- 24 NOV 2009
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- Nuevos síndromes
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El progreso médico no para. La investigación no cesa. Los resultados a la vista están. Consecuencia lógica de estos avances son los descubrimientos de nuevos y sorprendentes síndromes de los que no teníamos sino vagas referencias del pasado.
Síndrome deriva de un vocablo griego que quiere significar “caminar juntos” Médicamente expresa el conjunto de diversos signos y síntomas que constituyen una enfermedad con características propias. En los últimos tiempos hemos asistido a la puesta en escena de nuevos síndromes. Por ejemplo; el “síndrome de Sitel”. Se trata de una rara enfermedad por la cual, el que la padece, sufre un rápido proceso hipertrófico, de proporciones cósmicas, que afecta a pabellones auditivos y globos oculares lo que le permite ver y escuchar todo lo que quiere e incluso aquello que no desea. Ni oftalmólogos ni otorrinos encuentran una causa etiológica razonable que explique tan extraño síndrome. Algunos lo atribuyen a otra rara enfermedad previa, de curso generalmente gal-opante, pero que no ha sido aún convenientemente tipificada. Las “investigaciones” continúan.
El llamado “síndrome de Moncloa” es una extraña variante del síndrome de Estocolmo mediante el cual, el sujeto afectado decide autosecuestrarse tras las paredes de un palacio gubernamental por períodos que oscilan entre 4 y 12 años. Suelen rodearse de gentes aduladoras que lo abstraen intencionadamente del entorno. Como consecuencia de ello, acaban por desentenderse de todo cuanto ocurra más allá de las inexpugnables tapias de su reducto. Algunos expertos han detectado en este síndrome una frecuente asociación con el llamado “síndrome de Narciso” . De hecho; algunos pacientes acaban por no hacer otra cosa que la complaciente autocontemplación de su bellísima imagen reflejada en las cristalinas superficies acuáticas de los numerosos estanques y fuentes que adornan los magníficos jardines de sus palacios. Se sabe que la expulsión electoral es el único remedio eficaz y definitivo.
Recientemente ha sido descrito un nuevo síndrome al que han bautizado con el sorprendente nombre de “Alakrana”. No hace referencia a la picadura de ningún arácnido. Es un extraño proceso mediante el cual, los que lo padecen, sufren un mimetismo por simpatía respecto de otros que son los que están realmente afectados por la causa primaria. Dicho de otro modo: La inmovilización psico-física que pueden sufrir unos individuos retenidos contra su voluntad en un ambiente cualquiera (pongamos, por ejemplo, un buque atunero) se transmite a distancia a otros que, aun no estando secuestrados, quedan tan paralizados como los primeros. Esta catatonía inducida les impide cualquier tipo de movimiento armónico bloqueándoles, además, para cualquier actividad intelectiva coherente. Como la solución terapéutica para los primeros dependen de la acción de los segundos, ésta llega a conseguirse, únicamente, si en esa reacción se introduce un potente catalizador que en estos casos no puede ser otro que la acción popular de los familiares y amigos de los implicados. Una vez resuelto el síndrome, tanto los primeros como los que han ejercido de catalizador, pero sobretodo los segundos, se sienten plenamente satisfechos de la triunfante acción conjunta. El tratamiento de este tipo de síndrome suele ser terriblemente oneroso ya que los medios a utilizar demanda millones de euros.
Se ha descrito también una variante inversa del conocido “síndrome de Diógenes” al que han denominado “nuevo SIDA” o “Síndrome Infecto-contagioso De Autocorrupción”. En estos casos, los afectados pierden completamente la autoestima desentendiéndose de normas morales y conductas éticas lo que provoca un rechazo social en su entorno al que ellos son ajenos. En todos los casos analizados se ha detectado un apetito desordenado e insaciable para la acumulación de riquezas. Hasta el día de hoy se han podido contabilizar unos 700 casos en nuestro país, aunque se estima que esta cifra pudiera ser muy inferior a la real. Aunque se conoce de sobra qué tipo de tratamiento puede acabar con este síndrome, las autoridades responsables no han sido capaces de poner en práctica, todavía, los cauces adecuados para iniciar una terapia agresiva y de urgencia.
Hay otros síndromes, como el de “La ceja circunfleja”, secundario a una dilatación crónica de estómago saciado y que suele darse entre cómicos, cantantes y gentes del espectáculo, en general. El de “El Faisán” o síndrome de protección paradójica del enemigo, y uno de raíz anglosajona conocido por las siglas I.S.O.L. (Inability to speak other languages syndrome) o síndrome de la incapacidad para hablar otras lenguas que el pucelano clásico. Hay más.
En otros blogs les iré relatando nuevos descubrimientos que se están haciendo en este terreno. De momento, me permito llamar su atención sobre un muy hecho característico de estos procesos, ya que mientras unos los incuban somos otros los que sufrimos sus funestas consecuencias. O sea, como de costumbre; para ellos pan y para nosotros pandemias.
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TEMAS: BlogJosé Luis Palma Gámiz
José Luis Palma Gámiz es Médico Cardiólogo, Doctor en Medicina por la Universidad de Navarra (España) y especialista en Cardiología po ...