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En todas las corridas que sumó este año se llenaron las plazas sin más propaganda ni ayuda que las de sus grandiosas faenas y sus no menos impresionantes estocadas.
Fue una larga conversación que mantuvimos con el joven gran torero alicantino tras recibir el importante Trofeo Manolete y antes de recoger el Puerta de Los Califas que otorga El Corte Inglés al triunfador de la Feria de La Salud en Córdoba. El alcalde José Antonio Nieto le entregó los premios en representación de muchísimos aficionados locales, testigos emocionados de la tarde más redonda que el alicantino cuajó en su histórica temporada. Campaña que ha marcado un antes y un después, tanto en su vida profesional como en el devenir de la Tauromaquia. Y es que como ha toreado y matado el todavía joven diestro, nadie lo había hecho con tan asombrosa frecuencia y regularidad triunfal en casi todas las plazas de España y de Francia, pues a su innato y exclusivo don, que algunos hemos calificado como dulzura imperial, añadió un valor y una capacidad técnica tan excepcionales que le convirtieron en la gran estrella del momento y en más que posible protagonista de una nueva época del toreo al tiempo de vivir el último tramo de la de Enrique Ponce y la plenitud de la de El Juli. Jamás en toda la historia del toreo habían coincidido y alternado juntos tres toreros de tamaña magnitud. “Cuando un artista no disfruta, lo que hace no llega al público”
-Háblame de tus sentimientos y de tus emociones cuando toreas.
-A mí mismo me parece curioso. Dependen de mi estado de ánimo. Mi vida personal influye totalmente en la taurina. Este año, por ejemplo, he estado muy a gusto y por eso me he sentido tan a gusto. Todo lo que ha ocurrido en mi vida ha sido bueno. También influye mucho la preparación física. Pero, sobre todo, la mental…
-Y cuando lleguen los disgustos inherentes a la vida, ¿qué pasará?
-Intentaré superarlos. Para eso me preparo tanto física como mentalmente. Además, tengo muchos buenísimos amigos que me influyen, que me aconsejan, que comentan conmigo lo que les planteo. Y eso me hace mucho bien…
-¿Te emocionas cuando toreas, has llorado toreando alguna vez?
-Nunca mientras toreo, pero sí al final, cuando ya he terminado de crear lo que sentía por dentro mientras estaba toreando… Pero sí, a veces también se me saltan las lágrimas con las reacciones de entusiasmo del público cuando se me entrega… Y como yo me acabo de entregar con toda mi alma, mi emoción y las de cuantos emociono con mi toreo resume algo muy difícil de explicar con palabras. Esa comunión de sentimientos mutuos es el principal motivo que busco y más después de haberlo sentido tantas veces… Pero yo intento que estas emociones no influyan en mí mientras toreo ni antes de torear. Debo concentrarme, no hay lugar para emocionarse con uno mismo al mismo tiempo que resuelvo…
-Pero ¿no te influye la preocupación de las tardes importantes? Yo he vivido momentos tuyos de enorme preocupación como aquella tarde de tu presentación en Lima…
-Es que aquel día tenía una presión grandísima. Sólo de pensar en lo que en Lima había sido mi padre..., me atenazó tanto que no pude hacer lo que yo quería. Eran mis primeras temporadas. Al principio lo pasaba fatal con las posibles comparaciones con mi padre. Luego se pasaron. Me di cuenta de que mi padre era mi padre y yo era yo. Ahora me lo tomo de otra manera; si fallo, fallo yo. En aquellos años yo no sentía el toreo como un disfrute, sino como una prueba. Y cuando un artista no disfruta, lo que hace no llega al público. Tuve más disgustos que alegrías. Menos mal que supe darme cuenta… “La lesión en la mano me sirvió para pensar. Aprendí a tomar la vida positivamente”
-¿Hasta dónde llegaron las enseñanzas de tan extraordinario profesor como es tu padre?
-Es que ha sido todo... Desde que yo tenía 3 o 4 años siempre escuchaba lo que tanto él, como otros toreros y gentes del toro que muchas veces estaban en casa, hablaban continuamente sobre los toros y el toreo. Quizá no me diera cuenta exactamente de lo que decían. Pero se me quedaba dentro. Y cuando fui siendo mayorcito y me atreví a preguntar, siempre se vinieron a la memoria, ya aclaradas, las cosas que tanto me habían interesado desde niño. Fue un aprendizaje constante a la vez que natural. Gracias a ser hijo de quien soy, cuando empecé a torear de verdad a los novillos y luego a los toros lo sabía casi todo de pe a pa teóricamente. Hasta ahí llegaron las enseñanzas de mi padre. Luego, claro, llegó el momento de ir perfeccionándolo todo en mi soledad frente a los toros, de aprenderlo prácticamente, de ir progresando poco a poco y, en mi caso, de hacerlo con mi propia manera de hacer.
