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Amenaza no cumplir sus sentencias tras prohibirle pagar la deuda con reservas federales.
Buenos Aires.- Los discursos de la presidenta argentina, Cristina Fernández, en cadena nacional de radio y televisión se han transformado en un recurso muy utilizado cuando el Ejecutivo necesita imprimir una bajada de información rápida y contundente. Se trata de una herramienta que se solía utilizar en otras épocas del país, aquellas en las que la libertad de expresión estaba vedada y en las que no regía el Estado de Derecho sobre los ciudadanos. En este marco actual, paradójicamente, es ella quien denuncia actos de desestabilización y golpismo hacia su Gobierno.
En un repertorio escalofriante, Cristina Fernández ha anunciado a la población, con otras palabras, que de ahora en adelante no tomará en cuenta las decisiones del Parlamento ni de la Justicia, ubicándose en situación de rebeldía ante los jueces y poniendo a su Gobierno al borde de una situación de conflicto y de choque de poderes.
Control del Senado
Apunta la mandataria argentina con sus palabras a la oposición, que el jueves le arrebató al oficialismo el control político del Senado, acusándola de golpista. Sin problemas para la presidenta, está escorada cada vez de manera más palpable hacia posicionamientos realmente cercanos al autoritarismo. Sucede así cuando no se camina por la senda del respeto a la división de poderes.
En este pulso del matrimonio de mandatarios contra jueces, oposición políticas y medios de comunicación críticos, la jueza Claudia Rodríguez Vidal decidió imprimir una vuelta de tuerca legal más prohibiendo nuevamente el uso de las reservas del Banco Central para pagar la deuda del Estado a acreedores públicos y privados. Papel mojado para Cristina Fernández. Sin andarse por las ramas, señaló que este fallo de la judicatura le resulta “un abuso de poder” y que, a partir de ahora, hará caso omiso de sentencias de esta índole, así como de los posibles rechazos de la oposición en el Parlamento, tanto de esa medida como de la de aceptación de Mercedes Marcó del Pont como jefa del Banco Central.
“Voy a seguir pagando la deuda con las reservas del Banco Central. Quiero decirles a los acreedores que van a cobrar. No voy a dejar que ningún juez retrase el pago de la deuda”, enfatizó en un acto convocado para anunciar obras de infraestructura.
Muy dura
La presidenta fue particularmente dura con la jueza Rodríguez Vidal: “Vamos a pagar esas deudas que otros contrajeron; esos mismos que hoy no quieren que paguemos y recurren a jueces que parece que estuvieran alquilados”. Y añadió: “Me cuentan que la jueza que hoy ordenó la medida cautelar es la pareja del juez Marinelli, el que actuó en la anterior contra el Fondo del Bicentenario y luego hablan de matrimonios presidenciales, por Dios”.
Finalizada la difusión del discurso, los bloques opositores del Parlamento anunciaron que la semana próxima intentarán derogar o anular el decreto de necesidad y urgencia firmado el lunes por Fernández de Kirchner, a través del cual el Ejecutivo empezaría a utilizar las reservas del Banco Central para el pago de deuda.
“Un desacato”
La oposición, a través de uno de sus portavoces, Elisa Carrió, líder de la Coalición Cívica, dijo que la presidenta cometerá un desacato judicial. Su partido ha presentado por ese delito una denuncia penal contra la presidenta, contra Marcó del Pont y contra el directorio del Banco Central.
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