- 22 OCT 2010
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- Cambio de Gobierno... ¿Con qué fin?
Esta es la pregunta para quienes no se dejan despistar. ¿Para qué crisis Zapatero remodela su gobierno? ¿Para sacar del hoyo a España… o al PSOE?
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Si España fuera el objeto del rescate, deberían haber entrado en el nuevo Gobierno importantes personalidades de competencia archidemostrada, con equipos eficaces y capaces de generar confianza objetiva, en Economía, Hacienda más Industria y Turismo, en Educación y en Exteriores.
Salgado y Sebastián siguen en sus puestos, porque el jefe y maestro para la crisis económica es Zapatero. Obviamente, no se toca a Gabilondo porque ni el ministro ni su jefe están por la reforma profunda del desastre educativo que tenemos, sino para mantener la influencia ideológica sobre el sistema.
Trinidad Jiménez, en pago a su sacrificio en la derrota de las primarias ante el jugador local Gómez, es premiada con su ilusión. ¿Qué dirán por lo bajo los diplomáticos de carrera? Pero la Jimenéz no está en condiciones de cambiar la flojera de nuestra política exterior. Basta imaginarla ante Obama, Chávez, Sarkozy, la Merkel, Bruselas, Marruecos o China para darse cuenta de los amén que entonará, como única letra, eso sí con una rubia sonrisa más atractiva que Moratinos.
Examinados todos los cambios, puede uno sospechar con fundamento que Zapatero se ve superado ante la complejidad y profundidad de la crisis económica y, como el boxeador al borde del KO, intenta ganar tiempo en el rincón del ring a la espera de un inesperado milagro.
Zapatero confía en que algo escampará en la economía de aquí a la primavera del 2012. Lo suficiente para apuntarse como mesías cualquier mínima mejoría. Entre tanto, lo que de veras le tiene angustiado es la doble crisis de su figura, por un lado, en la caída en picado de la intención de voto del electorado que le augura a él y al PSOE, si prosigue, una derrota de las que hacen época; y, por otro, el creciente descontento dentro de las filas del propio partido, con voces cada vez menos timoratas que sugieren un relevo de Zapatero antes de que la hecatombe sea inevitable.
Para salirse de este hoyo es para lo que Zapatero ha remodelado su gobierno. Jáuregui para los trapicheos PSOE-PNV y entre ambos la operación con la izquierda abertzale que incluyen un futuro gobierno conjunto.
Valeriano Gómez en Trabajo y Rosa Aguilar en Medio Ambiente para restaurar su imagen ante los sindicatos oficiales y la izquierda política, teniéndoles callados y sumisos ante los nubarrones de ajustes y recortes que trae el 2011. Lo de la Aido y Corredor son meras anécdotas, siguen contentas aunque de secretarias de Estado, y de paso hace caso al Congreso que le pidió varias veces la supresión de ministerios.
Lo importante es lo de Pérez Rubalcaba, Blanco y la Pajín, por este orden. Zapatero ha querido poner orden en el gallinero socialista. Siguiendo la vieja costumbre vaticana –promoveatur ut removeatur- despide a Pajín del Partido y pone en su lugar al aragonés Marcelino Iglesias –fiel y discreto- con el fin de acallar conatos de motín. Deja a Blanco en su rincón de Fomento, pero ni le da más poder dentro del Gobierno ni dentro del Partido, ahora en las manos vicarias de Iglesias. Y, por fin, confirma a Pérez Rubalcaba en Interior para que siga pilotando la operación sobre ETA y Batasuna, para que desaparezca la primera o rompan entre sí, con la esperanza de poder capitalizar este “proceso de paz” en la generales del 2012.
Hay algo más con Rubalcaba. Su ascenso a la primera Vicepresidencia es, sin duda, muy significativa e importante. Fernández de la Vega estaba muy gastada para sacar a Zapatero del hoyo y se la retira, con cargo vitalicio, al Consejo de Estado. Zapatero confía al nuevo Vicepresidente la organización del vuelco de tendencia electoral, es decir, el rescate de Zapatero y del PSOE del hoyo y la hecatombe. Digo “toda” la organización de tamaño rescate, lo que conociendo a Rubalcaba es mucho poder y muchas cosas. Tantas como necesite o se le vayan ocurriendo en el día a día a Don Alfredo.
Algunos comentaristas han querido ver en esta remodelación no sólo un triunfo del tandem Rubalcaba- Blanco, sino algo más: los umbrales de la sustitución de Zapatero. Rubalcaba en el Gobierno y Blanco en el partido. No me convence esta especulación. A Blanco le han dado caponazo por lo de Gómez. Y si esta curiosa crisis de Gobierno indica algo es que Zapatero quiere resucitar de la tumba como Lázaro o, dicho con otras palabras, quiere volver a presentarse en el 2012 con posibilidades de ganar. Para eso necesita a Rubalcaba de cabeza de la operación resurrección. Necesita también amarrar sindicatos e izquierdas. Y, sobre todo, tener la retaguardia controlado, esto es, al partido socialista en el puño liquidando tentaciones de motín.
Tengo bien presente, porque además es una verdad como un templo, que Don Alfredo es inteligente, peligroso, bragado, arcano e incombustible. En otras palabras, que jamás tiene los huevos en un único cesto, ni se queda en la mano con una sola jugada. Probablemente, en estos momentos, es el único prestidigitador socialista con magia suficiente para rescatar a Zapatero del fondo del sombrero y presentárnoslo como un hermoso conejo inmaculado.
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