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    13ª de la Temporada Grande en La México

    Festejo invernal, antipático y desalentador

    30 ENE 2012 | José Antonio del Moral

    El aperitivo de lujo previo a las dos corridas con las que el próximo fin de semana se celebrará el LXVI aniversario de la Monumental de Insurgentes, no pudo salir peor.

  • El aperitivo de lujo previo a las dos corridas con las que el próximo fin de semana se celebrará el LXVI aniversario de la Monumental de Insurgentes, no pudo salir peor pese a la buena entrada aunque sin llegar al siempre apetecido lleno y a la presencia de El Juli a quien, por la cogida que sufrió Juan Pablo Sánchez cuando mediaba la que estaba siendo con mucho la mejor faena de la tarde, le cupo matar tres toros a cada cual peor de la ganadería de Fernando de la Mora. Sin suerte alguna el madrileño, salvo el valentísimo final de su labor muletera frente al segundo toro y un par de vistosos quites con el capote, su actuación resultó irresoluta y garrafal con los aceros. Tal cual Zotoluco que no solo anduvo pésimo con la espada, también insufrible y hasta inaguantable por absolutamente falto de sitio y ostensiblemente desconfiado. El ya muy veterano matador azteca dejó escapar el noble primer toro que, con el también bonancible tercero, fueron los dos únicos aprovechables de un desigual lote en el que predominaron las reses anovilladas y sin trapío. Claro que, la cornada que sufrió Juan Pablo Sánchez, tapó la insignificancia del ganado. La frialdad del clima y la lluvia que arreció al final de la corrida, también contribuyeron a lo antipático que resultó el espectáculo.

    México D.F. Plaza Monumental. Domingo 29 de enero de 2012. Decimotercera de la Temporada Grande. Tarde muy fresca, nublada, con viento y finalmente lluviosa. Casi lleno en los tendidos numerados y floja entrada en los generales. Uno 30.0000 espectadores. Seis toros de Fernando de la Mora, desigual y en su mayoría muy pobremente presentados. Salvo el que abrió plaza y el tercero, que resultaron muy nobles, deslucidísimos por faltos de fuerza y de raza cuando no con peligro como los dos últimos. Eulalio López Zotoluco (grosella y oro): Dos pinchazos y estocada baja, piadoso silencio. Pinchazo y estocada baja, silencio. El Juli (burdeos y oro): Tres pinchazos y estocada, gran ovación. Pinchazo y bajonazo trasero, división de opiniones. Juan Pablo Sánchez (negro y oro): Tras sufrir una cornada en la pierna izquierda intentó matar sin lograrlo en dos infructuosas agresiones, la segunda saliendo prendido malamente aunque sin consecuencias. Zotoluco finiquitó al toro de pinchazo y cinco descabellos.

    Sobre el desarrollo de esta corrida, solo merece la pena destacar la estupenda impresión que causó el nuevo matador mexicano Juan Pablo Sánchez gracias a su inconclusa faena al tercer toro de la tarde. Sin duda, lo mejor que vimos anteayer en el gigantesco escenario de la capital azteca. El natural sentido del temple de Sánchez, su buen gusto y una manera de torear técnicamente en la que adivinamos las enseñanzas recibidas por Pablo Lozano – este torero se está formando intensísimamente en los campos de la gran familia toledana -, sobresalió y nos gratificó hasta que, por un descuido al intentar torear con la izquierda después de haberlo bordado por redondos, resultó alcanzado y corneado en una pierna, lo que no le importó para seguir toreando muy bien en medio del admirado fervor de los espectadores mientras el torero sangraba abundantemente. Una segunda cogida al entrar a matar por segunda vez, tanto o más dramática que la anterior aunque por fortuna sin más consecuencias que el susto librado gracias a expuesto auxilio de El Juli, provocó la emoción del respetable que ovacionó fuertemente al torero cuando se lo llevaron a la enfermería.

    Aparte lo reseñado como positivo, lo peor del polo opuesto fue el discontinuo petardo que pegó Zotoluco por incapaz de aprovechar como mereció el toro que abrió plaza. Y ello con el favor incondicional de su púbico que jaleó como si fueran sublimes los muletazos templados que el azteca recetó con la muleta retrasada en los cites y siempre por las afueras. Frente al cuarto toro, muy tardo y desrazado, su actuación resultó tan premiosa como desesperante.

    En cuanto a El Juli, decir que en esta ocasión tuvo todo en contra. La climatología adversa, los toros que le correspondieron – los peores del envío con gran diferencia –, su falta de sitio con la espada y hasta su misma actitud, que no aptitud, pues hasta llegó a encararse con el sector del púbico que, injustamente, recriminó lo que estaba o, mejor dicho, no estaba logrando con su segundo oponente. Un animal que le amagó de cogida en varias ocasiones. Por desgracia, tampoco valió nada sino todo lo contrario el toro que mató en sexto por la cogida de Juan Pablo Sánchez. Otro regalito con el que Julián se pasó de querer sin poder sacar nada en limpio. De su mejor haber, quedó la última parte de su faena al segundo toro en la que, a base de tragar y de templar, consiguió muletazos que el toro no tenía. Sin duda que El Juli habría cortado una oreja de no haber fallado con la espada.

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