-Y entonces, ¿qué es lo que has aportado tú hasta llegar al momento que atraviesas ahora mismo?
-Abandonar totalmente las impresiones de afuera, que no me influyan para nada. Ni siquiera ante la importancia mayor o menor de las plazas donde actúo. Ser yo mismo en todas partes. Es la única manera de que lo que uno lleva dentro salga al cien por cien. Mi forma de estar delante de la cara del toro fue tan natural como yo quería.
-Te diste cuenta de que habías alcanzado la madurez.
-Como estaba seguro de ello y no me atenazó nada, así fue desde que empezó la temporada. Además, lo había pensado mucho durante el invierno, cuando estuve totalmente parado por mi lesión de la mano.
-Precisamente, quería preguntarte sobre cómo encajaste tantos meses sin poder entrenarte. Muchos temimos que tu carrera se interrumpiera de modo fatídico.
-Esta última vez fueron seis meses seguidos. Demasiados, ¿no? Pero me sirvieron para recapacitar, para pensar mucho. Aprendí a tomar la vida positivamente pese a los avatares. No, a mí no me han afectado para nada estos contratiempos, sino todo lo contrario.
-¿Cómo explicas tu evolución profesional desde que eras novillero hasta llegar a lo que este año has alcanzado?
-De novillero, casi todo fue bien. Y muy rápido. Después, lo que he hecho es observar muchísimo. Tanto a los toros como lo que hacían mis compañeros. Y no sólo en las plazas, también en los tentaderos. Esta atención obsesiva me ha servido mucho y explica mi evolución. He aprendido a ver y a comprender. Así he aprendido cómo y por qué los toros pueden mejorar sus embestidas o empeorarlas. Antes de que comenzara la temporada 2011 yo tenía ilusión de seguir toreando como ya lo había hecho. “Utilizo las redes sociales desde hace tiempo para acercar el toreo a los jóvenes”
-¿Pensaste antes de comenzar la temporada que ibas a conseguir lo que has logrado?
-No. Simplemente tenía la ilusión de seguir toreando como si no hubiera sufrido la lesión. Para eso me preparé lo máximo posible. No me planteé ningún reto.
-¿En qué medida ha influido la suerte en tu caso?
-Si te refieres a los toros que me han correspondido, creo que no mucho por no decir nada. Es cierto que me he encontrado con toros extraordinarios en tardes clave. Pero también muchos malos. Yo creo que el factor suerte es general. Unas veces la tenemos y otras no.
-De todas las grandes tardes que has cuajado este año, ¿con cuál te quedas?
-La de Córdoba quizá fue la más redonda. Pero también la de Albacete, la de Valladolid. Fueron muchas. Y, cómo no, la de Sevilla del indulto; los mano a mano con Morante en Jerez y en El Puerto; la de Madrid, determinante... La de Sevilla fue la que más impactó y en la que más feliz me sentí con aquella impresionante salida a hombros por la Puerta del Príncipe que viví emocionadísimo. Pero en la de El Puerto se juntaron tantas cosas bonitas y el público se emocionó tantas veces con nosotros que jamás la olvidaré. Como tampoco, en cuanto a emociones compartidas, la última de Barcelona. Han sido tantas que no puedo quedarme con una sola.
-La de Madrid fue rematadamente triunfal por cómo mataste recibiendo en los medios… ¿lo buscaste mientras terminabas la faena?
-No. Yo nunca pienso en cómo puede ser el final. Siempre que he matado recibiendo no ha sido para cortar más orejas ni para asegurar las que ya me había ganado con la muleta. Yo hago lo que hago en cada momento buscando hacer lo mejor que pueda, lo que más sobresalga de mis sentimientos. Es cierto que maté muchísimos toros recibiendo e incluso que lo forcé con algunos que no se prestaban a ello.
-La Feria de Bilbao fue la única en la que no triunfaste.
-Porque no tuve un toro para estar a tope y también porque pinché.
-¿Piensas hacer algún gesto el año que viene? Matar seis toros tú solo por ejemplo.
-Eso lo tengo pensado desde hace mucho tiempo. Pero si lo hago, será sobre la marcha…
-Y de las ganaderías que más te gustan. Nada de las que llaman toristas.
