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“Para mí es una pesadilla la posibilidad de que se cree un Estado árabe en medio del Estado judío. Un Estado así no sería más que una base terrorista permanente en la región”.
Quien esto opina es Benzion Netanyahu, el padre del primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, cuyas ideas de derecha histórica influyen inevitablemente y de forma decisiva en su hijo, a quien llama Bibi.
“Yo no creo que los árabes que se llaman a sí mismos ‘palestinos’ tengan el menor derecho a un Estado. No existe un pueblo palestino y el grupo árabe que vive en la tierra de Israel no es más que una rama de la nación árabe. Y ahí es donde Bibi desempeña un papel crucial”, afirmó en una entrevista exclusiva con LA GACETA este sionista revisionista militante (Ben-Zion significa Hijo de Sión) e hispanista especializado en la Inquisición española.
“Soy pesimista, pero no estoy desesperanzado”, respondió Benzion Netanyahu (Polonia, 1910). No se refería a los resultados de la enésima reanudación de las “negociaciones de paz” que convocó el presidente estadounidense, Barack Obama, para el próximo 2 de septiembre en Washington. El padre de Benjamín Netanyahu aludía al futuro –nada menos que en el sentido de existir o desaparecer– de Israel. Y es que para él, como para un número nada desdeñable de israelíes, es ésta una cuestión de “vida o muerte” con la que conviven cada día.
El padre del primer ministro israelí es un convencido de que el Estado de Israel corre peligro de ser aniquilado debido a la amenaza árabe –y ahora también y, sobre todo, de Irán–, así a “la debilidad del material humano judío”, según dijo a este periódico. “Hoy nos enfrentamos lisa y llanamente al peligro de aniquilación”, sentenció el destacado historiador, que el pasado 25 de marzo cumplió 100 años.
“Pienso que después de la Guerra de los Seis Días (de junio de 1967) tendríamos que haber anexionado los territorios liberados –de Cisjordania, Gaza y Jerusalén Oriental–, desarrollarlos, instalar allí tres millones de judíos y desplegar una fuerza que nuestros enemigos no habrían tenido más remedio que reconocer”, dijo Netanyahu padre, que nació en 1910 en Varsovia –entonces parte del imperio ruso– y emigró en 1920 junto con toda su familia a lo que entonces era el Mandato Británico de Palestina.
Sobre el tema de “la amenaza demográfica”, Benzion Netanyahu, también fue categórico: “Si Israel hubiera tratado a la minoría árabe de Israel –un 20% de la población total del país, de alrededor de 7 millones– como era debido, se les tendría que haber dado la opción de elegir entre la ciudadanía israelí y la jordana”.
A juicio de Netanyahu padre, Israel tiene que eludir las presiones de Estados Unidos y la Unión Europea, sin cancelar de manera formal los acuerdos, para que su país no sea acusado de incumplirlos. La estrategia es no entrar en confrontación con Estados Unidos, pero tampoco seguir sus directivas a pie juntillas.
“Tenemos que inspirarnos en la Reconquista y en los españoles, que no dudaron en estar en guerra durante siglos y no se detuvieron hasta que liberaron a Granada de la opresión musulmana. Porque entendieron que tenían una sola alternativa: conquistar todo el territorio o vivir en un estado de guerra permanente. Sin esa épica –esa actitud apoyada por el pueblo–, de ninguna manera podrá continuar nuestra presencia aquí”, opinó.
Hay una sola pequeña diferencia entre nosotros y los españoles: los judíos recuperamos nuestro país después de 12 siglos de exilio y ellos, después de 8. Pero lo esencial es lo que hay en común entre nuestros países: los españoles no tenían otro país y jamás renunciaron a él”, dijo Benzion Netanyahu.
Los tres hijos de Benzion Netanyahu (Ioni, Bibi e Idó), aprendieron de su padre una suerte de ascética perseverancia. El mayor, Ionatán –que nació en 1946, lo llamaban Ioni y era el intelectual de los tres hermanos– murió en 1976 en la famosa Operación Entebe de rescate que llevó a cabo un comando de élite del Ejército israelí, de la que él era comandante. Para el heroico rescate de decenas de israelíes que viajaban en un avión de la compañía belga Sabena, secuestrado por palestinos y desviados a Uganda, el comando de élite voló de Israel al país africano por la noche. Además de Ioni, murió un rehén israelí. El tercer hijo, el menor, es un médico radiólogo y escritor llamado Idó y nacido en 1952.
Mientras ellos crecían, Benzion pasaba la mayor parte del tiempo recluido en el despacho de su enorme casa antigua de piedra del barrio Talbíe de Jerusalén, preparando lo que se convertiría en su gran obra: Los orígenes de la inquisición, un libro de más de mil páginas que le llevó más de 30 años de investigación, publicado en 1995 en inglés y en el año 2000 en España. A principios de ese año, fallecía la esposa del patriarca, Tsila.
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