399/2006), más el auto de 18 de noviembre (sumario 53/2008 E del Juzgado de Instrucción nº 5 de la Audiencia Nacional) pidiendo al Tribunal Supremo que aclarara la calificación de ciertos delitos.
La importancia de este auto, en cuyo detalle no voy a entrar, estriba en que define quiénes son culpables de la guerra civil y la posterior represión: un puñado de militares golpistas, a cuyo frente estaba Franco (igual da que no fuera el jefe en el momento de la insurreción, sino trimestre y pico más tarde), Y NADIE MÁS. La guerra y la consiguiente represión, en que se resume la historia de España de 1936 a 1975, queda reducida a un golpe de Estado (la Ley de MH no decía "golpe" en ningún momento), con una reata de crímenes contra la humanidad de imposible perdón. Y si por el otro lado hubo crímenes, pues esos ya, según Garzón, habían sido castigados y las víctimas habían sido rehabilitadas de sobra.
Que la guerra fuera simple fruto de un golpe, por supuesto injustificado y no provocado por nadie que estuviera enfrente, es lo que me permito llamar Milonga Histórica. Claro que a los historiadores nos puede dar pena que tal manipulación de los hechos se eleve a rango de ley. Pero hay un modo de consolarse.
Y es que quien sufre al ver que la Historia, o la Memoria Histórica, son sustituidas por una Milonga Histórica, es porque piensa que la Historia es algo digno de conocerse y respetarse. Y entonces parece que se quiere rebelar frente a esa visión fabulosa (en el estricto sentido de que procede de una fábula o milonga). He aquí el error, porque a quien ha elaborado la Milonga Histórica, la Historia le importa un pito, y en cambio esa rebelión (esa repugnancia interior, ya se encargarán ellos de elevarla a rango de crimen) le viene al pelo, precisamente porque lo que quiere tener enfrente es una derecha golpista.
Recapitulando: ¿Para qué sirve la Ley de Memoria Histórica? Para sustituir, a golpe de ley y de talonario, la Historia por la Milonga Histórica. ¿Y para qué sirve la Milonga Histórica? Pues para tener un enemigo, igual da que sea ficticio, que excite las pasiones de los propios milicianos, de modo que cierren filas... y nos sigan votando. Ya que no sabemos hacer nada bien, hagamos creer al menos a los nuestros que viene el coco, o el lobo feroz, o el Duque de Alba, o, ¡ahí queríamos llegar!, Francisco Franco.
Dos no pelean si uno no quiere: eso es falso; la historia está llena de agresores. Pero dos no se reconcilian si uno no quiere, eso sí es cierto. Y aquella parte de la izquierda (vamos a dar el beneficio de la duda) que se considera irreconciliable, necesita que su enemigo esté vivo para seguir excitando al odio. De nada valieron todos los esfuerzos de los ganadores, o de sus hijos por hacerse perdonar el haber ganado. De nada vale que considerar a alguien franquista una vez muerto el general sea un absurdo político. De nada vale que la derecha reniegue de Franco y de cualquier valor, y no tenga ganas de luchar por nada. Ya que ellos no lo quieren vivo, ¡lo resucitamos nosotros!
Claro que siempre hay alguno que, como el de la foto, se apena porque quiten una estatua. No digo al lector que no se preocupe porque la Historia se sustituya por la Milonga. Duele menos si se comprende que no es historia lo que quieren hacer, sino manipulación política. Y perdón por lo largo.
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