-Hombre, para hacerlo tendría que ser con los toros que más triunfos he tenido en mi vida. Sería una tarde para que disfrutáramos todos, el público y también yo. Matar seis para no poder hacer lo que más me gusta y lo que al público más le satisface de mí, no. Y si salieran algunos malos entre los buenos, pues también. Pero buscar lo malo por buscarlo, sería traicionarme a mí mismo y a los que fueran a verme.
-¿Cómo has visto este año la cabaña de bravo?
-Mejor que en los anteriores. Al menos lo que he matado yo, se han movido más. Cuvillo, Juan Pedro, también la de El Pilar…
-¿En qué medida te han influido como torero tus estudios universitarios? Porque quisiste ser veterinario, según creo.
-Nada respecto a la afinidad con los animales. Pero muchísimo en lo que respecta a conseguir modernizar, en rejuvenecer la Fiesta, en hacer llegar a los demás lo que es el toreo y la vida de los toreros. Desde hace tiempo estoy empeñado en utilizar las redes sociales para conseguir acercar el toreo a los jóvenes. Hacerles comprender el ambiente, las ideas, los problemas que tenemos los toreros. Y que no lo vean como algo antiguo. Que descubran los valores del toreo con la frescura que tiene. Son muchísimos y la gente no se da cuenta de ello. Y lo estoy consiguiendo. En los dos años que llevo en Twitter y en Facebook, tengo más de 30.000 seguidores y espero muchos más.
-¿Qué te afecta más antes de torear, el miedo o la incertidumbre?
-La incertidumbre. El miedo me gusta. ¿Qué te parece? Yo necesito pasar miedo para estar a gusto. Una vez me dijo mi padre que a él le pasaba. No logré entenderlo entonces, pero cuando lo sentí me di cuenta de que es verdad.
-¿Cómo ves tu futuro? ¿Hasta dónde quieres llegar? ¿Piensas que puedes estar 20 años seguidos en el mismo plan arrollador de esta temporada?
-Yo voy a darlo todo de mi parte para que así sea, aunque sé que habrá momentos en los que no será posible estar a la misma gran altura. Eso es inevitable.
-Tú sabes que hay un dicho francés, ‘le esprit de corps’, el espíritu de cuerpo, que en vuestra profesión es necesario tener con todos los miembros de la cuadrilla.
-Eso encaja perfectamente con la mía. Son como mi familia. Tenemos el mismo concepto del toreo. Estamos muy unidos y hablamos sin parar. Intercambiamos puntos de vista con absoluta confianza.
-¿En qué proporción influye la cuadrilla en tus éxitos?
-Es algo fundamental en el toreo. Hay veces que mucha proporción, altísima. Los míos lo hacen todo tan medido… Jamás se pasan ni se quedan cortos. Además, la gente disfruta mucho viéndoles.
-Hablemos ahora algo de tu vida privada. ¿Cómo combinas el ejercicio de la profesión con las inevitables juergas a vuestra edad?
-Muy bien. A mí no me hace falta más que juntarme con la cuadrilla para pasarlo bien. Y lo hacemos siempre que nos apetece. Nos basta quererlo, sentarnos juntos en una mesa y dar rienda suelta a lo que más gracia nos haga. Pero siempre respetando lo que nos obliga como profesionales mientras dura la temporada. Luego, y antes de irnos a América, al menos a mí, cuando llego a Alicante para descansar, me encanta encontrarme con los amigos de mi niñez y con mis compañeros, además de amigos de mis años de estudiante. Mantengo un trato muy cariñoso con todos y disfruto mucho estando con ellos.
-¿Y de qué habláis?
-Ni una palabra de toros.
-Y te ocupas también de tu familia, de tu mujer, de tu abuelo, de tus padres, de tus hermanos, del hijo que vas a tener muy pronto…
-Por supuesto. Continuamente. Yo estoy bien si ellos también lo están. Los adoro y tengo una excelente relación con todos.
-Tus aficiones: deportes, espectáculos, la música, la lectura, los viajes…
-Este año no he podido practicar deportes por lo mucho que duró mi lesión. Pero sí, me gusta el deporte. Y el golf, muchísimo. El cine me encanta, pero apenas puedo ir. La música también, pero la que suelo oír yo solo más que en los conciertos en directo. Y, por supuesto, también la clásica. ¿Leer?, hay periodos que me da por hacerlo y otros que no quiero ver un libro ni en pintura… Viajar es inevitable, pero sólo puedo disfrutar de los viajes no taurinos y de los que hacemos en América cuando sólo toreamos de domingo en domingo…
-¿Eres creyente?
-Sí.
-¿Y practicante?
