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    La 'Creación' de Miguel Ángel, en la Capilla Sixtina./ Getty Images
    Las tesis del doctor Gerald Schroeder

    ¿Y si fuera verdad que Dios creó el mundo en seis días?

    04 FEB 2012 | Fernando Paz

    En los últimos decenios se ha propagado la idea de que el conocimiento contenido en la Biblia hay que interpretarlo exclusivamente en clave simbólica.

  • Hoy, al tiempo que van asumiéndose los avances de todo género que descubren la literalidad de los hechos narrados en los Evangelios, aparece un autor israelí y nos lanza a la cara una pregunta que nos hace, primero, sonreír -con ese gesto de suficiencia propio del hombre posmoderno- y luego nos deja estupefactos. ¿Y si fuera verdad que Dios creó el mundo, literalmente, en seis días?
    El doctor Gerald Schroeder se presenta como poseedor de dos doctorados, uno de ellos en física nuclear y el otro en oceanografía, además de estudios avanzados en químicas y ciencias planetarias nada menos que por el Instituto Tecnológico de Massachusetts. Es miembro de la Comisión de la Energía Atómica de los Estados Unidos. Vive en Jerusalén, y alterna su enseñanza de la física con el estudio de los textos bíblicos. Ha escrito dos libros traducidos a varios idiomas, en los que estudia aspectos de la ciencia relacionados con la religión. Huelga decir que profesa el judaísmo.
    Y si el doctor Schroeder se presenta así, es para que lo tomen en serio. Pues si no advirtiera cuál es su formación y a qué se dedica, probablemente nadie pasaría de la página tres de sus obras. O de las solapas. Porque lo que Schroeder sostiene es tan descabellado, tan peregrino, que no puede por menos que mover a la risa. Y, sin embargo, merece la pena escucharle.

    Tiempo y relatividad

    Veamos: la tesis de Schroeder es que cuando en el Génesis se afirma que Dios creó el mundo en seis días, eso fue exactamente lo que ocurrió. Para defender esto, lo primero que hay que comenzar por admitir es que el tiempo es distinto para Dios que para nosotros, lo cual no presenta ninguna dificultad.

    Desde el punto de vista religioso, ya dice el rey David que “para Dios un día son mil años”, algo de lo que se hará eco san Pedro cuando afirma que “delante del Señor mil años son un día y un día son mil años”. San Agustín también asegura que el tiempo es un atributo del universo; no se creó el universo en el tiempo, sino conteniendo el tiempo. La ciencia occidental llegará a esa concepción con la teoría de la relatividad, unos mil quinientos años después que san Agustín.

    Las explicaciones clásicas del judaísmo también presuponen una creación del tiempo, como deduce el talmudista y cabalista judeohispano Nahmánides en el siglo XIII. Para dicho filósofo, el tiempo fue creado el primer día por Dios. Nahmánides incluso avanza que antes del universo no hubo nada, hasta que apareció un grano minúsculo, que fue la única creación física, y que contenía todo lo que habría de desarrollarse más tarde. La expansión del grano creó la materia. Notable intuición, sin duda.

    Einstein demostraría que el universo tiene 15.000 millones de años, sí, pero solo visto desde la posición en la que nosotros estamos. En otros lugares, el tiempo transcurre de modo distinto, más lento o más rápido. Basándose en este hecho, por lo demás irrebatible, el doctor Schroeder considera que las coordenadas espacio-temporales a las que se refiere el texto del Génesis son diferentes a las nuestras. De este modo explica lo sucedido.

    Para empezar, el universo era más pequeño, como es lógico, pues se ha ido expandiendo; y con el espacio, el tiempo. Este hecho es de vital importancia para lo que el doctor Schroeder se propone explicarnos. Y para ello, cita un ejemplo: supongamos que el primer día de la Creación desde un punto determinado, muy alejado de nosotros, envían un haz de luz en nuestra dirección. Al segundo siguiente, mandan otro haz y al siguiente, otro más. Y así durante un buen rato.

    ¿Recibiremos nosotros esos haces de luz, miles de millones de años más tarde, separados por un segundo? La respuesta es que no. El universo sigue su expansión durante los miles de millones de años que tarda la luz en llegar, por lo que cuando la luz alcanza nuestro planeta, el tamaño del mismo ha aumentado enormemente: la consecuencia es que cada haz de luz está separado del que lo sigue por muchos millones de años.

