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En su novela ‘El códice del peregrino’ mezcla realidad y ficción en torno a la desaparición de un importante manuscrito medieval. Cabalga entre lo histórico y lo policiaco.
Hay entrevistas cargadas de una enorme dosis de emoción. Ésta es una de ellas. Por el talento del escritor, la calidad de sus obras y la amistad que me une a él. Pero no es cariño de amiga, que también, sino admiración.Este catedrático de Historia Medieval de la Universidad de Zaragoza, fundador y presidente de la Asociación Aragonesa de Escritores, colabora en universidades españolas e internacionales, ha escrito una treintena de ensayos y libros de investigación histórica, dos centenares y medio de artículos de historia en revistas españolas y extranjeras, y publicado más de una decena de novelas. Es el maestro de la novela histórica española contemporánea con mayúsculas. Los causantes: sus libros –fantásticas novelas que sumergen en aventuras tan brillantemente narradas y documentadas que, por instantes, una cree estar en esa época–. Ahora es el turno de julio de 2011, mes en el que desapareció una pieza de incalculable valor del archivo de la catedral de Santiago. Para robarlo, sus protagonistas, dos expertos del mercado negro de arte y antigüedades, se adentran en una investigación que les lleva al medievo, y de él a los orígenes del Cristianismo. El tesoro: El códice del peregrino.
-Un códice del s. XII con contenidos de lo más diverso que han dado para una historia de intrigas, riesgos, inseguridades, e incluso esoterismo. ¿Qué hay de cierto y qué de ficción?
-Mi novela parte de un hecho real, la desaparición en circunstancias misteriosas del Códice Calixtino del archivo de la catedral de Santiago de Compostela en el verano de 2011. A partir de esa realidad, yo creo toda una trama en la que mezclo elementos de novela histórica, negra, policíaca, e incluso de amor y del llamado thriller histórico. Es una obra de multigénero de ficción que contiene elementos reales e históricos reconocibles.
-Había más textos y robaron ese. ¿Por qué cree que lo eligieron?
-Da la impresión de que ha sido un robo por encargo, y el –o los– que se lo llevaron iban a por el Códice Calixtino, obviando todas las demás obras del archivo, algunas muy valiosas. El porqué ese manuscrito en concreto, no lo sé, pero el año pasado se celebró el 800 aniversario de la consagración de la catedral y ese manuscrito era el más emblemático del archivo, todo un símbolo.
-A una de las protagonistas encargada de robar el códice no le basta con cumplir e investiga a su cliente para llegar a Sodalitium Pianum. ¿Hasta qué punto está contrastada la existencia y fines de este grupo?
-Sodalitium Pianum existió a comienzos del siglo XX. Se fundó como un organismo adscrito al Vaticano en el papado de Pio X. Pero cometió muchas irregularidades y acabó siendo disuelto en 1921. Hay quien dice que todavía se mantiene una organización similar de manera críptica dentro de los servicios secretos del Vaticano.
-Resalta el hecho de que el discípulo Santiago el Mayor no escribió nada. ¿Qué razón histórica encuentra?
-Es curioso que uno de los tres apóstoles más cercanos a Jesús –los otros dos fueron Juan y Pedro–, no dejara ningún texto sobre su relación con el Maestro. En mi novela me invento un “evangelio perdido” escrito por Santiago el Mayor, pero que no existe. Probablemente la ausencia de una obra firmada por él se deba a que fue el segundo cristiano –el primero fue San Esteban–, en recibir el martirio, entre fines del año 43 y principios del 44. Por ello apenas dejó otra huella que la que narran los Evangelios y los Hechos de los Apóstoles, aunque en la Edad Media fue uno de los apóstoles que más literatura generó.
-Habla de las reliquias del medievo y de su importancia en el culto en Compostela...
-En la Edad Media, las reliquias son un componente esencial del culto y para una iglesia, una abadía o un monasterio, poseer una reliquia famosa suponía tener una gran afluencia de peregrinos, y por tanto, una acumulación de riquezas por las limosnas y los donativos de los fieles. Ese es el caso de Santiago. Según la tradición, en el 813 un ermitaño de nombre Pelagio descubrió en Compostela un sepulcro cuyos restos enseguida se atribuyeron al apóstol Santiago, y a partir de ahí los sucesivos obispos de la diócesis lograron darle un realce extraordinario que culminó en el siglo XII con la construcción de la catedral románica y la mayor ruta de peregrinación de la Europa medieval.
-¿Qué es lo que más le ha sorprendido al documentarse?
-Desde luego, las asombrosas relaciones familiares que aparecen en el linaje de Cristo y de los apóstoles. Para ello he manejado el Nuevo Testamento, los Evangelios Apócrifos y los textos gnósticos, además de las crónicas de historiadores griegos y romanos de la época. En El códice del peregrino introduzco algunos de los pasos seguidos en la investigación, pero de manera novelada y los pongo en la voz de una de las protagonistas.
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1 Comentario
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