
LA GACETA habla con el disidente cubano minutos antes de perder el conocimiento y de que fuera ingresado en el hospital: "Un representante del Gobierno español me llamó para saber lo que pido", afirmó. Posteriormente, fue dado de alta y trasladado a su domicilio.
“El Gobierno español me ha llamado para preguntarme qué es lo que pido, sin embargo ha hecho oídos sordos a mis peticiones”. Estas fueron las últimas palabras del periodista cubano, Guillermo Fariñas, a la prensa antes de caer inconsciente y ser trasladado al Hospital Provincial Universitario de Santa Clara, Arnaldo Milian Castro.
Durante su chequeo diario, en su octavo día de ayuno, el disidente cayó en estado de shock hipovolémico e hipoglucémico y fue llevado de inmediato al centro médico acompañado por su esposa Clara y por su madre Alicia a las 16:45 de la tarde, hora española.
Su portavoz, Licet Zamora, comunicó ayer a LA GACETA que el estado de salud de Fariñas en el momento de su desfallecimiento era sumamente grave, ya que estaba completamente deshidratado y con la presión muy baja. “En principio, nos han comunicado sus familiares que Guillermo quedará ingresado en la UCI, donde ya le fue colocado un catéter para suministrarle sueros de hidratación”, explicó Zamora.
Pocos minutos antes de su ingreso en el hospital, el periodista y psicólogo cubano atendía a nuestros periodistas. “Sólo cuando quede inconsciente mi familia podrá hospitalizarme”. Y media hora después, así sucedía.
En esta última conversación, el opositor afirmó que había recibido apoyo del Gobierno norteamericano y llamadas de varios ejecutivos europeos, incluso del español, pero que éste último todavía no había respondido a su demanda. Por su parte, el ministerio de Asuntos Exteriores español no quiso confirmar dicha información a nuestro diario. Sin embargo, la embajada en La Habana sí ratificó que había hablado con Fariñas para interesarse por sus demandas.
Tampoco, el Gabinete cubano llegó a comunicarse con Guillermo Fariñas ni se pronunció sobre este asunto ni sobre la huelga de hambre que habían llevado otros presos políticos en las cárceles cubanas desde la muerte del reo Orlando Zapata el pasado miércoles.
A pesar de sus dolores, Fariñas, con un hilo de voz, también quiso expresar su opinión sobre el último vídeo publicado por los Castro en donde aparece la madre del fallecido Zapata. “Se trata de una operación de lavado de imagen habitual de los Castro para difamar”, matiza. Algo, que, según el propio periodista, “también podrían hacer conmigo”. Hasta el último momento, los familiares de Fariñas respetaron su decisión. Minutos antes del shock, él insistía: “Seguiré mi ayuno para exigir al régimen la puesta en libertad de esos 26 presos políticos que están muy enfermos”.
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