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Dadaísta, surrealista, matérico, abstracto, informalista, inenc asillable... Uno de los cinco grandes artistas vivos del mundo, Antoni Tàpies, es un pintor autodidacta.
No fue a ninguna escuela de Bellas Artes, tan sólo unos días a una academia de un tal Valls. “Todo me lo hice yo solo, y llevado de una gran necesidad espiritual, comencé a pintar y las cosas me salieron así, como un gran revulsivo espontáneo ante el entorno social de la época, los años cuarenta”.
Así empieza una larga conversación con Antoni Tàpies en su casa barcelonesa de la calle Zaragoza.
-¿Le influyó más el dadaísmo o el surrealismo?
-Fue paralelo. Lo que pasa es que los dadaístas eran mucho más brutales. Precisamente resultó fundamental un artículo publicado en la revista D’Aci D’Allá firmado por el poeta J. V. Foix, con quien me unió una gran amistad.
-¿A qué pintores reconoce usted como maestros?
-Para un joven de Barcelona, qué duda cabe que la gran influencia de Picasso, por una parte, era inevitable, por su ruptura con la pintura académica. Siempre decíamos que Picasso había metido la pintura académica en un caleidoscopio y la iba revolviendo...; además me influyó su posición humana. A continuación citaré a Joan Miró, de quien llegué a ser buen amigo.
-¿Cuáles son sus creencias, sus ideas y sus opiniones sobre el arte?
-Esto es difícil, es hablar del contenido de las obras de arte. En realidad no se pueden explicar intelectualmente. Nosotros nos movemos a un nivel de emociones, de sentimientos, de ideales; no nos comunicamos con ideas intelectualizadas, no hay comunicación normal, pero sí hay una comunión; el espectador nota que entra en el espíritu del que ha hecho la obra, aunque no sea de una manera racionalizada.
-¿Ha hecho usted realidad sus ilusiones de artista?
-¡Hombre!, creo que las voy poniendo en práctica poco a poco, incluso he creado una fundación que es como una continuidad... Yo, de joven, comentaba con mi amigo el poeta Brossa lo bonito que hubiera sido tener como una especie de templo desde el que hubiéramos podido irradiar nuestras ideas. La fundación quizá sea eso.
-¿Se considera o se ha considerado encasillado en un ‘ismo’?
-Me han encasillado a veces, sí, especialmente en el informalismo, en aquella etapa matérica de la que le hablaba antes, y de la que yo estoy orgulloso porque es una aportación muy importante a la historia de la pintura, pero no me gusta que me encasillen.
-¿Cómo trabaja Tàpies?
-Desde jovencísimo noté que el material tradicional de la pintura, el óleo, tenía unas connotaciones propias de otra época y en seguida intenté buscar mis propios materiales. Ya en mis primeros cuadros hacía muchos collages, la pintura la mezclaba, le pegaba carteles, cartones, hilos... Cada material expresa alguna cosa; un cuadro no sólo se expresa a través de las imágenes que hacemos, sino por la manera como está hecho... Yo trabajo mucho la materia.
-¿Cuánto tarda en un cuadro?
-No tengo una norma fija. En general son rápidos, me gusta que la cosa salga muy espontánea.
-¿Qué diría Tapiès si, ante un cuadro suyo, alguien no lo entendiese?
-Eso de ver la obra con los ojos inocentes me gusta mucho, en realidad es una imagen, quiere decir que nos hemos de aproximar a la obra de arte sin prejuicios, sin otras ideas que ya nos han inculcado; pero eso no quiere decir que hayamos de estar en blanco; yo siempre he creído que esa comunión que se produce entre la obra y los espectadores de que le hablaba antes, hay que prepararla, fomentarla. No se da automáticamente.
-¿Cree que el artista debe estar comprometido con su tiempo, o por encima de él?
-Quizá las dos cosas. El artista, por una parte, refleja la realidad de su entorno, el estado de conocimientos de su época; pero, por otra, somos unas gente de una sensibilidad especial que ayudamos a crear la realidad...
-¿Ha tenido algún fracaso, algo que haya querido hacer y no hubiera conseguido?
-No me he puesto metas. Siempre tengo la sensación de que soy un amateur del arte, estoy como improvisando siempre... No me lo he planteado y así no detecto lo que pudiera llamar un fracaso.
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4 Comentarios
para mi, tapies sigue siendo un misterio. hombre muy afortunado porque, al parecer, pudo dedicarse a su muy particular concepto del arte sin problemas para vivir el dia a dia y comer.
vi una de sus creaciones en el museo de arte contemporaneo de cuenca - se llamaba "carton rasgado" y fue eso exactamente. y me quede llena de preguntas sobre lo que tapies entendia como arte y si una obra de arte debe producir alguna reaccion en el que lo observa. las obras de tapies me dejan vacia. pero le felicito por la felicidad que pudo disfrutar haciendolas.
Un producto de los tiempos.
Haz cosas ten suerte, coge fama y sigue haciendo lo que quieras.
Creo que si cada obra de este señor se presenta como hecha por el pintor de la esquina no tiene ningun valor.
El mérito ha sido hacer qye lo que pintaba o lo que sea este considerado como genial y de gran valor.
Si, claro, autodidacta, por llamarle algo....hay un anglicismo para los que disfrutan de según que cosas: snobs.
OK, completamente de acuerdo.
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