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Hasta que pudo, utilizó su sonrisa para disimular su emoción. Pero 16 años es mucho tiempo como para burlar tan intenso sentimiento. Raúl González Blanco se despidió ayer del Madrid entre lágrimas, un sollozo sincero como siempre, como es él, franco, prudente, coherente y agradecido.
Arropado por el presidente Florentino Pérez y el director general Jorge Valdano, y ante un centenar de periodistas –muchos de ellos emocionados–, Raúl pasó la página más difícil de su vida. “Jugar en el Madrid ha sido el mayor sueño que uno se pueda imaginar, pero ahora me siento jugador y quiero seguir hasta que mi cuerpo pueda. Era ahora o nunca. Me apetece conocer otra cultura, otros métodos...”.
El día resultó intenso. A primera hora pasó por Valdebebas para despedirse de sus compañeros, luego, escoltado por Florentino, leyó un discurso en el Palco de Honor donde se emitió un vídeo emotivo que repasó su trayectoria. La canción elegida para acompañar las imágenes fue Human, de The Killers, una de las preferidas de Guardiola. Después, tras recibir en forma de regalo una réplica bañada en plata del Bernabéu y fundirse en emotivos abrazos con Florentino y Valdano, bajó al césped a saludar a los centenares de aficionados que se dieron cita en la parte habilitada de las gradas.
Raúl repitió una y otra vez la palabra cariño, “el mejor regalo que me llevo en todo este tiempo”. Evitó hablar del Schalke 04 como su nuevo destino (siempre en condicional) y se hartó a dar las gracias: “Ha llegado la hora de marcharme. He tenido sensaciones de que esto se tenía que terminar”.
El futbolista reconoció las dificultades que pasó a la hora de tomar la decisión: “Cuando hablé con Mourinho me hizo dudar. Contaba conmigo y me reconoció que tenía ganas de entrenarme. Fue una decisión larga, consensuada con mi familia”.
El delantero recalcó que su marcha no es definitiva: “No es un adiós, es un hasta pronto”. Y fue más allá cuando se le planteó la posibilidad de llegar a entrenar algún día al Madrid: “Es innegable que soy un apasionado del fútbol y con el tiempo y despacio, todo se verá, todo llegará”. El guiño posterior fue evidente: “Siempre estaré dispuesto a ayudar al club en todo lo que necesite”. El madrileño, sin embargo, quiso aclarar que todavía se siente futbolista: “Lo que quiero es jugar. En este último año se me ha visto de todo menos de jugador”.
El ex capitán blanco se mostró en contra de retirar su camiseta: “El dorsal no es lo importante, sino el escudo. El próximo que lo tenga lo llevará genial”.
El ex capitán, que describió de forma emotiva su primera convocatoria con el Madrid, tuvo un recuerdo para La Romareda, escenario de su debut y su último gol: “Me debía el gol. Es una coincidencia bonita”. Raúl volvió a hacer gala de su confianza en sí mismo y admitió que “si me hubiera quedado habría jugado, y mucho”. Además, tildó de “muy duro” la hipotética vuelta al Bernabéu con otra camiseta.
Raúl hizo un aparte con Guardiola, al que destacó de entre todos sus rivales: “Me quedo con Guardiola. En el campo era un entrenador, era increíble. Él me dio el pase de mi primer gol en la Selección y le tengo un cariño especial”. Otra confesión cayó del lado de Guti: “Lloré viendo su despedida. Crecimos juntos”, dijo.
Raúl tiró de prudencia cuando un periodista le insinuó que su despedida podía haber sido mejor, con un Bernabéu lleno: “Sí, me hubiera gustado, pero las circunstancias mandan”, y continuó: “Seguro que con el cariño que me tienen se puede hacer algo con el tiempo” en referencia a un posible homenaje.
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