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Afirman que la modificación se centra únicamente en el despido. No se abordan aspectos como la tutela judicial para esclarecer el despido objetivo.
''Insuficiente, tímida, no aborda los problemas fundamentales del mercado laboral español''. Ese mercado en el que, según denuncian los expertos, ''una empresa en crisis no tiene otro remedio que despedir, al no poder adaptar horarios ni salarios''. Esto último lo dice Fernando Moreno, abogado laboralista de Cuatrecasas, pero no es el único que denuncia ésta y otras muchas de las situaciones anacrónicas que se seguirán dando después de la entrada en vigor de la nueva norma.
Todos los abogados y catedráticos de Derecho Laboral consultados por este periódico coinciden en afirmar el reducido espectro que abarca lo aprobado ayer. Opinan que se han dejado fuera asuntos tales como la revisión del papel del juez a la hora de determinar la ''viabilidad'' de una empresa o la “mínima razonabilidad” de los despidos; tampoco se ataja, si acaso se queda a medio camino, la problemática del absentismo, fundamentalmente el colectivo, que puede llegar a provocar que ''unos ganen sin trabajar lo que otros trabajando'', en palabras de Juan Antonio Sagardoy, catedrático de Derecho del Trabajo; y no se encara, tampoco, la flexibilidad interna de unas empresas atadas de pies y manos por los sindicatos a cuenta de los convenios.
Se discutió la figura de los directivos como encargados de negociar los despidos, junto a los representantes de los trabajadores, pero todo ha quedado en palabras vacías, nada se ha cambiado. Federico Durán, experto laboralista de Garrigues, cree que la solución en este sentido pasa por eliminar la tutela judicial en esos procesos; Sagardoy, aunque defiende la obligación constitucional de facilitar el acceso de patrón y empleados a los jueces, considera un error utilizar a los magistrados como si fueran “consultores, ya que no cuentan con datos objetivos” de la evolución de las compañías.
Los expertos coinciden en destacar lo erróneo de centrar la modificación únicamente en el despido; a pesar de lo cual no han logrado cambios reales. Desde Garrigues aseguran que “todo lo pactado ya existe”, como mucho, la enmienda sobre el despido objetivo “facilita los supuestos”, es decir, amplía el elenco de opciones, pero se vuelven a utilizar las mismas fórmulas genéricas para definirlas, dejando todo el poder de decisión en manos de los jueces. En resumen, lo que se respira es que el principal problema que tiene esta reforma laboral es que no convence ni a empresarios ni a trabajadores.
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