PUBLICIDAD
  • Imprimir
    Enviar
    23 COMENTAR
  •  
  •  
     

    "Aminatu Haidar es la única responsable de su situación"

    12 DIC 2009 | David Alvarado. Rabat

    Khalihenna Ould Errachid, presidente del Consejo Consultivo para Asuntos del Sáhara.

  • En un momento delicado para la zona, el presidente del Consejo Consultivo para el Sáhara reflexiona sobre la situación de los saharauis y la polémica en torno a la activista.

    -Hace más de tres semanas que Aminatu Haidar lleva a cabo una huelga de hambre en el aeropuerto de Lanzarote para pedir que Marruecos le devuelva su pasaporte y volver con su familia a El Aaiún. ¿Cómo valora usted las protestas y exigencias de la activista saharaui?

    -La señora Aminatu Haidar es la que se ha puesto, ella misma y de forma voluntaria, en esta lamentable situación, que podía haber sido evitada perfectamente. Hasta ahora, siempre había disfrutado libremente de su vida en El Aaiún, viajaba al extranjero y volvía, sin que nadie la molestara o interfiriera en su trabajo como defensora de los derechos humanos. De ahí que todos nos hayamos visto sorprendidos por los acontecimientos y, sobre todo, por la politización de su situación. Ella lo ha provocado con el apoyo del Frente Polisario, Argelia y lo que yo llamo el Polisario Bis, compuesto por las asociaciones españolas que apoyan a la organización independentista y que son mucho más extremistas que el propio Polisario.

    -¿A qué se debe la politización de la situación de Aminatu Haidar a la que alude?

    -Se debe a que el Frente Polisario, apoyado por Argelia, ha querido cambiar la tendencia de las negociaciones directas con Marruecos, utilizando la carta de Haidar. El Polisario busca eludir sus responsabilidades en las negociaciones que desarrollamos bajo los auspicios de Naciones Unidas. La huelga de hambre de Haidar es una estafa política, un engaño claro a la opinión pública española e internacional, buscando llevar las cosas hacia atrás, en un momento en que habíamos operado ciertos avances, en el que las negociaciones deben ser finalizadas y dar sus frutos. Las conclusiones del anterior enviado especial del secretario general de Naciones Unidas, Peter Van Walsum, no gustaron nada al Polisario, ya que este dijo que para llegar a una solución se debía renunciar a la independencia. Esto los trastocó completamente y por eso ahora han decidido orientar el dosier hacia los derechos humanos, evitando la negociación. Por eso lo que ocurre con Aminatu Haidar es, pura y simplemente, una estafa política.

    -Llegados a este punto, después de todo lo que se ha dicho e, incluso, especulado, sobre todo en España, ¿de qué depende que Aminatu Haidar vuelva a El Aaiún?

    -Depende de ella y únicamente de ella. Hasta la fecha, Aminatu Haidar siempre había viajado con un pasaporte marroquí en el que se indicaba su nacionalidad; un documento a través del cual había solicitado numerosos visados que le han permitido viajar por todo el mundo. Siempre ha sido marroquí y, por tanto, no sabemos por qué ahora ha querido negarlo. Además, ella ni siquiera ha sido nunca parte del ex Sáhara español, ya que no es oriunda de El Aaiún, sino de Tan Tan, una localidad que, si bien saharaui, no es parte del territorio en litigio, por lo cual siempre ha sido marroquí. Es ella misma la única responsable de encontrarse en esta lamentable situación y cualquier país al que se le presente esta situación, en cumplimiento de las más estricta legalidad, no la puede asumir. En su mano está volver con su familia. Desde el momento en que reconozca su nacionalidad marroquí podrá volver a El Aaiún, sin ningún problema.

    -A raíz de las protestas de Aminatu Haidar, en España se ha empezado a hablar de la presunta inestabilidad del Sáhara Occidental, un territorio donde se dice que el estado marroquí no respeta, en lo más mínimo, los derechos humanos de sus habitantes. ¿Cuál es la situación actual?

    -La situación es completamente normal. El Sáhara nunca ha estado tan tranquilo ni ha sido tan estable como durante los últimos cuatro años, precisamente desde que la gente ha comprendido el valor y el alcance del proyecto de autonomía que Mohamed VI quiere acordar a la región. Desde entonces, nunca hemos tenido tanta paz y estabilidad. Incluso los que están en los campamentos del Frente Polisario, así como los saharauis que trabajan en España o en Mauritania, comprenden que lo mejor es la implementación de la autonomía. La situación es estable por este optimismo de los saharauis que esperan la realización de este histórico proyecto, una esperanza entre los saharauis que ni Aminatu Haidar ni otros como ella van a poder cambiar.

    -A pesar de la idea comúnmente extendida en España, la sociedad saharaui es una sociedad plural. ¿Cuál es el peso que el independentismo tiene actualmente en el Sáhara?

    -El independentismo tiene muy poco peso, hoy en día, entre los saharauis. No olvidemos que existe un elemento que impide un análisis correcto de la situación, que es que el Frente Polisario es un movimiento político-militar que controla militarmente a los saharauis que viven en los campamentos, lo que hace que no se puedan valorar las cosas en su justa medida. Dentro del territorio saharaui la importancia del independentismo es muy limitada. El referéndum no se ha podido llevar a cabo porque es imposible y lo que quieren los saharauis es vivir tranquilos. La autonomía es el mejor antídoto para esta situación; un proyecto que aporta optimismo y esperanza, al que se adhieren la mayoría de los saharauis.

