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    Los Kirchner: “Estamos decididos a seguir gobernando después del 2020”.

    Oficialistas y opositores, decididos a arruinar los planes de los Kirchner

    27 MAR 2010 | Raúl Ronzoni

    El ‘matrimonio K’ quiere perpetuarse en el poder como el chavismo pero sin reforma constitucional. La alternativa saldrá de Macri, Reutemann, Cobos y De Narváez.

  • Buenos Aires.- Como si hubiera ocurrido una hecatombe política, líderes oficialistas y opositores saltaron al ruedo para intentar cerrarle el camino a Néstor Kirchner y a su esposa, la presidenta de Argentina, Cristina Fernández, después de que el ex mandatario anunciara que el peronismo seguirá en el poder más allá del 2020. Ese detonante generó en los últimos días vertiginosos movimientos políticos, anuncios de candidaturas y la búsqueda de operadores para la lucha que se avecina para las elecciones presidenciales del 2011.

    Quienes dentro del peronismo tienen la misma pretensión, así como los opositores que ambicionan llegar al sillón presidencial, cuentan con un solo camino después del anuncio de Kirchner del 10 de marzo al asumir la presidencia: “Estamos decididos a seguir gobernando después del 2020”.

    Bandera a cuadros

    Primero asombro y luego temor. El pronóstico indicaba una continuidad del oficialismo con victoria en las elecciones de 2011 (Kirchner), 2015 (Fernández) y, aunque dijo 2020, en realidad es 2019 (Kirchner). Como el “chavismo” en Venezuela, pero sin reforma constitucional y con la concentración del poder camuflada en un matrimonio.

    De inmediato el ex presidente provisional (2002-2003) Eduardo Duhalde dijo que pese a la oposición de su familia competirá con Kirchner; lo mismo hizo el ex mandatario Carlos Menem (1989-1996) quien aseguró que logrará el 30% de los votos.

    Pero los analistas coinciden en que en el Partido Justicialista (peronismo), ni Duhalde ni Menem tienen posibilidades. En cambio el actual senador y ex piloto de Fórmula 1, Carlos Reutemann, y el diputado y poderoso empresario Francisco de Narváez anunciaron un acuerdo electoral. No hablaron de candidaturas. De Narváez nació en Colombia y es hijo de colombianos; la ley sólo permite que sea candidato un argentino o un extranjero de padres argentinos. De Narváez dijo que recurrirá a la Justicia. Reutemann tiene experiencia política (ha sido gobernador de la provincia de Santa Fe), respaldo financiero y carisma, por lo que se perfila como firme postulante y Narváez puede ser su candidato a vicepresidente.

    Pero los Kirchner tienen sus propios planes. Quizá por esa razón esta semana cobró nueva fuerza la candidatura de Kirchner a la presidencia de la Unión de Naciones Sudamericanas (Unasur). Aunque esta organización regional carece de relieve y de peso universal, una eventual presidencia de Kirchner podría mejorar su imagen internacional y fortalecerlo a nivel local.

    El Piñera argentino

    Fuera del oficialismo, agazapado, el empresario y actual jefe del Gobierno de Buenos Aires, Mauricio Macri surge desde el centroderecha como una respuesta de peso. Aunque aún no ha formulado formalmente que será candidato, el ex presidente del club de fútbol Boca Juniors ha dicho que se considera “absolutamente listo” para postularse a la presidencia. Eso, en la Argentina de hoy, es suficiente para desequilibrar a muchos.

    Macri, que ya ha sido comparado con el chileno Sebastián Piñera, tiene varias ventajas: es joven, carismático, con un fuerte respaldo financiero, sin máculas políticas o empresariales (en un país con altísimo nivel de corrupción, es un fuerte valor agregado) está dispuesto a construir el poder desde el PRO, el partido que lo llevó al Gobierno de la capital del país.

    En la Unión Cívica Radial (UCR), el partido de los ex presidentes Raúl Alfonsín y Fernando de la Rúa, varios aspiran al liderazgo. Sin embargo, el vicepresidente, Julio Cobos, que ha enfrentado a Fernández en varias oportunidades, se presenta como el candidato más firme para los radicales aunque con algunos contrapesos. El mayor parece ser la diputada Elisa Carrió, una topadora con faldas, que realizó un pacto con radicales y socialistas para conformar el Acuerdo Cívico y Social y dirigió críticas contra Cobos.

    Más lejos está la izquierda en la que se destaca el diputado Fernando Pino Solanas, un cineasta de prestigio, quien, sentado en una nube de los años sesenta, defiende a Cuba y a Venezuela.

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