    Cuestión de perspectiva

    Del mismo modo, visto desde hoy -prosigue Schroeder- el universo tiene 15.000 millones de años, pero bien pudiera ser que, desde un cosmos mil millones de veces más pequeño, ese tiempo fuera de seis días. ¿Pudiera ser? La cosmología actual -esto es, la explicación del universo a partir de la física- nos dice que existe una relación aproximada, entre el tiempo al comienzo del universo y el actual, de un millón de millones. Lo que equivale a un uno seguido de doce ceros.

    Si esa idea la proyectamos a los seis días del Génesis, nos encontramos con seis millones de millones de días. Una interesante cifra que nos da, al dividirla por 365, la curiosa cantidad de 16.000 millones de años. Si tenemos en cuenta que la ciencia actual calcula la creación del universo hace unos 15.000 millones de años, la similitud resulta notable.

    La transposición del tiempo del origen al actual nos proporciona unos datos no menos contundentes. El primero de los días bíblicos -como todos los demás- duró 24 horas, lo que equivale a unos 8.000 millones de años desde nuestra perspectiva. Dada la expansión del universo, el segundo día representa en realidad la mitad, esto es, unos 4.000 millones de años. Esto resulta de que cada vez que el universo duplica su tamaño, el tiempo se divide a la mitad; cuando el universo era pequeño, se duplicaba más rápidamente.

    Así que el tercer día dura 2.000 millones de años aunque, desde la perspectiva originaria, sean las mismas 24 horas. El día siguiente son solo mil millones, y el quinto quinientos. Por fin, el último de los días, el sexto, el total de años es de doscientos cincuenta millones. La suma de este tiempo nos da una cifra de 15.750 millones de años, lo que nos acerca aún más a lo que estima la ciencia actual.

    Para el doctor Schroeder, no se trata solo de la coincidencia de los eones transcurridos -desde la creación del mundo hasta nuestros días- con los seis días bíblicos. Es, también, la sucesión de los acontecimientos narrados en el relato del Génesis.

    Así, la aseveración de que en el principio la tierra era un caos (“una soledad caótica” en la que “las tinieblas cubrían el abismo”) se corresponde perfectamente con la descripción que la geología nos hace de nuestro planeta en sus primeras etapas, el periodo arcaico. Del mar, en efecto, salió la vida animal, tal y como lo explica la Biblia, que colonizó la tierra, igual que hoy pensamos que sucedió a la luz de la ciencia.

    Sin embargo, es curioso que el Génesis diferencie entre la aparición de los animales a partir del medio marino y la de los vegetales, y que para estos suponga una procedencia distinta. Mientras que los peces y las aves poblaban la tierra, los animales superiores aparecen mucho más tarde, el día quinto. En vísperas, pero antes, que el ser humano. El ser humano es el fin de la Creación, según los textos sagrados, mientras que la ciencia hoy nos dice que la evolución parece haberse detenido con la aparición del ser humano y que no va a tener lugar ninguna evolución humana en sentido biológico, sino en todo caso, cultural.

    El autor afirma que si se lee la Biblia a la luz de los conocimientos científicos, se observa cómo existen increíbles coincidencias. Si el doctor Schroeder hubiera querido, seguramente podría haber trazado un sugestivo paralelismo entre la forma en que el Génesis narra la Creación y la aparición de la vida y de las especies animales. Sobre todo porque el modo en que se relata la creación de las especies sugiere un proceso paulatino, plausible a la luz de la teoría de la evolución.

    El azar es causa de nada

    De hecho, aunque no lo formula de esta manera, el doctor Schroeder admite la teoría de la evolución sin la más mínima duda. Lo que rechaza explícitamente es el carácter ciego del proceso evolutivo preconizado por el neodarwinismo, explicación que hoy sigue ocupando las cátedras del mundo occidental. El azar, afirma, no puede ser la causa de las mutaciones que regulan la evolución de la vida. La probabilidad de que las mutaciones aleatorias puedan haber producido formas viables es mínima. Por ejemplo, para construir las proteínas, por cada elección correcta hay 10 elevado a 254 elecciones incorrectas, en el mejor de los supuestos para el neodarwinismo (la proporción real es mucho más baja).

    En esa línea que considera imposible que el azar sea causa de nada de lo existente, el doctor Schroeder se apoya en las palabras del profesor de Duve, una de las autoridades más respetadas en este terreno: “Si tú comparas la probabilidad del nacimiento de una célula de una bacteria con el montaje aleatorio de sus átomos, la eternidad no será suficiente para producir una… Enfrentado con la enorme suma de aciertos, uno podría legítimamente preguntarse en qué medida este éxito está realmente escrito en la estructura del universo”.