    -Acaba de decir que el referéndum de autodeterminación, que es la única vía que reconoce el Frente Polisario, es imposible. ¿En qué se basa?

    -No es posible porque las fronteras que hoy existen no se corresponden con las del pueblo saharaui. La colonización ha modificado las fronteras naturales de nuestro pueblo, dividido entre España, el Sáhara Occidental y Francia, que controlaba otras cuatro partes; una en Marruecos y otras en Argelia, Malí y Mauritania. Esto hizo que el territorio histórico de las 34 tribus se viera dividido en cuatro países, lo que obliga a que, para que un referéndum de autodeterminación sea honrado, libre, democrático y justo, haya que modificar esas fronteras, para que todos los saharauis puedan expresar su voluntad. Esto es imposible. La propia ONU ha llegado a la conclusión de que, técnica y políticamente, la realización de este referéndum no es posible.

    -¿Cree realmente que un ente autonómico saharaui puede cerrar un dosier tan enquistado y que parece no haber operado ningún avance significativo?

    -Sí, sin duda creemos que es la mejor solución. Este es el medio a través del cual ustedes, los españoles, han resuelto sus históricos problemas internos de forma democrática. Nadie pone en duda que, hoy, España es mucho más fuerte gracias a su estado de las autonomías. La autonomía es la mejor salida democrática, garantizando estabilidad, prosperidad y la defensa de los intereses de una comunidad.

    -¿Cuáles serían los contornos de esta autonomía saharaui? ¿Cómo se conformaría? ¿Con qué instituciones y competencias contaría?

    -El ente autonómico saharaui comprendería todos los campos excepto cuatro, que son esenciales y permanecerían bajo la tutela del estado central; a saber, la defensa, los asuntos exteriores, la moneda y las prerrogativas religiosas del rey en su calidad de Amir Al Mouminim (Comendador de los Creyentes). Todo lo demás, tanto en lo político como en lo económico o incluso en el ámbito de las seguridad interna, quedaría bajo la autoridad del Gobierno y el Parlamento saharaui.

    -¿Es el Frente Polisario soluble en esta autonomía? ¿Qué rol ocuparía la organización independentista en el ente autonómico saharaui?

    -Absolutamente; claro que el Frente Polisario es soluble en esta autonomía. La autonomía va dirigida a los saharauis y el Polisario forma parte de estos. En cuanto al papel que desempeñaría, desde el momento en el que el Polisario dé su acuerdo para la autonomía, esta organización podría, incluso, dirigir el futuro ente autonómico. Claro está, siempre y cuando el pueblo les dé su confianza y ganen las elecciones.

    -Tras cuatro rondas fallidas y varios intentos de retomarlas, ¿en qué punto se encuentran las negociaciones directas bajo los auspicios de la ONU?

    -La negociaciones están totalmente paradas porque el Polisario y Argelia no quieren discutir la sustancia del asunto, no quieren ir al fondo de las cuestiones. La negociaciones no pueden avanzar si no nos ponemos de acuerdo en que la autonomía es la única solución posible. El Polisario tiene la oportunidad de negociar los contornos de esta autonomía. El testimonio de Peter Van Walsum es muy clarificador en este sentido, indicando al Polisario que renuncia a la independencia y al separatismo para llegar a una pronta solución. Pero, para esto, el Frente Polisario necesita ciertos márgenes de autonomía que Argelia no le permite.

    -Es evidente que, en el Estado español, este dosier se vive de una forma especial por motivos evidentes. ¿Qué rol desempeña España en la resolución de este conflicto?

    -España desempeña, efectivamente, un papel muy importante. Desde 2006, tras la creación del Corcas y la propuesta de autonomía, España ha cambiado sustancialmente respecto a este tema. La opinión pública, la sociedad civil, los partidos y los sindicatos han acogido la propuesta de autonomía de forma positiva. Hay sectores que se mantienen intransigentes, pero éstos no son esenciales para conformar la opinión del Gobierno español, que contribuya a que las negociaciones se lleven a cabo.

    -A juzgar por las reacciones ante el caso de Aminatu Haidar, ¿no cree que estos matices no han calado entre la opinión pública española? ¿Se ven las cosas de una forma un tanto maniquea, como un conflicto entre buenos y malos en los que ustedes desempeñarían este último papel?

    -No lo creo. Sí existe una mala comprensión del asunto, unas malas interpretaciones. Tal vez, Marruecos no ha presentado las cosas como debía. Se ha explotado la idea de que los saharauis estaban todos en los campamentos, lo cual es una opinión muy errónea. Ahora, creo que hemos dejado claro que la mayoría absoluta de nuestro pueblo, sus cuartas quintas partes, vive en el territorio del ex Sáhara español, y que, además, nosotros somos los auténticos saharauis porque nunca hemos dejado nuestra tierra. España ha cambiado mucho en cuanto a su percepción del Sáhara. Un ejemplo es  Haidar. No ha creado una crisis diplomática bilateral. Se trata de un caso aislado.

  • TEMAS RELACIONADOS: Internacional

  • Imprimir
    Enviar
    23 COMENTAR
  • PUBLICIDAD

    PUBLICIDAD

    PUBLICIDAD





    Para comentar debes registrarte

    Si quieres entrar en el debate debes estar registrado en nuestra comunidad.


    Si ya lo estás, debes iniciar sesión.


    Si aún no lo estás, regístrate aquí.


    Recuerda que tu comentario puede ser votado por el resto de los usuarios que estén registrados.


    Revisa nuestras normas de conducta si no quieres que tu comentario sea moderado. Acceder al manual.


    Sepa más sobre nuestra política.