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El célebre sudario es único por estar avalado por el laboratorio. Su autenticidad corrobora lo narrado en las Sagradas Escrituras. Cada año surgen nuevos descubrimientos en torno a la Síndone. El método del Carbono 14 no sirvió para su datación.
Carmelo López-Arias.Madrid
Los católicos afirman que si la Sábana Santa no fuese auténtica, nada pasaría y no afectaría a la fe. Y no afectaría, pero sí pasaría. Pasaría que lo que hasta 1898 era sólo una reliquia y el 28 de mayo de ese año (cuando la fotografió Secondo Pia) se convirtió en una prueba, dejaría de ser una cosa y otra. Si se tratase de un cuadro fechado entre 1260 y 1390, como proclamó en 1988 el estudio del Carbono 14, no debería desecharse sólo como motivo de credibilidad: también como objeto de veneración. Y es triste que el cardenal Anastasio Ballestrero haya pasado a la historia sólo por precipitarse a dar por buena esa datación. Porque el coordinador del estudio, Michael Tite, matizó el alcance de su hallazgo: “Yo tampoco considero el resultado de la datación del Sudario de Turín como una demostración de que sea falso”, afirmó.
¿Por qué? Las múltiples alteraciones a que se ha visto sometida la tela, y sobre todo el incendio parcial que sufrió en 1352 cuando se conservaba en la capilla de los Saboya, vician los resultados. Willard Libby, Nobel de Química y descubridor del método, lo tenía claro, y había desaconsejado aplicarlo a la Síndone.
Así pues, no es un cuadro del siglo XIV, es una reliquia del siglo I que constituye un caso único porque su marchamo quedó velado durante 20 siglos. Era “sólo para nuestros ojos”.Esto es: a su valor espiritual y devocional como reliquia por haber tocado el cuerpo de Cristo y retener su sangre, añade un valor probatorio.
En efecto, no hay ninguna razón teológica por la que debamos deducir que la Resurrección deja huellas. De hecho, cuando los Evangelios dan cuenta de las apariciones de Jesús en los 40 días que precedieron a la Ascensión, no recogen ningún fenómeno similar a “materializaciones”.
En consecuencia, si Dios quiso marcar la Sábana Santa quemando la tela con intensidad proporcional a su distancia al cuerpo (la célebre tridimensionalidad de la imagen, descubierta en 1977), fue para que, mediante un instrumental del que sólo hoy disponemos, ratificásemos la excepcionalidad del lienzo que ya había establecido Secondo Pia al revelar sus placas y encontrar que se trataba de un perfecto negativo fotográfico.
Luego la Sábana Santa no es una reliquia más. Es la única reliquia que puede certificar su autenticidad con métodos no históricos, sino experimentales. Y vayamos más lejos. No se respalda sólo a sí misma, respalda también a los Evangelios.
En efecto, nos encontraríamos dos peculiaridades respecto a otros crucificados que encuentran una explicación perfecta leyendo, por ejemplo, a San Mateo. Y en la devoción del Vía Crucis, de origen apostólico y tan propia de la Semana Santa, encontraríamos una respuesta a uno de sus misterios. Primera peculiaridad: la corona de espinas. No se conocen casos de crucificados a quienes se haya impuesto esa afrenta adicional. Los estudios anatómicos sobre la Sábana han encontrado hasta 50 heridas en la zonal. Sólo la reivindicación de Jesús de ser Rey explica la burlesca coronación
Segunda peculiaridad: la flagelación. Constó de 120 golpes, y como demuestra su disposición a lo largo de todo el cuerpo, por delante y por detrás, fue sistemática y profesional. La dirección e intensidad de las marcas ha permitido además determinar que fue aplicada por dos personas de diferente estatura.
