• El Grupo Intereconomía no es responsable
    de las opiniones emitidas en este espacio

    por

  • 11 DIC 2009
  • 47comentarios
  • No al condón. Sí a la plastificación

    Desde 1990, las empresas distribuidoras del malthusiano adminículo están encantadas con la publicidad gratuita de la que disponen al costa del contribuyente.

    Hace casi veinte años (se dice pronto) una ministra de Asuntos Sociales se gastó la entonces nada despreciable cantidad de 600 millones de pesetas en promover el uso del preservativo. La campaña publicitaria se dirigía sobre todo a los adolescentes. Desde entonces, ningún españolito o españolita ha encontrado dificultades para apropiarse del malthusiano adminículo en cualquier momento del día o de la noche.

    Sostenía la entonces ministra, de nombre Matilde Fernández, que el abundante número de embarazos no deseados (como ahora), los crecientes casos de ETS -enfermedades de transmisión sexual- (también como ahora) así como el adelanto en la edad de iniciación a las prácticas sexuales (sí, sí, es lo mismo que sostienen ahora) hacían impostergable la promoción, distribución y normalización social del mayor frustrador de gametos conocido hasta la fecha.

    Las empresas distribuidoras del chubasquero sexual en los años posteriores saben perfectamente que esa campaña y las muchas que le siguieron con similar propósito a costa de un contribuyente que nunca las solicitó, desembocaron en un mar de éxitos... económicos (para dichas empresas), mas no sanitarios (para la población). De la simpatía que el condón despierta en ambientes políticos, mediáticos e intelectuales, nadie puede dudar. Tan es así que a veces uno se cuestiona si existe algún vínculo emocional (un club de fans del látex, por ejemplo), aparte del económico, que ya resulta evidente. Bastó que el Papa, respaldado por las estadísticas, relativizara de soslayo la eficacia de los preservativos en el combate del SIDA para que se desatase una oleada de invectivas inmisericordes. (E incomprensibles, por estar dirigidas contra alguien que, según los mismos defensores a ultranza del sexo plástico, ni siquiera sus seguidores obedecen y menos en materia sexual).

    Todos debemos de estar muy concienciados del peligro de hacerlo sin condón, sobre todo porque los poderes políticos, mediáticos e intelectuales que antes mencionaba invierten cantidades estratosféricas de dinero (nuestro, casi siempre) en recordánoslo a cada rato. Pero los embarazos no deseados y las ETS siguen campando a sus anchas. La iniciación sexual es más temprana, si cabe, que en los tiempos de aquella primera campaña del "Póntelo, Pónselo".

    Por tanto, "conviene no bajar la guardia" en la lucha contra este problema. Pero la pregunta para la que después de tantos años de imperio profiláctico no hallo respuesta es la siguiente: si el SIDA aumenta, al igual que los embarazos no deseados ¿por qué nadie cuestiona en público un método que falla estrepitosamente en el combate del problema que supuestamente pretende evitar? A este fenómeno de ocultación colectiva, expertos como Elizabeth Noelle-Newmann denominan ESPIRAL DEL SILENCIO: es menos probable que un individuo dé su opinión sobre un determinado tema entre un grupo de personas si siente que es parte de la minoría, por miedo a la represión o aislamiento por parte de la mayoría. Pues lo siento: a mí no me da la gana de ser engullido por la espiral del silencio. 

    Desde 1990, los españoles somos sistemáticamente bombardeados sobre la eficacia del preservativo. Sin embargo...

    Hoy hay más embarazos no deseados que en 1990...

    Más abortos provocados que en 1990...

    Más SIDA que en 1990...

    Más información sexual que en 1990...

    ...y, sobre todo, muchos más condones, muchísimos más, infinitamente más, que en 1990.

    El último jalón de este camino hacia el precipicio está dedicado al colectivo homosexual. Con el título "De hombre a hombre, protégete", muchos más miles, esta vez de euros, se invertirán en concienciar a quienes, oh paradoja, representan al grupo humano mejor informado, dizque más culto y sin duda más activo en materia sexual. Se nos ha repetido hasta la saciedad que el problema del SIDA afecta a todos, heterosexuales y homosexuales, por igual. Sin embargo, los mismos promotores de esta campaña reconocen la "alta prevalencia" (10%) del VIH en los gays, que han pasado de tener el 28,8% de las nuevas infecciones en 2004 a representar el 40,8% de las de 2008. Por lo que se ve, unos lo padecen "más igualmente" que otros.

    Y surge de nuevo la pregunta: si los gays saben de sexo más que nadie, ¿por qué el SIDA les afecta más a ellos? ¿Será que esto del SIDA tiene algo que ver con los hábitos sexuales?

    Desde luego, a todos nos puede suceder que, a la hora de resolver un problema, apliquemos una solución contraproducente. Pero lo que no haríamos ninguno es, un vez detectado nuestro error, insistir en él una y otra vez. Pues bien: justo esto es lo que hacen muchos organismos internacionales y gobiernos, entre ellos el nuestro, con su empecinamiento pro-condón. Sinceramente, me gustaría entender por qué. Intuyo que se debe a cierta obcecación mental, que es precisamente el defecto que achacan a quienes, sin ocultar la eficacia relativa del preservativo, se niegan a situarlo en la cúspide de todas las soluciones en la lucha contra el SIDA.

    Aunque la situación no tiene gracia, este absurdo empeño siempre me recuerda a un chiste malo: un señor llega a una farmacia y solicita, de golpe, tres mil condones. El dependiente, honrado y práctico, le responde: "por el precio que le va a costar el pedido, si quiere se la plastifico".

    Ignoro si una propuesta semejante encontraría hueco en de las carísimas campañas masivas aludidas. Original es, desde luego, y además costaría menos a las arcas públicas. Hasta el lema suena pegadizo: "Plastificación, la solución".

    Eso sí: me temo que a las empresas de condones no les hará ni pizca de gracia que les retiren la publicidad gratuita de la que disponen en España desde 1990.


  • TEMAS:


EN ESTE BLOG SE HABLA DE:

PUBLICIDAD

Categorías

Últimos posts

Últimos comentarios del blog

Archivo: