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Jardinero de San Mateo.- Como la gente en la Plaza México sabe de toros, volvió hoy, tan pronto se dio un cartel serio.
Sebastián Castella repetía tras su primera tarde sin éxito y hoy la armó con una faena de orfebre consagrado, “El Zapata” mostró sus límites y su voluntad con dos toros malos del encierro de San Isidro y “El Payo”, luz y sobra, se llevó una paliza y una oreja discutible.
Sebastián debía un gran triunfo a su afición y lo logró con su primero “Habanero”, un negro entrepelado, bragado, delantero vuelto, de muy noble embestida con el que el diestro de Beziers fue armando una auténtica pieza de orfebrería. Siempre con su estilo personal de interpretar el toreo con capa y muleta, lo recibió con dos tafalleras, flexionando una pierna, luego, hermosas verónicas a pies juntos rematadas con una señora media. Poco se castigó al toro y su peón, Francisco Chacón, colocó dos pares de banderillas de solera, recibiendo ovación. Cuando Sebastián se preparaba en los medios para brindar al público, el toro se arrancó de tablas y él inmutable tomó muleta y le dio un pase de pecho, allí, un cambiado por la espalda. Con el percal en la derecha trazó su hermosa geometría, largo, templadito y por abajo, otro cambio, el de pecho y el del desdén. El público comprendió su valor y entrega y el sitio con el que volvía a su plaza y lo aclamó. Cambió a la zurda con la misma maestría y dio otras tandas de hermosos naturales interpretando a plenitud su toreo clásico, intenso y bello. Ofició varias dosantinas y presentó su pase personal “la castellina”: toma la muleta de la punta del estaquillador que queda entonces como un cucurucho de pescado y así cita con el trapo rojo para dar un pase que sería un “natural con la derecha”, por primera vez en esta plaza. Fue intensamente aclamado por su novedad y torería. Entró a matar, dejando una entera ligeramente trasera y el público le otorgó las dos orejas. La res recibió justamente el arrastre lento y él al terminar la corrida salió por cuarta vez por la Puerta Grande. Con el 5º “Miracielo”, cárdeno, bragado, delantero, lo dejó crudo y le instrumentó ajustadas chicuelinas en el tercio. El toro se quedaba corto y con la cabeza arriba, el francés intentó torearlo por ambos lados sin mayor éxito. Finalmente se quedó parado y dificultó la igualada. Pinchó sin soltar y dejó estocada contraria recibiendo un aviso.
A “El Zapata” hay que verlo los dos primeros tercios, especialmente el segundo que es en el que luce. A su 1º “Perlito”, negro, entrepelado, sin fuerza pero de no malas maneras, quitó por chicuelinas, puso el par “Monumental” caído, otro al violín en el pezcueso. Se dobló con él pero la res gazapeaba y era de difícil y breve embestida, en un momento recibió un susto al perderle la cara, por ello abrevió y luego se eternizó con el estoque, cinco pinchazos, otro revolcón y recibió dos avisos. Con el 4º “Feligres”, cárdeno obscuro, tocado del derecho -cuyo nombre recuerda a Julián como novillero-, que también resultó sin transmisión, alegría y fuerza, mejoró con los palitroques, mostrando sólo voluntad, el público se descepcionó y se dividió. Recibió un aviso y el toro murió como bravo. Pitos para el tlaxcalteca.
Dos caras presentó “El Payo”, la de sombra con su 1º “Airoso”, cárdeno obscuro, entrepelado, delantero y montado, sin alegría ni transmisión, se le vió sin distancia ni ligazón lo que provocó una lidia corta y repudiada. Cierto, el toro era pegajoso y difícil pero el queretano se mostró indolente e infumable con el estoque, por lo que recibió un aviso y sonoros pitos al regresar a tablas. Con el 6º “Cuarentón”, negro, entrepelado, capacho, se dibujó la luz. Inició por alto en tablas y después dejó correr la derecha ante la noble embestida del toro. Cambió las uñas del público por aplausos. Al toro fijo, le encontró la distancia y logró buenos derechazos y todavía mejores por la izquierda. Se llevó una voltereta al empalarlo el toro y aunque mostró valor, se oyeron unos pitos y decidió regalar el sobrero, antes, cobró estocada al volapié, entera, en la que salió rebotado. En un aire de emoción, el reducido público de la noche, dividido le concedió una oreja. Con el 7º “Botero”, cárdeno, nevado, se fue a los medios para recibirlo y allí recibió un fuerte golpe en la cadera, sin embargo, más asentado instrumentó chicuelinas y remató con reboleras. La res metía bien la cabeza, era noble y brava pero tras un picotazo dio una vuelta de campana, el ruedo se volvió un herradero, “El Payo” inició su faena exponiendo con dos derechazos de rodillas, intentó por ambos lados y mostró solamente una voluntad atrabancada que lo puso varias veces en el suelo. Mató de pinchazo y entera desprendida. ¡Sorpresa!, el juez acertó en sus decisiones.
La gente está de fiesta, ahora sí comenzó la temporada, el domingo próximo “Zotoluco”, en un punto muy importante de su larga carrera, Julián López, que viene de la mejor faena del año pasado y “la muleta de armiño” de Juan Pablo Sánchez con toros de Fernando de la Mora, que deben ser una garantía. Como el número es cabalístico. Decimotercera, esperamos grandes cosas.
12ª de la Temporada. 17 mil personas. Tarde soleada y tibia. Siete toros de SAN ISIDRO. Bien presentados, justos de peso, uno excepcional, el segundo que recibió arrastre lento. Manejables, 3º, 6º y 7º. Pesos 524, 480, 508, 483, 485, 482, (segunda reserva 480) Kilos. URIEL MORENO “EL ZAPATA” (granate y blanco): dos Avisos y pitos/Aviso y pitos. SEBASTIÁN CASTELLA (Lila y oro): dos orejas/Aviso y silencio. Salida en hombros. OCTAVIO GARCÍA “EL PAYO” (azul marino y oro): aviso y pitos/oreja/división de opiniones.
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