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El desempleo juvenil es, en España, 20 puntos superior al europeo. Los mayores de 45 años son los primeros en irse a la calle. Aumenta el número de mujeres que buscan su primer trabajo.
El paro es ya un tsunami que no respeta a nada ni a nadie. Jóvenes recién licenciados o mayores de 45 años, mujeres y hombres, inmigrantes o nacionales. Nadie escapa de un mal que hoy todavía, se extiende como la pólvora en España. Pese a la coyuntural mejoría de los datos gracias al verano, los agentes del mercado laboral no las tienen todas consigo. “La situación es tan terrible que da lo mismo hombres que mujeres, con mucha o poca formación”, apunta Francisco Aranda, presidente de la Asociación de Grandes Empresas de Trabajo Temporal (AGETT), un espectador de lujo del drama del desempleo en nuestro país.
Cambian los perfiles
La crisis ha cambiado muchas cosas y, entre ellas, los cánones a la hora de buscar empleo. Si antes un currículum funcionaba como una seña de identidad profesional, ahora, la proliferación de unos informes formativos cada vez más completos y similares entre ellos provoca que, a la hora de encontrar empleo, las habilidades particulares de cada uno y su capacidad para afrontar el trabajo diario sean la gran baza para conseguir el puesto. Y es que la competencia crece para todos, especialmente para los jóvenes que, aunque estén más que preparados, adolecen de una inexperiencia que les dificulta la búsqueda de empleo frente al elevado capital humano disponible. A ellos, la sangría del paro les ha caído como un jarro de agua fría y los datos son claros: un 41,3% de los jóvenes españoles están desempleados, superando en más de 20 puntos la media europea en este apartado. Según Aranda, “esto es una barbaridad económica y social, ya que para transformar el sistema productivo, reforzar y modernizar los sectores que tienen éxito en España debe llegar capital humano joven”. Y esto es, precisamente, lo que se encuentra en dique seco. “La formación de jóvenes –prosigue– es fundamental para iniciar proyectos nuevos”. Una frase que conjuga dos elementos que, tanto empresarios como trabajadores, se han cansado de reclamar: formación e innovación.
Pero éste no es el único perfil castigado por el drama. Francisco Mesonero, presidente de Adecco, señala a los mayores de 45 años como verdaderos pagadores de la crisis. “Ellos son los primeros afectados por los ajustes de plantilla”, con el añadido de que a ellos, encontrar un trabajo les resulta muy difícil. Se ha duplicado la tasa de paro dentro de este colectivo y ya suman 1.387.000, según datos de Adecco. Algo que, según Mesonero, “ya se preveía desde hace dos años”. Pero no se luchó por remediarlo. Esta circunstancia, explica, va aparejada al hecho de que muchas mujeres que hasta ahora no habían tenido la necesidad de trabajar se hayan visto obligadas a salir al mercado en busca del dinero necesario para llegar a fin de mes. “El porcentaje de mujeres desempleadas que buscan su primer trabajo es cada vez más alto, y sigue creciendo”, comenta.
Además, la reforma laboral aprobada el pasado 16 de junio por el Gobierno tampoco convence demasiado. “Para que mejore el empleo ha de darse una reforma laboral ambiciosa que incentive la contratación”, se quejan desde AGETT. Y ésta, a su juicio, no lo es. Por eso prevén que, después del verano, la destrucción de empleos seguirá avanzando irremediablemente.
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