- 19 AGO 2010
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- A Múgica le llaman “falangista” y le tratan de fascista. ¿Pero qué es un fascista en la España de hoy? Aquí van 20 definiciones
La palabra fascista se aplica alegremente a cualquier persona que discrepe de lo políticamente correcto, como estos ejemplos que pongo.
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Enrique Múgica, ex militante del PCE en los tiempos duros del franquismo, militante histórico del PSOE, víctima del terrorismo etarra, hermano de un asesinado... y hasta hace muy poco Defesor del Pueblo, ha cometido un fallo imperdonable en su trayectoria política. Eso, al menos, a ojos de otros izquierdistas. En 2000 aceptó ser nombrado para su último y ya mencionado cargo por el gobierno popular de José María Aznar. Este hecho, junto a sus críticas afiladas al nacionalismo vasco, han diluido la simpatía que en algún momento pudo despertar entre los círculos de la izquierda política.
Según nos informa La Gaceta, la señora María Luisa Cava de Llano, sucesora en funciones de Múgica, ha osado recurrir ante el TC la injusta ley de acogida al inmigrante, aprobada por el parlamento catalán, lo cual ha encendido las iras del consejero de Innovación, Universidades y Empresa de la Generalidad, Josep Huguet (ERC), el cual, olvidando que Múgica ha dejado el cargo, le ha tildado de antidemócrata, asegurando que “en el momento en que el Constitucional dice que el catalán no puede ser lengua preferente, a este falangista le ha faltado tiempo para recurrir la ley de acogida”.
Desde hace tiempo me preocupa el peligro de vaciar determinadas palabras del contenido que le es propio. El uso de la palabra facha, fascista, falangista o franquista, es un ejemplo de esa devaluación. Llamar falangista a alguien, como Múgica, que ha conocido las cárceles franquistas por el simple hecho de pensar distinto a Franco, me resulta enormemente llamativo, además de indignante. Es como hablar de la "actual democracia cubana". ¿Democracia cubana, hoy? Qué contradicción.
Algo he comentado sobre el tema en anteriores posts, como el que dediqué a Samaranch o más recientemente a Tarradellas, y ahora, a raíz de la opinión que suscita el socialista Múgica entre los que se suponen próximos en lo que a ideología se refiere, he querido recopilar algunos atributos de lo que, en el debate público, algunos conocen como fascista a día de hoy.
O sea, que un fascista, en nuestra España querida, puede ser cualquiera de estas cosas:
1. Un militante del PP
2. Un votante del PP
3. Un simpatizante del PP
4. Cualquiera que trabaje para un gobierno del PP, aunque pertenezca al comité central de la Liga Comunista Revolucionaria o aunque haya sido encarcelado por el franquismo (caso de Múgica).
5. Alguien de izquierdas que, en un momento de debilidad o de disgusto con su partido favorito, dice públicamente algo favorable hacia el PP (Leguina).
6. Un socialista o comunista que no está de acuerdo con ceder más y más competencias a las comunidades autónomas (Rosa Díez).
7. Un católico practicante (uff, son millones en España).
8. Un señor que pone la bandera de España en su casa o que exhibe los símbolos nacionales (¿se han fijado la cantidad de fachas que han salido del armario tras la victoria de la selección?).
9. Alguien que piensa que la II República fue un desastre para España (Pío Moa).
10. Cualquier combatiente del bando franquista (Rafael García Serrano, padre de nuestro compañero Eduardo).
11. Los curas, en general. Los obispos, en particular (uff, demasiados, Rouco, por citar el ejemplo más común).
12. Quien reivindica el derecho a usar el castellano en la enseñanza (Albert Rivera, entre otros millones).
13. Alguien que viste excesivamente bien o que, siendo varón, acostumbra a ponerse gomina en el pelo y a peinarse hacia atrás (sí, como el "orgulloso terrorista" y ministro de Justicia de la II República, Joan García Oliver)
14. Un periodista que critica la dictadura de lo políticamente correcto (vg. Arturo Pérez Reverte, en este artículo sobre las feministas)
15. Un integrante de alguna horda marxista-leninista que, en nombre de la independencia de alguna región española, perpetra alguna salvajada. (nunca he entendido por qué a los comunistas o a los borrokas batasunos de toda la vida ahora les llaman fascistas)
16. Alguien que trabaja en Intereconomía (aunque sea ayudante de realización, contable o vigilante de seguridad) o que colabora con Intereconomía, la Cope, Libertad Digital, El Semanal Digital, La Gaceta, La Razón, ABC, o cualquier medio que no pertenezca al entorno de la izquierda oficial.
17. Cualquiera que acostumbre a escuchar los programas, periódicos o productos de las marcas periodísticas antes citadas (el número de estos debe estar creciendo, porque a mí ya me están empezando a saludar por las calles).
18. Alguien que defiende la vida humana desde el instante de su concepción hasta su vida natural (millones y millones y millones, gracias a Dios).
19. Quien deplora las mamarrachadas del orgullo gay (por ejemplo, muchos homosexuales).
20. Cualquier historiador que valore positivamente para España el franquismo (De la Cierva, Stanley Payne...).
Reconozcan que cualquiera de estas circunstancias descritas arriba parecen suficientes a más de uno para llamar “fascista” a su interlocutor. Entre paréntesis he citado algunos nombres. Pero podría escribir muchos más.
Vaciar de contenido algunas palabras resulta muy peligroso. Un fascista es un individuo nefasto para la convivencia democrática. Tanto como un comunista fetén, tipo batasuno. Por lo tanto, deberíamos acostumbrarnos, sobre todos los politicos, a no emplear alegremente esta palabra.
Porque estas definiciones de andar por casa o por la calle son todas las que están... pero soy consciente de que no están todas las que son. Insisto: hay más, pero ahora a mí no se me ocurren... Tal vez a ustedes sí...
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