¿Qué se extrae en conclusión? Que fue un castigo en sí mismo, separado de la Crucifixión. Ahora bien, las técnicas romanas de flagelación son conocidas en sus tipos y en sus efectos, y la padecida por Jesucristo fue mediante un flagellum taxillatum (correa terminada en bolas), que con ese número de azotes podía causar el fallecimiento. Dicho de otra forma: todo apunta a que cuando el hombre de la Síndone fue flagelado, su crucifixión no estaba decidida. Y eso está en perfecta consonancia con el relato evangélico. ¿Y qué misterio que ofrece la Sábana encuentra explicación en la Tradición? Se ha acusado a algunas estaciones del Via Crucis de carecer de base bíblica, y en ese sentido la víctima por excelencia ha sido la sexta: la Verónica limpia el rostro de Jesús. Sin embargo, los estudiosos de la Sábana Santa no tienen dificultad en sugerir que esa obra de amor tuvo lugar. Todo proviene del coágulo de sangre en forma de número tres bien visible en la frente, y que el doctor Pierre Barbet, cirujano y pionero en estas investigaciones médicas, considera “el sello de su autenticidad”. Pero eso no interesa tanto como la observación de otro médico, José Javier Domínguez, de que el segundo gran coágulo, subsidiario del anterior, formado sobre la ceja izquierda, presenta una peculiaridad: sus últimos estratos “no llegaron a secarse”.
Y adelanta dos hipótesis para explicarlo. Una, que alguien, camino del suplicio, enjugase el rostro de Jesús: “Se llevó parte del coágulo aún sin secar”. Y ahí aparece la Verónica. O bien que no fuese la Verónica quien se lo llevase, sino el Pañolón de Oviedo, el cual, según los estudios de José Delfín Villalaín, mantiene una correspondencia absoluta con la Sábana Santa en tipo de sangre (el raro AB) y disposición del cuerpo durante la crucifixión.
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27 Comentarios
JESÚS TU NOS QUISISTE DEJAR UNA PRUEBA DE TU PASO POR ESTE MUNDO, QUIEN CONTEMPLA LA LUZ DE TU ROSTRO CONTEMPLA A DIOS HECHO HOMBRE, EL VERBO ENCARNADO.
Anónimo(No registrado)10:01 | 22 de abril, 2011
Desde luego, en los libros de historia figuran acontecimientos que todos creemos a pie juntillas con muchas menos pruebas. Ahora bien, para creer, lo dijo Santo Tomás, hay que tener Fe y la Fe es un Don de Dios que solamente Él otorga.
No existen hasta la fecha estudios cientificos que determinen la antiguedad de la Sabana Santa, y sin embargo, si existe teconologia suficiente para hacerlo.
De cualquier forma, el hecho de que efectivamente fuera del siglo I, no es una prueba, de que Jesus hubiera resucitado.
El descubridor del carbono 14 tiene suerte de haber nacido en esta época, sino lo hubieran quemado por hereje.-
JESÚS VEO TU SERENIDAD ANTE LA MUERTE, ANTE LA MALDAD QUE TE OPRIMIÓ, LA MALDAD DE LOS HOMBRES, PERO PARA TÍ NI PARA TU PUEBLO EXISTIRÁ YA LA MUERTE, TÚ ERES EL ÚNICO QUE SALVA AL HOMBRE DE LA MUERTE, NO HAY OTRO DIOS FUERA DE TÍ. VEO TU MAJESTAD EN TU ROSTRO PORQUE TÚ ERES EL REY DE REYES, LA LUZ DEL MUNDO POR SIEMPRE.
Tanto las Universidades de Oxford, como la de Arizona y el Instituto Federal de Tecnología de Suiza coincidieron en datar la tela del sudario entre los siglos XIII y XIV...
Tres instituciones científicas de renombre internacional coinciden en la falsedad del sudario, ¿qué más pruebas necesitan los católicos?, las dataciones son inútiles, los creyentes no se convencerán de la falsedad del sudario de Turín hasta que no regrese Jesucristo y les diga personalmente que su cara no es la que aparece en la sábana santa...
Don Terapio, lo que preguntas es simplemente una grosería, propia de alguien idem, simple y grosero.
Las reliquias se contradicen entre sí, si el sudario de Turín es autentico el sudario de Oviedo es falso pues se ha demostrado científicamente que ambos tejidos no corresponden al mismo periodo histórico, ¿cuál es el verdadero? ¿El italiano o el asturiano? sea cual sea la respuesta la iglesia miente pues afirma que los dos lo son y eso es imposible...
Cuando la Ciencia se pone al servicio de la Religión, deja de ser Ciencia.
¿Y QUIÉN PERMITIÓ EL CEREBRO? ¿QUIÉN PERMITIÓ LA RAZÓN??? ¿QUIÉN PERMITIÓ LA CIENCIA??? DIOS, SÓLO ÉL, PARA QUE EL HOMBRE VIERA SU GRANDIOSIDAD, LA INMENSIDAD Y LA FUERZA DE LA VIDA PORQUE PARA DIOS NADA ES IMPOSIBLE.
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