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  • 24 AGO 2009
  • 9comentarios
  • Que se vayan, se vayan, se vayan…

    Parece que los jueces del Tribunal Constitucional siguen sin conseguir cuadrar el círculo que les permitiría salvar la cara, y es que lo que no puede ser es imposible

    Si actuasen como debe actuar la justicia, sin atender a presiones, ni los jueces 'progresistas' ni los 'conservadores' podrían dar por constitucional lo que constitucionalmente rechina, empezando por los dos caballos de batalla que señalan todas las quinielas: la inclusión del término "nación" aunque sea en el preámbulo de la ley, o "el deber" de conocer el catalán que impone a todos los ciudadanos de Cataluña. Pero la discordia sectaria entre ambos bandos se extiende, por lo que sabemos, a los derechos históricos, a los símbolos nacionales, a varias competencias, y a la bilateralidad del nuevo modelo bilateral de financiación

    Da vergüenza tener que escribir que en los jueces del Tribunal Constitucional hay dos bandos, y que esos bandos son uno el 'progresista' y otro el 'conservador', y que actúan a la orden uno del PSOE y el otro del PP; pero no es una presunción aventurada sino la realidad. Y lo malo para la credibilidad del sistema de controles de la democracia, que pasa - o no existe - por la división y la independencia de los poderes del estado, el Ejecutivo, el Legislativo y el Judicial

    El Tribunal Constitucional no es un tribunal jurisdiccional, no imparte justicia ni es una 'cuarta instancia' por encima del Tribunal Supremo. El que tiene la última palabra en materia de administrar justicia es el Supremo. Pero sí la tiene en materia tan medular para nuestro estado de derecho como el respeto a la letra y al espíritu de la Constitución. Y nos están fallando a la gente y a la democracia

    Si todos los miembros de la sala del TC actuasen a su mejor saber y entender jurídico con honestidad, como a veces pretenden, sus diferencias doctrinales sobre cual es la interpretación que mejor encaja en nuestra Constitución de cualquier punto del estatuto catalán o de cualquier ley no tendría porque coincidir matemáticamente con la posición del partido político que propuso su nombramiento. Pero coincide. A ese interés partidario es al que sirven los jueces del tribunal que vela nada menos que por la vigencia de nuestra ley de leyes

    Hoy el TC vuelve a ser noticia porque tras conocerse que siguen sin hallar un consenso políticamente correcto sobre la constitucionalidad del Estatuto catalán, ERC, ICV, el vicepresidente de la Generalitat Carod Rovira, su consejero de Educación y el ex presidente Maragall, han convocado a los catalanes a lanzarse a la calle para presionar a los magistrados y que la sentencia sobre el Estatuto sea "a favor". Y ¿saben ustedes? No seré yo quien les defienda

    Esto no es normal, ojo. Pedir a la gente que se lance a presionar a los jueces es una clara tropelía democrática, pero en el caso de unos jueces 'bizcochables', que ni a sí mismos se respetan, de estos jueces del TC que han institucionalizado la obediencia debida al partido que les parió hasta extremos repugnantes, lo mejor es... ahorrarse esos sueldos, que caramba: que se vayan.


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