    Schroeder fustiga duramente a quienes sostienen el neodarwinismo a estas alturas, y se pregunta qué es lo que hace que se siga defendiendo el paradigma neodarwinista. La respuesta que encuentra es que se trata de razones puramente ideológicas; porque se corresponde con una visión materialista de la existencia y de la vida. Ante el despliegue de una abrumadora serie de indicios en su contra, solo les queda refugiarse en el dogma, por muy desacreditado que comience a estar (y que está cada día más, en parte debido al desarrollo de la probabilística a través de la informática).

    Gerald Schroeder termina sosteniendo que “el azar no puede haber sido la fuerza conductora detrás del éxito de la vida. Nuestro entendimiento de las estadísticas y de la biología molecular claramente apoya la idea de que debe haber habido una dirección y un Director detrás de la vida”.

    Diseño inteligente

    En los últimos años, han saltado a los medios las propuestas de científicos e intelectuales de corte ‘creacionista’, especialmente en Estados Unidos, donde la polémica ha acompañado su irrupción en la escena cultural. Pero no debemos perder de vista que dicho creacionismo ha venido ligado al protestantismo y al islamismo, principalmente. Este creacionismo fundamentalista cristiano o musulmán es, en realidad, un fijismo según el cual Dios habría creado todo lo existente, y por tanto cada especie animal, de un modo particular como un acto específico de su voluntad. Por tanto, la evolución carecería de sentido.

    Existe un peculiar creacionismo según el cual la evolución no es más que el despliegue del ‘programa vida’ que está codificado desde que la propia vida apareció hace 500 millones de años, durante la explosión cámbrica. La evolución sería el método que habría dispuesto una inteligencia superior para esa expresión de la vida, manifestada en el funcionamiento de los organismos vivos. Se trata del llamado ‘diseño inteligente’.

    El catolicismo, en cambio, no se opone en modo alguno -ni ahora ni antes- al evolucionismo, y menos aún a la teoría del Big Bang -elaborada por un sacerdote católico-, sino que hasta los acoge con entusiasmo.

    Lo que todos ellos comparten, eso sí, es el cuestionamiento del neodarwinismo académico imperante con su insistencia en la ausencia de teleología alguna y su defensa del carácter ciego y aleatorio del proceso evolutivo.
     

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    233 Comentarios

    • Mo-lo-tovMo-lo-tov09:10 | 04 de febrero, 2012

      pero dìas terrestres o dìas galàcticos? porque es muy difìcil que si todavìa no se ha creado el sol y la tierra rotando tener la medida de lo que es un dìa.
      -----------------------------
      jajajajajaja, de verdad. estudiad un poquito a carl sagan y a stephen hawkin.

    • miguemaemiguemae09:25 | 04 de febrero, 2012

      la biblia lleva 2000 años mintiendo y siguen creyendosela muchos ignorantes...

    • Mo-lo-tovMo-lo-tov09:37 | 04 de febrero, 2012

      la biblia ni miente ni deja de mentir, sencillamente analiza e interpreta el mundo segùn los conocimientos de hace 5.000 años. en realidad los orìgenes de la biblia hay que situarlos en babilonia y en el antiguo egipto. cristo vino mucho despuès y se adaptò la biblia para su acomodo, pero si se estudia a fondo se ven las inconsistencias y contradicciones en las que incurre.

    • polikarpovpolikarpov09:54 | 04 de febrero, 2012

      la guerra de las galaxias, el señor de los anillos, la biblia... el genero de ciencia ficcion siempre ha tenido mucho exito....

    • Anónimo(No registrado)09:55 | 04 de febrero, 2012

      Cómo que "y si fuera verdad?" El condicional sobra por completo: está escrito en la Santa Biblia (Libro del Génesis) que así fue. Palabra de Dios, y punto.

      No entiendo que sean precisamente los marxistas y librepensadores, que suelen alardear de que para ellos el Hombre es la medida de todas las cosas (por encima de Dios) y de que somos el ser supremo en este mundo... los que denigran sistemáticamente a nuestra especie afirmando que descendemos de los simios, que hemos hecho genocidio con los neanderthales o que en la sociedad primitiva había abominables matriarcados. Por no hablar de las coyundas orgiásticas y libremente fornicadoras que -afirman- organizaban nuestros supuestos ancestros a modo de míseros bonobos en celo.

