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    Franco y Carrero Blanco
    Exposición en el Matadero

    El ‘Azorín’, el primer yate, fue el escenario del encuentro con don Juan

    29 ENE 2012 | Santiago Mata

    El nuevo ‘Azor’ fue botado en 1949. Franco reunía a la tripulación para contar leyendas gallegas. González quería convertir los camarotes en ‘suites’ de lujo.

  • Del 20 de enero al 18 de marzo, la sala de exposiciones del Matadero, dependiente del Ayuntamiento de Madrid, muestra los últimos restos del que fue yate de Franco. Sin embargo, frente a lo que afirman las informaciones sobre esa exposición –repitiendo lo ya dicho mil veces– no fue en ese Azor donde tuvo lugar el primer encuentro entre Franco y don Juan para hablar sobre la educación del hoy Rey Juan Carlos. Por la sencilla razón de que se produjo en 1948 y el yate se botó en 1949. El Azor de las conversaciones fue un primer buque que, antes, había servido en la Marina de Euzkadi. El segundo Azor fue adquirido a fines de 2011 por Fernando Sánchez Castillo (Madrid, 1970), licenciado en Bellas Artes por la Complutense, quien se apresuró a desguazar el yate, excepto el mástil y poco más, presentando en el Matadero los bloques obtenidos, sin pretensión artística ninguna. Para Sánchez, sus exposiciones no son “cultura, sino crítica de la cultura”.

    El artista, que vive en Francia como “exiliado intelectual”, asegura que “desde los inicios de su carrera procura mantener distancia de España y su historia contemporánea”. Antes de comprar el Azor, el artista expresaba en el diario Público, en junio de 2010, su opinión de que “el fantasma de Franco nunca se ha ido, él no se ha muerto”, y de que España y algunas de las instituciones “protegen a Franco”. Si pretendía destruir el barco donde la Monarquía selló su alianza con Franco, erró el tiro.

    El primer ‘Azor’

    El buque en el que Franco y don Juan se encontraron, para conversar en alta mar frente a San Sebastián, el 25 de agosto de 1948, se llamaba Azor, pero esa primera embarcación de recreo pasaría a la historia en diminutivo, como Azorín, debido a la comparación con el segundo y más conocido yate, en el que casi todos suponen, aunque erróneamente, que tuvo lugar la famosa entrevista.

    El primer Azor era un yate de 113 toneladas y casco de madera, construido entre 1925 y 1928 en Kiel (Alemania) para dueños ingleses –se dice que el alcalde de Londres–, que lo llamaron Margarette y Dorothea.
    Tenía casi 28 metros de eslora, 5,6 de manga, 2,6 de calado, dotación de 16 hombres y velocidad de 11 nudos. En 1935, el duque de Cubas y marqués de Fontalba (Felipe de Cubas Urquijo) lo compró y llevó a la ciudad de San Sebastián, pasándolo a llamar Loly II.
    Confiscado por el Gobierno Vasco, el buque fue llevado más tarde a Bilbao, donde el Departamento de Industria le dio el nombre de Severiano Asarta, un comunista muerto en combate cuando los nacionales tomaron San Sebastián.

    Realizó tareas de correo entre Bilbao y Bayona, y en enero de 1937 estuvo durante un mes al servicio de la Marina de Guerra Auxiliar de Euskadi, sin estar armado. Al caer Bilbao, pasó a Santander y, tras la rendición de los vascos, huyó a Bayona. Fue devuelto al fin de la Guerra y fue el yate de Franco desde mayo de 1947. Al entrar en servicio en 1949 el nuevo Azor, este pasó a realizar misiones de vigilancia de pesca. En los años setenta sirvió como barco de prácticas. Se le dio de baja de la Armada en 1982, y un año más tarde se vendió por medio millón de pesetas a un chatarrero en Marín. A mediados de 2005, estaba en Ámsterdam.El segundo barco
    La hija de Franco, Carmen, fue en 1949 madrina de la botadura del nuevo Azor, construido a partir de 1947 en los astilleros ferrolanos de la Empresa Nacional Bazán. Tras la remodelación de 1960, tenía 31 tripulantes, 500 toneladas, más de 46 metros de eslora, 7,7 de manga y casi 4 de calado. Franco lo utilizó durante 26 años, y la Armada no lo dio de baja hasta el 30 de abril de 1990. Fue buque insignia en junio de 1984, con motivo de una revista del Rey Juan Carlos a la flota. Felipe González lo usó en julio de 1985 para una excursión de pesca de Lisboa a Ayamonte.

    El segundo Azor fue comprado en subasta el 17 de junio de 1992 por Lázaro González, un empresario que pagó 4.670.124 pesetas por un buque que estaba en perfecto estado, pero del que el contrato especificaba que sólo podía usarse para desguace. González lo trasladó a Requejada (Cantabria), donde desmontó las piezas del motor para venderlas con certificados de autenticidad. Planeó convertirlo en restaurante flotante, proyecto en el que quisieron colaborar Alfonso de Hohenlohe y Jesús Gil, que ofrecía atraque gratuito en Marbella. Pero a González nunca le dieron permiso para que el Azor fuera un bar flotante, aunque lo intentó incluso por vía judicial: “Entonces mandaban los socialistas”, declaró.

