Si España fuera el objeto del rescate, deberían haber entrado en el nuevo Gobierno importantes personalidades de competencia archidemostrada, con equipos eficaces y capaces de generar confianza objetiva, en Economía, Hacienda más Industria y Turismo, en Educación y en Exteriores.
Salgado y Sebastián siguen en sus puestos, porque el jefe y maestro para la crisis económica es Zapatero. Obviamente, no se toca a Gabilondo porque ni el ministro ni su jefe están por la reforma profunda del desastre educativo que tenemos, sino para mantener la influencia ideológica sobre el sistema.
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