Sólo en una calle de la capital se retiran 2000 chicles al día por lo que se ha convertido en un grave problema de limpieza pública.
En México, la Cámara de Diputados estudia la propuesta para aplicar un impuesto especial sobre el chicle, debido al alto costo de despegar millones de piezas que cada año se arrojan en calles, monumentos y fachadas de edificios públicos.
El país es el segundo mayor consumidor de goma de mascar en el mundo, por detrás de EEUU, pues tan sólo la empresa Kraft Foods produce más de 92.000 toneladas anuales de chicles con unos ingresos de 420 millones de dólares para los fabricantes.
Tarea compleja
La propuesta de aumentar el impuesto al chicle fue presentada por el diputado Juan Manuel Diez Francos, cuyo objetivo es aplicar un impuesto de 35% al precio de cada unidad, debido a que el coste de la limpieza pública cuesta cinco veces más que el valor original del producto.
Se trata de una tarea monumental, pues sólo en la calle Madero del Centro Histórico de la capital se retiran al día más de 2.000 chicles.
“Hay papeleras en cada esquina para que la gente tire los chicles. No está bien que lo echen al suelo porque a uno que anda barriendo se le pega en los zapatos”, explica Aurelio González López, empleado del gobierno local.
Cuestión de salud
El problema de la goma de mascar sobrepasa el deterioro del mobiliario público, llegando incluso a afectar a la salud de los ciudadanos.
El Centro de Investigación y Estudios Avanzados (Cinvestav) establece que cada chicle puede contener hasta 10.000 bacterias y hongos, que son potenciales transmisores de enfermedades.
Parte de la recaudación obtenida se destinaría a programas de educación cívica.
“¿Qué es más importante, comprar una gran máquina de limpieza o educar a la gente?” se pregunta Jaral Fernández, intendente del Centro Histórico de Ciudad de México.
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2 Comentarios
Anónimo(No registrado)16:53 | 27 de noviembre, 2012
Con ese impuesto no acabarán ni con la corrupción ni con los narcos, así que no servirá de nada para acabar con su principal problema...
Estupendo, si ya se pudieran eliminar las heces y orines de los perros, nuestros hijos podrían hasta jugar en los parques. Porque manda narices lo que cuesta mantener un césped para que luego en vez de servir de esparcimiento para padres e hijos, sirva de cagadero y meadero de perros. SI nuestro primer problema es la castuza, el segundo es la gentuza. Estamos rodeados.
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