    Entonces González invirtió 12 millones de pesetas en cortar el Azor en tres partes y transportarlo hasta el km. 222 de la carretera Madrid-Irún, en el término burgalés de Cogollos. Allí, los restos del yate presidieron el Hotel Azor. González planeaba convertir los camarotes en suites de lujo, pero asegura haber abandonado la idea –y el Azor a su suerte– tras una peregrinación a Santiago de Compostela. Entre ese momento y la ruina total del Azor, habría mediado una oferta para repararlo por parte de la Fundación Cousteau. El barco quedó a merced de los visitantes, que lo trataron sin piedad. “Lo que no vienen son nostálgicos de Franco y gente así. Esto no es el Valle de los Caídos”, aseguraba González, que en 2003 cedió gratis el Azor a Albert Boadella para rodar escenas de Buen viaje, excelencia, sin importarle mucho cuál fuera el guión: “Imagino que es una sátira sobre Franco, pero me da igual”, dijo.

    Pasión por la pesca

    El Azor que ha quedado en el imaginario como yate de Franco no fue testigo ni de la entrevista con don Juan en 1948 ni del inicio de la tardía pasión del anterior jefe de Estado por la pesca. Franco fue a pescar por primera vez en la posguerra con su amigo, el gobernador civil de La Coruña, Max Borrell. Su primera excursión fue en un pulpeiro de siete metros de eslora. Una vez apasionado por la pesca, compró Franco el Azorín, cuyas instalaciones eléctricas estaban ya muy deterioradas por el salitre, con lo que eran frecuentes los cortocircuitos.

    La dotación del segundo Azor estaba compuesta a partes iguales por vascos –entre ellos, seis de la familia Múgica– y gallegos, a los que Franco consideraba los mejores marineros del mundo. Según Máximo Borrell, lo que mejor pescaba Franco eran los salmones a la pluma y los atunes. Consta que en una ocasión pescó un enorme calamar al que llamó “el monstruo marino” y al que quiso conservar vivo para donarlo a un acuario, pero que fue cocinado por el chef de a bordo, Andrés Zala, sin que Franco lo supiera. La Prensa llegó a hacerse eco de la pesca, por parte de Franco, de un cetáceo el 1 de septiembre de 1958, del que se llegó a decir que era una pequeña ballena de 20 toneladas o bien un cachalote.

    El Azor tenía dos camarotes de lujo: uno para Franco y otro para su esposa, doña Carmen, que se mareaba con frecuencia, al igual que muchos de los invitados, quienes constataban que en el barco Franco era feliz y se sentía libre. Gustaba de gastar bromas como reunir a los invitados para anunciarles fuertes temporales y, cuando todos estaban acongojados, reírse a carcajadas. También reunía a la tripulación en el sollado para contarles leyendas gallegas de aparecidos. Una estampa muy alejada de los clichés y, como el barco, perdida ya para siempre.

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    6 Comentarios

    • mmorillommorillo11:21 | 29 de enero, 2012

      Dices en una frase "Al caer Bilbao, pasó a Santander y, tras la rendición de los vascos"

      Los vascos no nos rendimos, los vascos liberamos Bilbao y Santader, junto con otros españoles, dentro de los tercios de requetes, en las banderas de falange y en el ejército español.

      Los que se rindieron fueron los traidores que participaron en el Ejercito de Euskadi, del PNV

      Es como decir que cuando se liberó Toledo se dice "Tras la rendición de los castellanos"

    • cantabro29cantabro2911:32 | 29 de enero, 2012

      Estimado Columnista:

      Al ller su articulo,el cual es brillante, en su narracion de los echos me ha tocado la fibra sensible respecto a un Dato. Yo soy cantabro y español, nacido en santander,por lo cual No soy Vasco,ni un Vasco por desgracia Santanderino o Cantabro. Usted en su narracion dice

      "Al caer Bilbao, pasó a Santander y, tras la rendición de los vascos, huyó a Bayona. Fue devuelto al fin de la Guerra y fue el yate de....."

      Se entiende que da por echo una union,la cual no existe,Ya que seria "TRAS LA RENDICION DE LOS CANTABROS.....".
      Un Cordial Saludo...y doy por echo que nadie es perfecto al escribir pero hay cosas que duelen....

    • Mac_einMac_ein11:48 | 29 de enero, 2012

      De que cosas se entara uno..

    • La foca de EspañaLa foca de España12:27 | 29 de enero, 2012

      vaya pareja, la paca y su novio.

    • PEPEESPAÑA16:18 | 29 de enero, 2012

      no entiendo como nadie le derecha lo compró para salvarlo,café se le echa de menos por aqui

    • hawkhawk18:01 | 30 de enero, 2012

      dios bendiga al generalisimo

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