- 26 JUL 2011
- 3comentarios
- Política
- El cristiano radical
Podemos tener serias dudas de que el asesino de Oslo esté en sus cabales; de lo que no debemos tener la menor duda es de que no tiene nada que ver con el cristianismo.
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Si no fuera porque hay casi ochenta personas muertas de por medio, el espectáculo mediático en torno al asesino de Oslo causaría incluso risa floja. Porque en su denodado afán por echar basura sobre el cristianismo, la progresía imperante (también en los media) ha procurado pintar al malhechor como una especie de templario posmoderno, un "cristiano radical" como se ha atrevido a definirle algún iluminado, dispuesto a lo que sea para hacer triunfar el Reino de Cristo en el mundo. Y la cosa no es así.
Breivik, como ha salido publicado en algunas web extranjeras, es fundamentalmente un paranoico peligroso que simpatiza con dos fenómenos anticristianos: el ultraliberalismo y la masonería. Pretender que un individuo que aparece en una foto ataviado con el célebre mandil, y que hace citas de Stuart Mill en su twitter, pase por "cristiano", es un intento de tomadura de pelo, o bien una cachondada.
Pero no debe ser esto último, porque medios de comunicación que van de serios, y sesudos analistas de la cosa internacional no muestran el menor reparo en subrayar la identidad "nacionalista y ultra-cristiana", como si un cristiano pudiera ser, a la vez, un ultra. Si algo tiene el cristianismo es que abomina de todo lo "ultra", en el sentido de que la palabra de Cristo apela a la hermandad y el entendimiento, a la aceptación del diferente, en definitiva, a lo contrario de lo que defiende Breivik.
¿Qué se pretende, pues, desde esos medios presuntamente serios, pero evidentemente equivocados? Pues lo de siempre, mandar a la sociedad el mensaje de que los cristianos son una especie de soldados de la Fe, sin apenas escrúpulos, que no dudan en llevarse por delante a quien haga falta; y si para ello es necesario recordar a la Santa Inquisición, el proceso contra Galileo o las ya míticas riquezas del Vaticano ("y mientras los niños muriéndose de hambre en África"), se hace y punto.
La realidad es bien distinta. Si algo es la masonería, por encima de todo, es anticristiana. Por tanto, podemos tener serias dudas de que el asesino de Oslo esté en sus cabales; de lo que no debemos tener la menor duda es de que no tiene nada que ver con el cristianismo, en ninguna de sus variantes. Y esto por mucho que lo nieguen los que se creen dueños de la verdad absoluta en los medios de comunicación.
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TEMAS: PolíticaAsesino de Oslo
3 Comentarios
Y lo que no se puede ser ultra y cristiano suena a chiste, no hace mucho los legionarios de Cristo rey pululaban por la piel de toro dando palizas a todo aquel que no comulgara con sus creencias y ejemplos como ese se pueden encontrar en todos los países de Europa, Norte América y en algunas zonas de Oriente Próximo. (KKK, Austro-fascismo, Falanges Libanesas, etc, etc...), ¿y yo que pensaba que la educación que daban los religiosos era seria? cándido de mi...
Que ignorante es el autor del blog, la iglesia católica es beligerante con la masonería pero la luterana, anglicana y demás ramas protestantes no lo son, es por tanto que ser masón y cristiano no es nada descabellado ni absurdo. De todas formas el numero de asesinos católicos (Inquisición, IRA, Lideres Nazis de Baviera y Austria, ambas zonas de confesión católica, etc, etc...) es mucho mayor que el numero de asesinos masones, si empezamos a relacionar ideología y crimen los católicos llevan las de perder de largo...
Tu solo piensa que la ETA es de izquierdas y son amigos del presi. En este mundo hay radicales en todos lados.
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