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Los beneficios del cuarto trimestre de la entidad holandesa son de 1.186 millones de euros, peor de lo estimado por los analistas. Por su parte, la entidad suiza registra unas caídas del 50% en las ganancias en la última parte del año. Ambas se dejan en Bolsa un 1% y 3%, respectivamente.
El grupo bancario y asegurador holandés ING anunció hoy un beneficio neto de 5.776 millones en 2011, un 105% más que en el anterior, pese a que en el cuarto trimestre su ganancia fue menor que lo esperado por la exposición a la crisis griega. Por su parte, Credit Suisse, el segundo banco suizo, anunció hoy que registró una pérdida de 526 millones de euros en el cuarto trimestre de 2011, lo que redujo su beneficio anual a 1.613 millones de euros, menos de la mitad de lo que había ganado en 2010. Las dos entidades se dejan en Bolsa un 1% y un 3%, respectivamente.
Los resultados del cuarto trimestre de ING fueron de 1.186 millones de euros, peores de lo esperado por los analistas, porque "se vieron afectados por pérdidas relacionadas con la reducción de riesgos en la cartera de inversiones, así como por la degradación de los bonos públicos griegos y otros impactos de mercado", explicó la entidad en un comunicado.
Y es que, a pesar de ser un 812% más que en el mismo periodo del año anterior, las ganancias vienen por la venta de partes de su negocio, incluida su filial aseguradora en América Latina.
El banco -que fue rescatado con fondos públicos- explicó que propondrá no pagar dividendos dada la incertidumbre en el sector financiero y la necesidad de devolver el dinero del rescate al Estado.
"Dado que se espera que la recuperación económica se mantenga débil en 2012, seguiremos una línea prudente", explicó el grupo.
Los resultados de la división de seguros del grupo fueron especialmente negativos en el cuarto trimestre, acumulando una pérdida antes de impuestos de 1.348 millones de euros -frente a los 873 millones negativos en el mismo periodo de 2010- por cargas relacionadas con su cartera en Estados Unidos y las turbulencias en los mercados.
El grupo bancario reconoció el pasado enero que tardará más de lo previsto en pagar al Estado holandés la inyección de capital recibida en 2008 para afrontar la crisis, sin completar el proceso seguramente hasta 2013.
De los 10.000 millones de euros que recibió en octubre de 2008, ING todavía tiene que devolver 3.000 millones, aunque sumando intereses y sanciones la cantidad asciende a 4.500 millones de euros.
Por su parte, Credit Suisse, el segundo banco suizo, anunció hoy que registró una pérdida de 526 millones de euros en el cuarto trimestre de 2011, lo que redujo su beneficio anual a 1.613 millones de euros, menos de la mitad de lo que había ganado en 2010.
El banco, que no registraba pérdidas desde 2008, obtuvo un beneficio de 841 millones de francos en el cuarto trimestre de 2010, y ganó 5.100 millones de francos en todo ese año.
El resultado refleja el impacto negativo de los 810 millones de euros resultantes de costes de reestructuración, del abandono de algunas actividades consideradas estratégicas por la entidad y de la reducción acelerada de activos debido a los requerimientos de capital más estrictos que exige el acuerdo de Basilea III.
El consejero delegado de Credit Suisse, Brady Dougan, dijo que el resultado del cuarto trimestre de 2011 refleja igualmente las "condiciones adversas del mercado", y anunció que se están tomando las medidas para reducir el riesgo y poder generar crecimiento en la áreas que ofrezcan una mayor perspectiva de crecimiento y rentabilidad.
Tras la crisis financiera de 2008, el reforzamiento de los requerimientos de fondos propios para la banca europea y las presiones generadas por la persecución de la evasión fiscal en varios países europeos y Estados Unidos, el banco decidió reorganizar su unidad dedicada a la gestión de fortunas y reducir su banca de inversión.
La entidad suprimió el año pasado unos 3.500 empleos. En total, el banco busca reducir en 2.000 millones de francos sus gastos hasta 2013.
Por otra parte, el Grupo Credit Suisse informó de que en 2011 registró una entrada neta de nuevos capitales por 40.900 millones (33.800 millones de euros), lo que incluye la salida de 900 millones de francos de su unidad de gestión de activos.
En función de estos resultados, el Consejo de Administración propondrá una distribución de 0,75 francos (0,62 euros) por acción por el ejercicio 2011, con la posibilidad de que los accionistas que lo deseen reciban el dividendo en forma de acciones.
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