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Los cracks de Athletic y Barça olvidan la rivalidad y aúnan fuerzas en la Sub 21. “Rozamos la perfección”, relata Íker a LA GACETA.
Escasas horas después de que concluyese el épico partido de San Mamés, los amigos Muniaín y Thiago volvían a reencontrarse. Era en el hotel de la Sub 21 y su manera de saludarse no hacía indicar que se habían visto hace poco. Primero un choque de palmas y después de puños antes de fundirse en un abrazo con LA GACETA como testigo excepcional.
El crack de Lezama y el de La Masía revivieron el partidazo de La Catedral antes de unir sus fuerzas para los dos partidos trascendentales de la Sub 21. “Fue una pasada, aunque quizá desde el banquillo tienes una percepción mayor del espectáculo. Cuando saltas al césped, lo único que piensas es en ayudar al equipo y poner todo”, relata Thiago. “¿El Barça intocable? Ningún equipo lo es, y más aún teniendo delante un equipo que hace un grandísimo fútbol”, añadió. “Fue un partido para guardar en la memoria, el jugador disfruta y el espectador más aún con dos equipazos dándolo todo. Rozamos la perfección ante el mejor equipo del mundo y el empate fue bueno”, aseguró Muniaín.
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