      Quién puede atreverse a afirmar que el Génesis no es más que una metáfora, parábola o fábula ilustrativa de los orígenes del Hombre??? Cómo va el mundo a crearse tal cual lo conocemos en ¡miles! de años en vez de en 7 días, cuando la memoria humana arranca desde el 4.000 a.C. en Babilonia??? Y es también palmario que el salto cualitativo que hubo entre los animales irracionales y el Hombre se debió a un soplo de hálito divino, pues Dios padre nos quiso moldear directamente del barro a su imagen y semejanza, y acto seguido creó la mujer de una costilla de Adán. La sangre humana está libre de toda impureza animalesca.

      Adán y Eva son personajes históricos, y todos aquéllos relativistas y aliados del Maligno que sostengan que provenimos de seres inferiores e impíos como los reptiles y después monos... sencillamente están denigrándose a sí mismos y ofendiendo grave y terriblemente a Dios Nuestro Señor en la grandeza de su Creación.

      VIVA LA BIBLIA!!! VIVA DIOS TODOPODEROSO CREADOR!!! VIVA EL GÉNESIS!!!

    • Mo-lo-tovMo-lo-tov10:01 | 04 de febrero, 2012

      Bosco Pelayo
      y de que somos el ser supremo en este mundo...
      a modo de míseros bonobos en celo
      ---------------------
      tela marinera,
      la biblia nos considera la especie elegida por dios.
      -------------------
      a modo de míseros bonobos en celo
      ese mìsero bonobo al que tu aludes es capaz de aprender y manejar 300 palabras y conceptos tales como para establecer una jerarquìa de valores materiales e intercambiar con ellas.
      compartimos un 99,5 por 100 de adn con los chimpancès.
      pero lo que es aùn peor (para ti), compartimos un 95 por 100 de genoma con la mosca comùn.

    • CervantinoCervantino10:17 | 04 de febrero, 2012

      Precisiones:
      .
      1./ La edad estimada actualmente del universo es de 13.700 millones de años. Esta cifra no es compatible con ese estudio.
      .
      2./ El año terrestre tiene 365'25 años (86.400'4 segundos; nótese el decimal; hay más y es una aproximación)
      .
      3./ Los sumerios utilizaban base sexagesimal (60); de ahí los grados sexagesimales, los minutos (60 "pequeño") y los segundos (60 seconda divisione). En el año 587? a.c. Nabuconodosor el Grande de Babilonia conquistó Jerusalén y el pueblo judio sufrió cautiverio. En este cautiverio se fijó la religión judia como necesidad para mantener la identidad, pero con muchas aportaciones de la cultura sumeria.
      .
      4./ Para los no matemáticos entre los que me incluyo, existe diferencia entre un número primo (sólo divisible por sí mismo) y un número compuesto, especialmente si es par, con el que se encontrarán múltiplos y divisiones exactas y sugerentes para elaborar este tipo de teorías.
      .
      5./ Einstein no demostró la edad del universo. Es más, se sacó de la manga el "término cosmológico" para justificar un universo estático. Fue Hubble quien demostró que se expandía, y mediante el efecto Doppler se estimó su edad que, en un principio se estimaba entre 20.000 y 10.000 millones de años. Sería deseable más precisión en estos detalles.
      .
      6./ Es cierto el enfoque del trabajo, interesante sin duda, sobre la estimación del tiempo. Nosotros somos rehenes de nuestra cultura, de nuestra forma de pensar, pero ni los antiguos egipcios ni otras culturas, por ejemplo la Roma clásica que nos puede resultar más cercana y familiar, tenían la misma forma que tenemos nosotros de interpretar el tiempo. Las horas romanas eran de duración variable como el tiempo de luz de los días.

    • Mo-lo-tovMo-lo-tov10:22 | 04 de febrero, 2012

      entre otras cosas el tiempo se estira o encoge segùn la velocidad y la cercanìa a fuertes campos gravitacionales no sòlo curva el espacio sino tambièn el tiempo.

    • Mo-lo-tovMo-lo-tov10:32 | 04 de febrero, 2012

      cervantino, creo que te equivocas conmigo, no soy un perroflauta, mi imagen se aproxima màs a la de lenin...
      los perroflautas son jòvenes, y los jòvenes siempre han tenido un concepto de la ètica y de la estètica muy excèntrico, pero con los años la cosa se normaliza.
      por cierto, he estado en las asambleas del 15.m con muchos de esos perroflautas que tù dices y su ètica es muy superior a la de la egoìsta clase media-media, de esos catòlicos mercantilistas de ir a misa pero ser inmisericordes con sus dineros, propiedades y privilegios, por no hablar de la aristocracia capitalista que es la que maneja todo este cotarro.

    • CervantinoCervantino10:35 | 04 de febrero, 2012

      Mo-lo-tov, a mi también me gustaría ser de izquierdas, pero soy pobre...

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