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Los ‘pequeños’ comienzan arriba en un torneo que promete ser dual. El Valencia mantiene el nivel sin sus campeones del mundo. El Betis vive el sueño del liderato.
Noelia González.
¿Una Liga de dos? “Sí, quitamos al Real Madrid y ponemos al Atleti”. Palabra de aficionado colchonero eufórico ante el micrófono de Punto Pelota tras el 4-0 al Sporting y el hat-trick del Tigre Falcao, el nuevo ídolo de masas rojiblanco hasta para el presi, que sentencia: “El Kun Agüero ya es historia”. Una historia con final feliz tras el incendio que provocó la salida del argentino y que llevó incluso a que un grupo de indignados atléticos hiciera una sentada con pancartas en el Calderón. El mismo Calderón que ahora ruge con su delantero estrella y que se ha convertido en uno de los protagonistas de la rebelión de la clase media, empeñada en hacer que Del Nido se trague lo de que la Liga BBVA “es una porquería”.
No lo parece en la sexta jornada con un liderato que se disputan Valencia, Betis y Málaga –sí, han leído bien–, con la catarata de tropiezos merengues y con un Barcelona que a punto estuvo de salir derrotado de Mestalla. Conviene detenerse a analizar al conjunto che porque tiene mucho mérito haber hecho un equipazo después de lo que parecía una hecatombe: la marcha de cinco campeones del mundo.
Albiol al Real Madrid, Villa al Barça, Silva al Manchester City, Mata al Chelsea y Marchena al Villarreal. En dos temporadas, el Valencia ha logrado ingresar más de 130 millones de euros gracias a las ventas y gastarse sólo 55. Y, a pesar de ello, Unai Emery ha conseguido hacer un grupo en el que destacan el killer Soldado –procedente de la cantera merengue–, el francés Mathieu, que el pasado miércoles fue una auténtica pesadilla para la banda derecha del Barça –Guardiola ya ha tomado nota–, y dos pezqueñines, Canales y Parejo –el primero cedido por el Real Madrid; el segundo, canterano blanco–, campeones del Europeo Sub-21, con un prometedor futuro por delante.
Un encaje de bolillos económico que contrasta con los petrodólares del jeque Al-Thani, propietario del Málaga, que ha invertido casi 60 millones de euros –una auténtica barbaridad para un equipo cuyo gasto en fichajes hace dos temporadas apenas superaba el millón de euros– en montarse su propio equipo de galácticos sureños.
Van Nistelrooy, Toulalan, Buonanotte, Monreal, Joaquín, Isco, Demichelis, Sergio Sánchez, Mathijsen y Cazorla, el fichaje más caro de la historia del club: 19 millones de euros que, a juzgar por los cuatro goles que ha marcado en las cuatro primeras jornadas, están siendo bien amortizados.
Y, ¿qué decir del recién ascendido Betis? Pues que el equipo de Pepe Mel no tiene vocación de Cenicienta y sigue creciendo. Se ha instalado en lo más alto de la tabla y no ha perdido un solo partido desde que comenzó el campeonato –ni siquiera en San Mamés, ahí es nada–.
Pero lo mejor de todo es que, además, lo está haciendo a base de buen fútbol y con un equipo casi idéntico al que logró el ascenso más algún que otro fichaje baratito –la inversión alcanza a duras penas los dos millones de euros– que incluye al delantero Roque Santa Cruz, cedido por el Manchester City.
No es de extrañar que el beticismo –que diría su anterior presidente Lopera– esté eufórico: los verdiblancos están contribuyendo a demostrar con su esfuerzo que esta Liga BBVA no es de dos y, además, observan al enemigo sevillista por el retrovisor. Eso son brotes verdes y lo demás, tonterías.
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