- 01 JUN 2009
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- Pensar no duele
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Zapatero y Rajoy no se presentan a las elecciones europeas del 7-J aunque viendo las teles lo parezca, pero ya que han vampirizado a sus propios cabezas de lista no estaría de más que distrajesen un minuto de su bronca canastera para aportar soluciones factibles a los problemas de verdad de la gente, que es lo que tiene que hacer los verdaderos líderes políticos para resultar creíbles. Por ejemplo, cómo ponerle coto a la ruina juvenil, intelectual y económica, que auguran esos datos oficiales que el gobierno le acaba de facilitar por escrito a una diputada del PP según los cuales el mayor porcentaje de los parados de nuestro país tiene entre 25 y 34 años, y mientras las personas con estudios secundarios acaparan el 68,6% del desempleo y las que se consideran a sí mismas no cualificadas profesionalmente suman el 29,4 por ciento. Y que nadie piense que quien engorda esta desoladora cifra son los inmigrantes, como a veces pensamos al emparejar casi mecánicamente "pobre" e "inculto" y presuponer que nuestros inmigrantes además de sin dinero llegan a España "sin estudios", porque según esta estadística oficial 9 de cada diez personas que se apuntan en nuestro país a la cola del paro son españoles.
¿Mujeres? Sólo un par de puntos más que hombres, el 52,6% del total. Y tras la mala noticia, la buena: quienes ven las crisis económicas como oportunidades explican que las dos grandes reformas de fondo que habría que acometer en nuestro país para sacar algo en claro de la supercrisis que tenemos encima son la del mercado laboral y la del sistema educativo, y que lo inteligente y lo que tendrían que hacer los líderes políticos es abrir ese debate en busca de un consenso sin prejuicios y acometerlas cuanto antes, para estar preparados cuando pase la parte más negativa de la crisis y empiece la recuperación.
No es para hoy, claro: el último informe que he leído sobre el particular, el de PricewaterhouseCoopers (PwC), aventura que la economía española caerá un 2,6% de media en 2009 y un 1,3% en 2010, y la recesión podría extenderse a 2011. Pero, aunque seguramente habrá que esperar hasta que pasen las elecciones, este tiempo de tribulación podría ser el adecuado para diseñar las políticas de formación y reciclaje de las que tanto hablan los sindicatos y reflexionar sobre si ligar los salarios a la productividad como pide la patronal puede ayudar a darle estabilidad al empleo y conjurar así la maldición que pesa sobre el proyecto de futuro de los jóvenes españoles: el exceso de temporalidad de nuestro mercado laboral.
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