- 06 ABR 2009
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- Mareaditos de eufemismos
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A petición de Obama, Zapatero ha decidido enviar a Afganistán 450 soldados más y 40 guardias civiles, pero esto no es incrementar las tropas, ¿eh? No señor. Los 450 soldados parece que no cuentan porque en realidad - según ha dicho él mismo - son un batallón electoral, que aunque yo se poco de 'mili' debe ser un nuevo cuerpo o arma de esos que se inventa nuestro presidente cuando se siente creativo porque a mí ni me suena. Ya ocurrió con la Unidad Militar de Emergencias. Y los 40 guardias civiles tampoco deben contar porque al parecer no van de guardias ni de civiles sino de mentores y de formadores.
Para que el equívoco no quede entre nosotros lo deshago desde ya: yo estuve y estoy en contra de la guerra de Iraq y a favor de enviar las tropas españolas que haga falta y una potencia media como nosotros nos podamos permitir a Afganistán porque coincido plenamente con la tesis de que este país es uno de los dos ecosistemas endémicos del terrorismo yihadista - el otro es Pakistán. En esa zona es donde hay que dar y ganarle la batalla a los 'binladen' por lo militar y por lo civil, y en ambas tareas creo que España debe estar al lado de sus aliados naturales, occidente, si queremos pintar algo. Aínda mais: la nueva táctica de Obama de utilizar el arma de la inteligencia para atraer a los talibanes moderados al mundo de los países civilizados - o en vías, al menos, de civilización - me parece un acierto por más que hablar de talibanes moderados parezca una contradicción en sus propios términos. Pero, hay que ver lo que le cuesta al presidente Zapatero llamar a las cosas por su nombre, por Dios bendito, ¡con lo fácil que es!. A los soldados soldados , a los guardias guardias, y a que van a una guerra pues que van a una guerra en la que pueden morir y pueden verse obligados a matar para salvar la vida, aunque a lo que vayamos sea a formar policías (los guardias) y a proteger el proceso electoral (los soldados) y no a pegar tiros
Mareaditos de dar vueltas a esta noria nos tiene el presidente, vuelta la burra al trigo de los eufemismos. Cuando a este hombre no le gusta una realidad, le da una mano de pintura, y sin hacen falta dos, hasta que la pared parezca otra; pero bajo el maquillaje siempre permanecen las arrugas, y bajo la pintura el gotelé. ¿Si cambia a Solbes por Salgado se arreglará el paro? No, mientras no cambie él, Zapatero, de política, aunque queme gobierno tras gobierno. No mientras él, el presidente del gobierno, no acepte la realidad de que para paliar los destrozos del paro hay que hacer caso a Krugman y adoptar ya medidas duras e incómodas sobre los precios y los salarios. Como no dejará de ser una guerra lo que hay en Afganistán, y más tropas las nuevas tropas que allí enviemos, y guardias los guardias, porque él, nuestro presidente, crea engañar al destino jugando al escondite con las palabras.
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