-De vez en cuando…
-José Mari, tienes fama de cariñoso y creo que lo eres. Pero a veces, sobre todo después de torear, desapareces, te ocultas, no quieres ver a nadie…
-Es que después de torear no quiero ver a nadie. Mientras dura la temporada, me gusta estar solo. Me desconcentra hablar de cosas que me aparten de lo que es mi profesión. Fuera de la temporada, sí que me gusta estar rodeado de gente. Pero cuando toreo, no. Si puedo, claro.
-¿Qué es para ti la elegancia?
-No hacer nada de cara a la galería ni mirar a la gente pidiendo el aplauso. Me da vergüenza. Nada de exageraciones. Tampoco me agrada abusar de los adornos. Casi nunca los repito. Con uno o dos a lo sumo basta. La elegancia del toreo para mí es la belleza que resulta de conjuntar la facilidad, la naturalidad y la armonía.
-Y hablando de elegancia, en tu faceta de modelo…
-En eso, cada vez que me proponen un reportaje de este tipo, siempre impongo que esté unido a mi profesión. Lo primero que soy es torero.
-Hablando de dinero, en el contexto de crisis que estamos sufriendo, también se viene especulando desde Francia con bajaros vuestros emolumentos por torear allí. Y son todos los empresarios del país vecino. Todos a la vez puestos de acuerdo…
-Eso es una ridiculez. Los contratos se negocian con cada torero según su categoría y su atractivo, así como con cada plaza según su importancia. Y si a cualquiera de ellos les parece que pedimos demasiado, pues que nos dejen fuera de sus ferias y a ver qué pasa… Al menos eso es lo que pienso yo.
-Y entrando en otro tema de la administración, háblame de los apoderados.
-Yo he tenido muchos. Pero mis apoderados actuales han sido los mejores con diferencia. Con los Matilla estoy encantado. Tanto Toño como Jorge, que es quien más ha viajado este año conmigo, son, además de apoderados, grandes amigos. Hay una confianza total entre nosotros. Se desviven conmigo. Además, me entienden, me comprenden y saben tratarme adecuadamente en cualquier bajón que tenga.
-¿Qué aficiones te gustan más?
-La de México. Es la más sensible. También me encanta la de Sevilla entre las españolas. La francesa es muy seria y selecta.
-¿La de Lima?
-Pues no la conozco todavía como mi padre me había contado que es, o que era…
-¿Y Bogotá?
-Podría ser una mezcla de México y Lima.
-Pasemos al tema de la crítica. ¿Lees las crónicas?
-Ni una. Nada de nada. Ni periódicos ni revistas. En casa de mi madre las compran para verme. Pero ahora que vivo con mi mujer, no dejo que compre nada de prensa en donde aparezcan crónicas sobre mis actuaciones…
-Curioso. ¿Y la política?
-No me gusta. Respeto a los políticos, pero no creo en lo que dicen…
-Pero te interesará la política por lo que se refiere a lo que habéis conseguido: que la Fiesta pase de Interior a Cultura.
-Eso ha sido estupendo y necesario. Llevábamos mucho tiempo queriendo que fuera así.
-Antes hemos hablado de tu afición por la música…
-A mí me inspira mucho escuchar música y, en algunas plazas con buena banda, me encanta que toquen un buen pasodoble mientras estoy toreando. Por ejemplo, y es el que más me satisface, cuando en La Maestranza suena para amenizar mis faenas Cielo Andaluz. Me pone los vellos de punta…
-Más te los pondría una marcha procesional de palio. Cuando escuché una de las más nuevas hace meses yendo de viaje en mi coche, me pareció estar viéndote torear como en la tarde del indulto de este año… Se llama ‘Azahar de San Gonzalo’… Es tan solemne como tu toreo de aquella tarde. Y hasta parece que la han escrito para ti porque, además, es muy torera.
-Ah, ¿sí? Me gustaría mucho escuchar esa marcha.
-Pues aquí la tienes.
Le di el compacto y José Mari me dijo que la escucharía en el coche al volver a Alicante desde Córdoba.
Aún no sé si Manzanares la ha escuchado. Lo mejor sería que pudiéramos oírla durante una de sus faenas en la próxima Feria de Abril, si el joven director de la Banda de Tejera, hijo del célebre Tristán, se atreve a que se toque. Se armaría la que no está en los escritos...
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1 Comentario
LO CLASICO ES LO QUE NO SE PUEDE HACER MEJOR.
ES UN TORERO ENORME,LLAMADO A LO MAS GRANDE.
Y SU CUADRILLA ES MAGNIFICA.
HASTA TIENE EL MEJOR MOZO DE ESPADAS DE LA FIESTA NACIONAL.
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