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    El paro femenino es 22,1%; el masculino, 21%.

    Ellas sí que saben emprender

    21 NOV 2011 | M. Cupeiro. Madrid

    Los negocios de las féminas aguantan mejor la crisis. El número de autónomas aumenta mientras cae el de autónomos. El índice de fracaso de las empresas creadas por mujeres es del 30%

  • Casos hay miles, aunque la frase más recurrente es “me quedé sin trabajo y decidí montar algo por mi cuenta”. Las mujeres se lanzan a emprender en buena parte obligadas por la crisis y ya son más las féminas que se dan de alta como autónomas que los hombres que lo hacen. Lo señalaba hace unas semanas el presidente de las Cámaras de Comercio, Manuel Teruel, “la mujer se ha incorporado como emprendedora, se ha lanzado a la aventura para buscar una alternativa”.

    Según los datos de la Federación de Autónomos (ATA) en los nueve primeros meses del año el número de autónomas aumentó en 1.406, un ínfimo crecimiento del 0,1% que cobra relevancia cuando se compara con las cifras que aportan los varones; y es que el número de hombres que trabajan por cuenta propia bajó un 0,7%. Las cifras de ATA también señalan que desde mayo de 2008 el número de autónomos se reduce en un 11% frente a un 4,4% el de autónomas, así uno de cada tres trabajadores por cuenta propia es hoy en día mujer.

    El impulso de las emprendedoras se deja notar en los datos del Programa de Apoyo Empresarial a las Mujeres (Paem) de la Cámaras de Comercio. Entre 2000 y 2007 este plan impulsó la creación de 13.590 sociedades; frente a las 7.032 de 2008 a la actualidad.

    Los negocios creados por mujeres aguantan mejor las crisis. Según un informe del consejo superior de las cámaras de comercio el índice de fracaso de las empresas concebidas por mujeres es de un 30%, cuando se calcula que el 70% de las pymes fracasa en los cuatro o cinco primeros años. Es más, ellas sólo representan el 16% de la pérdida total de autónomos desde 2008.

    Una de las impulsoras de las heladerías Smoöy, Nuria Martínez, tiene claro el porqué, “las mujeres sabemos vender mejor que los hombres”. Martínez también señala que lleva meses esperando por una licencia de apertura. Para la presidenta de la Organización de Mujeres Empresarias y Gerencia Activa (Omega), Inmaculada Álvarez, la mujer empresaria es “conservadora”, lo que hace que “tarden más en crecer sus negocios”.

    Perfil

    Entre 40 y 54 años residente en Cataluña, Andalucía, Madrid o la Comunidad de Valencia y que ejerce su actividad dentro del sector del comercio. A grandes rasgos, ese es el perfil de la mujer que trabaja por cuenta propia según ATA. Unos atributos que coinciden con los de Blanca Fernández, una emprendedora que acaba de poner en marcha su negocio, Jumping Clay.

    Reconoce Fernández, como el resto de estas emprendedoras, que la han llamado loca por montar un negocio en tiempos de crisis, pero ella lo tenía claro “con un niño de cinco años y con un sueldo de entre 800 y 900 euros que me ofrecen en un trabajo por cuenta ajena no podía vivir”, así que se decidió a crear su propia empresa.

    Nieves Fernández es licenciada en Derecho y Empresariales por Icade y eligió crear su propia empresa, Familiafacil.es, movida por la posibilidad de conciliar la vida laboral y la profesional. Ahora, el negocio es “como mi tercera hija”. Una descendencia que da disgustos. Problemas que son “los mismos para hombres y mujeres”, apunta Álvarez.

    La dificultad para encontrar crédito y las dificultades para obtener la licencia para la apertura de sus locales son los dos más repetidos. Incluso Blanca Fernández señala que ha tenido que abrir su negocio sin ella: “La pedí en abril y estamos en noviembre, he tenido que abrir porque si no, a ver cómo pagaba el alquiler”.

    El día a día de una empresaria

    Nuria Martínez, creadora de Smoöy: “Hace falta más cultura del trabajo”

    Heredera de una familia de artesanos heladeros, Nuria Martínez se decidió a finales de 2010 a lanzarse “de cabeza” y crear una cadena de heladerías de yogur, Smoöy. Asegura que ha disfrutado haciéndolo, aunque la hayan calificado de loca. Fernández reivindica el esfuerzo “hace falta más cultura del trabajo”, afirma. No en vano se queja, lo que es sorprendente, de las dificultades que tiene para encontrar trabajadores: “Pedí en el Inem un empleado para la oficina y en dos meses no nos enviaron a nadie, pero es que ha habido gente que ni se ha molestado en venir”.

    Blanca Fernández, de Jumping Clay: “No es un camino de rosas”

    La falta de crédito es uno de los grandes obstáculos que ha encontrado Blanca Fernández para poner en marcha su negocio, Jumping Clay, un producto nuevo que une las clases de inglés con una tienda en un mismo local y trata de enseñar jugando. Tardó tres meses en conseguir ayudas para montar su negocio, finalmente logró una subvención de 15.000 euros, pero calcula que ha necesitado 45.000 euros para ponerlo en marcha. “No es un camino de rosas”, resume mientras afirma que todavía tiene que dar clases particulares para poder ir tirando con su negocio.

    Nieves Fernández, de Familiafacil.es: “De la necesidad hacemos virtud”

    “De la necesidad hacemos virtud”, dice la fundadora de Familiafacil.es, Nieves Fernández. Un portal en Internet que traslada el concepto de un buscador de pisos en la red al mundo de la familia, a buscar lo que esta necesita en cada momento, alguien que cuide a los niños o que haga la limpieza de casa... “Las familias pagan por acceder al contacto de esa persona”. Acaba de levantar una ronda de financiación de 200.000 euros para su idea, puesta en marcha en enero y que ya tiene cinco empleados. Su principal dificultad ha sido “no estar al tanto del tema tecnológico”.

    Isabel Ávila, de Iamvisibility: “No hay fines de semana ni horarios”

    Periodista de formación, viendo “cómo esta el panorama, con las pocas oportunidades que hay para la gente senior”, Isabel Ávila no lo dudo y este año puso en marcha su propia empresa Iamvisibily, una agencia de visibilidad de marcas. Ahora dice estar encantada, aunque “desaparecen los fines de semana y los horarios”. Muy vinculada al mundo de la tecnología, una de sus mayores ilusiones es la de poder dar visibilidad a los negocios que abren las mujeres en este sector para crear referentes. Asegura que un negocio como el suyo se puede montar por unos 6.000 euros.

     

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    1 Comentario

    • Anónimo(No registrado)12:05 | 21 de noviembre, 2011

      "algunas" somos las mejores.
      digo.

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